domingo, 4 de diciembre de 2016

LUIS BELTRÁN GUERRA La Venezuela de Cádiz


Se afirma que una vez que Napoleón invade a España, se propone incentivar la rebelión de los países suramericanos y que la razón no tenía vinculación con la libertad, sino más bien por las riquezas que la monarquía llevaba a sus arcas de las tierras conquistadas.
Juan Crisóstomo Sánchez al ponderar ese episodio piensa en Venezuela. Verónica Mendoza, con quien ha convivido sin casarse durante 67 años no logra entenderlo, a pesar de ser psiquiatra destacada.
A Juan le parece más beneficioso que a la República la hubiese invadido Bonaparte, pues así nuestra tierra habría experimentado las pisadas de un brioso caballo y en su montura uno de los más grandes militares de todos los tiempos. A Verónica le preocupa que considere que Venezuela está hoy como la España invadida, no por Bonaparte, sino por una gendarmería para mandarnos y de cualquier manera. Cree que exagera al pensar que la toma de la península ibérica por el ejército francés fue menos dañina que la que de nosotros se ha hecho. Intuye que ha de medicarlo.
Verónica, con aquilatada practica en mentes alteradas, estima, no obstante, que Juan Crisóstomo está bien ubicado cuando afirma que los pueblos subyugados como España por Napoleón y Venezuela con Emparan en l810 y ahora con algo verdaderamente extraño que los nuevos dueños del país califican como revolución, han de recomponerse para después recomponer a quienes en ellos habitamos, solo posible a través de un proceso para convertir a los súbditos en ciudadanos, las colonias en repúblicas gobernadas por quienes el pueblo haya seleccionado por su liderazgo, idoneidad, honestidad, solidaridad y amor más por la patria que por sus intereses personales. La dama lo felicita, lo cual alegra a Juan por sentirse lejano de la medicación.
El episodio de Cádiz, incluyendo la guerra popular que hacen a los soldados de Napoleón, quien ha de dejar 300 mil para sostener la invasión, pudiera repetirse en Venezuela atestigua Juan ante una psiquiatra que al escucharlo vuelve a dudar con respecto a su equilibrio emocional. Por cierto, aduce, asimismo, que esta reacción armada ha pasado hoy a denominarse guerra de 4ª generación para hacer referencia a la que han adelantado los pueblos de Vietnam, Irak y Afganistán contra el ejército de EEUU.  A Verónica preocupa aún más la mixtura del episodio de Cádiz y la tipología de guerra a que se refiere su marido.
Me refiero Verónica a la Venezuela de Cádiz, expresa Juan Crisóstomo, por las semejanzas con la situación que hoy confrontamos. Sé que no ha sido Bonaparte quien nos ha invadido, pero de que lo han hecho no puede negarse y con consecuencias mucho más lamentables que las que el ejército francés causó en España. Aunque debo expresarte que deambulo entre ese episodio y aquel jueves santo del 19 de abril de l810 a efectos de una mejor tipificación de nuestra presente realidad, confundiéndome con relación a cuál de los dos tiene un mejor parecido. En el último comenzó una nueva etapa histórica mediante un movimiento que depuso al gobernador Vicente Emparan y a los demás altos funcionarios españoles. Esto es, en aras de la independencia lo hicimos, como lo intentaron Gual y España en 1797, Miranda en 1806 y los Mantuanos en 1808. No pudiéramos hacerlo Verónica en el 2016, es una pregunta de un Juan que genera angustia a la psiquiatra, no tanto por la nación, sino por la salud de su compañero. Encuentro tranquilidad amada mía cuando concluyo que el 19 de abril es consecuencia de Cádiz y que los venezolanos manteniendo la coordinación, podamos nutrirnos de tan dos importantes capítulos a fin de acometer un tercero que no puede ser otro que el rescate de la constitucionalidad que nos han arrebatado.
Será posible una tercera vía, pregunta Juan a su mujer, sí querida Verónica para una constituyente originaria cuya legitimación nos corresponde como pueblo soberano, inclusive en ausencia de previsión normativa que la escriture. Como en Cádiz o en Caracas en 1810 para que una pluma de manos como las de Cristóbal Mendoza y Juan Germán Roscio recoja un encuentro entre los venezolanos para reformularnos como república, puesto que ya ni siquiera lo somos en el papel, por lo que nos ocurre. Hemos de encontrarnos para entendernos, única ruta para la reedificación de la República. En la calle algunos sectores la propician.
A Verónica vuelve a asaltarle la duda en lo concerniente a medicar a Juan Crisóstomo al escucharle que la isla de Margarita pudiera ser la de León, en España, esto es, el foco de resistencia ante los actuales invasores y cuna de una Constitución que reconozca la soberanía como base fundamental de una sociedad democrática.
La psiquiatra duda, pero termina prescribiéndole Alprazolan al percatarse que Juan Crisóstomo canta: Unida por lazos, que el cielo forjó, la América toda, existe en Nación, y si el despotismo levanta la voz seguid el ejemplo, que Caracas dio. Lo hacía vestido como en l810.
@LuisBGuerra

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