jueves, 20 de julio de 2017

Y lo más triste de todo esto es que la MUD espera elecciones de ese grupo de criminales

¿Qué parte de la pregunta No. 3 no entendió la MUD?
Por Luis Manuel Aguana

¡Qué difícil resulta ayudar a la oposición venezolana! Eso es lo que me imagino deben estar diciendo todos aquellos factores internacionales que desde el exterior se han pronunciado a favor de una solución a la grave crisis de Venezuela. Pareciera que cuando hacen algo bueno con las manos, ellos mismos se ocupan de destruirlo con los pies.

Escribía hace un mes cuando explicaba el mecanismo de la consulta popular: “¿Qué requiere esto? De una decisión formal de la Asamblea Nacional -que todavía esperamos- de ir a un proceso de Referendo Consultivo con la mayoría simple de sus integrantes de acuerdo al Artículo 71 y establecer a seguidas un cronograma de ejecución inmediata para esa consulta sin el CNE porque estamos en 350, con la colaboración cívica de todos los ciudadanos, investidos o no de autoridad, porque estamos en 333.” (ver ¿Y cómo nos comemos el 333 y el 350?, en http://ticsddhh.blogspot.com/2017/06/y-como-nos-comemos-el-333-y-el-350.html).

Pues bien, a pesar de que la dirigencia de la MUD estaba en contra de ir a una consulta popular, porque tercamente insistían en la vía confrontacional en las calles, lo que traería como resultado más muertos de jóvenes venezolanos, un reducido grupo de ciudadanos de la sociedad civil encabezados por la Alianza Nacional Constituyente, pudo imponer la racionalidad en la dirección política de la MUD, lográndose el gran acto de la Sociedad Civil en el Teatro Chacao, donde se le solicitó a la AN un Referendo Consultivo basado en el Artículo 71 constitucional para consultarle al pueblo en los temas de trascendencia nacional establecidos en el documento titulado “Gran Acuerdo Nacional ¡Que sea el Pueblo quien decida!” del 3 de julio de 2017 (ver http://www.unidadvenezuela.org/2017/07/documento-gran-acuerdo-nacional-sea-pueblo-quien-decida/).

Al final el acuerdo de la Asamblea Nacional del 5 de julio basó la consulta popular realizada el 16J en el Artículo 70 y no en el Artículo 71 solicitado en el Teatro Chacao por la Sociedad Civil (ver De Referendo a Plebiscito, en http://ticsddhh.blogspot.com/2017/07/de-referendo-plebiscito-una-lucha.html), incorporando adicionalmente las preguntas relativas a las Fuerzas Armadas y el Gobierno de Unión Nacional. Tal decisión la obligaba políticamente a proceder en consecuencia de haber, como efectivamente hubo, una respuesta extraordinariamente positiva del pueblo venezolano.

Pero esto ya es historia aunque hayan pasado menos de 7 días desde la consulta popular del 16J ¿Qué ha pasado entonces? Que la MUD nos sorprende con un documento político titulado “Compromiso Unitario para la Gobernabilidad” (ver http://www.lapatilla.com/site/2017/07/19/el-compromiso-unitario-para-la-gobernabilidad-acuerdo-presentado-a-los-ciudadanos-para-la-venezuela-post-maduro/), un programa de gobierno contentivo de un rosario de buenas intenciones de lo que harían los demócratas después de una supuesta ruta electoral, que incluye hasta elecciones primarias. ¿Qué parte de la pregunta No. 3 de la Consulta Popular del 16J no entendió la MUD? A la pregunta: “¿APRUEBA que se proceda a la renovación de los poderes públicos de acuerdo a lo establecido en la Constitución y a la realización de elecciones libres y transparentes, así como a la conformación de un Gobierno de Unión Nacional para restituir el orden constitucional?”, respondieron afirmativamente 6.384.607 venezolanos. Eso no se puede despachar como lo han hecho.

Ahora bien, ¿cómo pretende la MUD que existan elecciones sin el respaldo de las Fuerzas Armadas? ¡Obviamente que no existirán! Y mucho menos que se hagan elecciones primarias nacionales para que Henry Ramos Allup pueda competir para satisfacer su aspiración a ser Presidente de la República. Este personaje fatídico ha sido el enemigo No. 1 de realizar un gobierno de transición, y por eso pretende hacer jugadas electoralistas con el fin de que de alguna manera esta crisis termine en un acto electoral imposible que este puñado de delincuentes apruebe. ¿En qué país cree que vive? ¿Es así el tamaño de su ambición política, que hace que esta crisis se alargue de una manera criminalmente innecesaria, para ir más allá de un centenar de muertos?

Pero aun así la Asamblea Nacional tiene la obligación de conformar un Gobierno de Unión Nacional porque ese fue el mandato popular del 16J. Es claro que están entrampados si entendieron la pregunta de una manera interesada. Ahora quieren hacer elecciones con el supuesto afirmativo electoral de la pregunta No. 3, cuando no se pueden hacer elecciones. Podrían renovar los Poderes Públicos, como en efecto harán con los Magistrados del TSJ, pero por más trancazos que haga la gente con pérdida de vidas, tenemos a una banda de criminales conduciendo al país que impedirá que eso se cristalice. Eso amerita que los políticos opositores necesariamente piensen políticamente con más altura de lo que han hecho hasta ahora.

La pregunta No. 3 fue claramente interpretada por el pueblo como: “les damos la legitimidad para que cambien el régimen conformando un Gobierno de Unión Nacional, renueven los Poderes Públicos, y una vez renovados, hagan elecciones para legitimar un nuevo gobierno”. Ahora la MUD nos sale con su propia interpretación: “hacemos elecciones para cambiar el régimen, y desde ahora les presentamos por adelantado nuestro programa de gobierno” ¿Qué tal? Solamente que con esa interpretación no nos dicen como harán para que el régimen se vaya, haciendo que volvamos al punto inicial antes de la Consulta Popular, salvo que comencemos en serio con una guerra civil, como antes estaba planteada antes de la consulta. ¿Entonces para que sirvió ese esfuerzo gigantesco? Y no es un tema de que vamos a esperar un poco más porque “ya están caídos y somos mayoría”, o “somos reconocidos internacionalmente” o “ellos están divididos”, como lo han expresado los voceros de la MUD.

La consulta popular del 16J fue el acto de protesta ciudadana más trascendental de toda la historia de luchas que ha realizado la oposición venezolana y que se haya dado en el mundo. Así como lo leen. Ha movido las fibras de la democracia y libertad en todo el planeta. Aunque no lo percibamos, el mundo ha reconocido en los venezolanos la combatividad necesaria para no dejar que se instale un régimen comunista castrador de libertades.

Es por eso que sin haber pasado ni 24 horas los Estados Unidos reconocieron el resultado de esa Consulta Popular, así como Brasil, Perú, Panamá, Costa Rica, México, Puerto Rico y Argentina. El gobierno de los Estados Unidos anunció claramente sanciones al régimen de Maduro, de ser llevado a cabo ese fraude constituyente el 30 de julio, dándole a la oposición venezolana un claro mensaje de apoyo, como efectivamente lo ha hecho desde el comienzo de esta crisis. ¿En qué idioma, aparte del inglés, desean los distinguidos Diputados de la Asamblea Nacional que les hable nuestro principal aliado?

Entonces ustedes dirán, ¿y cómo se podría designar un Gobierno de Unión Nacional como indicaba la pregunta No. 3, sin el respaldo de las Fuerzas Armadas? Mi respuesta es: ¡haciéndolo! Designar ya en la línea de sucesión al Presidente de la Asamblea Nacional como Presidente de la República por emergencia nacional, para que conforme inmediatamente el Gobierno de Unión Nacional, y posteriormente en el mismo acto, solicitar el reconocimiento del Cuerpo Diplomático completo, aunque sepamos que algunos países estén comprados a los intereses del régimen. Pero por si no se han dado cuenta, señores Diputados, la Consulta Popular del 16J generó no solo la legitimidad interna, sino la externa de la comunidad internacional para designar desde ya un gobierno con respaldo internacional para actuar.

Y voy más allá. Ese gobierno una vez designado puede solicitar la ayuda internacional necesaria para combatir la violencia que genere el régimen, dando así el permiso necesario y requerido a la comunidad internacional para que nos ayuden a proteger las vidas y los bienes de los venezolanos, si es que con la propia fuerza, que debería estar en nuestras Fuerzas Armadas institucionales, no se lograra tal objetivo. Ese sería el momento estelar para que las Fuerzas Armadas, ahora del régimen, tomaran la decisión trascendental de seguir apoyando a unos delincuentes o proteger al pueblo venezolano representado por ese Gobierno de Unión Nacional. No en vano en la audiencia de ayer del Senado norteamericano, los senadores comparaban al régimen de Nicolás Maduro con un cartel de narcotraficantes, con un nuevo Pablo Escobar a la cabeza. ¿Qué más respaldo necesita la Asamblea Nacional?

Finalizo esta nota con las palabras de uno de los analistas políticos más reconocidos del U.S. Army War College (USAWC), Evan Ellis, quien en una reciente declaración para la revista Deutsche Welle, indicaba lo siguiente acerca de nuestra tragedia: Lo que ocurre en Venezuela no es una cuestión de política o de relaciones internacionales, sino un golpe del crimen organizado de gran escala: un grupo de criminales ha tomado control del Estado y asaltado su tesorería. El problema de fondo es que no existe un mecanismo jurídico internacional ni un modelo de cooperación regional que permita rescatar a un Estado en esas circunstancias sin violar su soberanía. De momento no hay cómo liberar a Venezuela, a su gente y a sus recursos de quienes los secuestran a punta de pistola.” (ver Venezuela es pasar hambre o luchar, en http://m.dw.com/es/evan-ellis-venezuela-es-pasar-hambre-o-luchar/a-38722778). Y lo más triste de todo esto es que la MUD espera elecciones de ese grupo de criminales. Para buen entendedor sobran las palabras…

Caracas, 20 de Julio de 2017

Twitter:@laguana

OIDO EN LA CHATA Esto está “desfaratado”




Víctor José López

Las formas en política, como en la vida, tienen su importancia.  Decir que Nicolás Maduro es un presidente de facto, y repetirlo en cada alocución es un error si de veras se considera el hecho que Maduro no es Presidente de la República por los motivos que han expuesto ad infinitum la Asamblea Nacional, la Alianza Nacional Constituyente y los partidos políticos de oposición: a.-  Abandono del Cargo b.- porque no nació en Venezuela.
Así que no debemos llamarle presidente al Sr. Nicolás Maduro.
Si la estrategia es proyectar la transición, hay que recrear al Poder Público Nacional: Poder Ejecutivo; Judicial, Legislativo, Popular, Electoral .Y debemos actuar en consecuencia como si estos, como en efecto, no existieran.
El 16J la nación confirmó que Nicolás Maduro ha sido revocado, aunque su Gabinete pretenda desconocer la ilegalidad de cada trágala a la que recurrieron Tibisay y sus rectoras. Es decir, el Poder Ejecutivo está vacante.
El Poder Legislativo es el único de los poderes que fue electo, incluso por mayoría con exagerada diferencia con los aspirantes del chavismo quienes pretendían representar a los ciudadanos en el Congreso y es, por lo tanto, el único en funciones según la Constitución vigente.
El Poder Electoral, integrado por Tibisay y su combo de corrupción ha demostrado hasta la saciedad su obediencia al destituido Ejecutivo, agregándole que los lapsos de sus funciones están vencidos. Algunos de sus miembros ha sido acusados de pertenecer al circo de Oberreich, el mismo que ha destronado a Lula y a Ollanta Humala, por ahora. El Poder Ciudadano es ejercido por el Consejo Mora Republicano (CMR) integrado por el Defensor del Pueblo, el Fiscal General de la República Bolivariana de Venezuela y el Contralor General de la República. Sabemos cómo se come el Defensor y el Contralor, y nos consta que la Fiscal ha despertado del sueño infinito que le impedía activar sus funciones.
Así pues, seamos justos con las formas y  hagamos uso de ellas al referirnos al clan del socialismo que, recurriendo al vocablo de Istúriz “se desbarata”: No debemos llamar Presidente a quien, según nuestro propio criterio dejó de serlo.





miércoles, 19 de julio de 2017

OÍDO EN LA CHATA Los soldados no tienen soldadas Ministro



VÍCTOR JOSÉ LOPEZ

Además de cursi denota ignorancia del idioma, la insistencia de crear masculino y femenino de las palabras. El femenino de “Soldado” no es “Soldada”.
“Soldada”, según La Real Academia de la Lengua Española es: Sueldo, salario, estipendio…Nada que ver con una dama vestida de militar.
Más contundente es el Panhispánico de dudas, que, textualmente, dice: -No existe, con este sentido, el femenino soldada.
María Moliner,  en su muy amplio diccionario del uso: Sueldo correspondiente a cierto período, por ejemplo, a un mes. Se aplicaba particular mente a los soldados y marineros.
El viejo y siempre recurrido Pequeño Larousse, es brevísimo: Sueldo, salario o estipendio de un soldad marinero.
La manía de algunos capitostes del régimen de colocarle  femenino a cualquier palabra que termine en “O”, o masculino a  la que en “A” , más que un capricho inútil, porque no deja de ser una estupidez, es un antojo por lucir culto  cuando en realidad se subraya la ignorancia y un pésimo gusto.


Ya el régimen en sus estertores, espero que al salir de la escena se recupere la vida el bien hablar.

martes, 18 de julio de 2017

JESÚS ELORZA Pedro "forfeit" Infante


Jesús Elorza

Los comités ejecutivos de las organizaciones deportivas bolivariana, suramericana, centroamericana y  panamericana (ODEBO-ODESUR-ODECABA-ODEPA) se encontraban sorprendidos por que los teléfonos de sus oficinas no dejaban de repicar. Los países afiliados a cada organización, llamaban con insistencia a los directivos regionales.
-¿Qué pasa? Preguntaban los presidentes a sus secretarias. ¿Por qué tantas llamadas? ¿Qué es lo que quieren los países?
Muy nerviosas, las secretarias informaron a sus jefes que simultáneamente todos los países del área, en un hecho sin precedentes, estaban solicitando que Venezuela de ahora en adelante, fuera incluida en sus grupos eliminatorios de cada deporte.
-¿Y eso a que obedece?
Las razones no las dieron, respondieron las secretarias.
Entonces comuníqueme urgentemente con cada uno de los presidentes de los Comités Olímpicos del área, solicitaron a los presidentes de las organizaciones deportivas regionales.
-El dialogo establecido vía telefónica, fue casi el mismo en cada oportunidad:
-Quisiéramos conocer cuál o cuáles son las razones para esa inusual solicitud de querer que Venezuela sea incluida en los grupos de competencia en la cual participa tu país, y además, piden que la competencia del día de la inauguración sea con la representación venezolana.
Si la pregunta fue la misma en cada oportunidad, las respuestas obtenidas también guardaron estrecha similitud en las argumentaciones.
--Muy diplomáticamente, uno a uno los presidentes olímpicos del área, respondían de la siguiente manera: Mis queridos y estimados colegas, las razones de nuestra solicitud, están fundamentadas en la desconcertante política, que ha seguido en lo que va de año el gobierno venezolano en materia deportiva. Más específicamente, en la participación de equipos o atletas en eventos internacionales.
-¿Cuál política? Repreguntaron. A que se refieren.
--Bueno, sencillamente queremos exponer que las autoridades del Ministerio del Deporte y el Instituto Nacional de Deporte venezolano, con bombos y platillos anuncian la inscripción y participación de su país en diferentes eventos deportivos y luego, aunque ustedes no lo crean, !!!Dan forfeit el día de la inauguración!!!.
-No podemos creerlo, dijeron al unísono los representantes de la Odebo, Odesur, Odecabe y la Odepa. A quien se le ocurre tamaña irresponsabilidad.
--Créanlo,  ocurrió con el seleccionado de voleibol en la Liga Mundial de esa disciplina deportiva. Luego, se repitió la historia con la participación del equipo de esgrima en el Panamericano y más recientemente, el sorprendente forfeit del equipo masculino en el XV Mundial de Softbol celebrado en Canadá.
-Coño, se volvieron locos esos pseudos dirigentes del deporte venezolano. A quien se le ocurre inscribirse en un torneo y luego no presentarse al inicio de la competencia.
--Y lo más arrecho, estimados colegas, es que esos mismos pseudos dirigentes, llamados enchufaos, son los mismos que administran el presupuesto, compran los pasajes aéreos y se encargan de la logística de uniformes y material de competencia…..y a la hora de dar explicaciones del porqué de los forfeits, se hacen los locos y no dicen ni pio.
Por todo ello, es que los distintos países están solicitando que Venezuela sea incluido en sus grupos de competencia y su participación en el evento inaugural…..así se estaría asegurando el primer triunfo por !!!No presencia del oponente!!!!
¿Y los responsables de este desastre, no son enjuiciados y condenados por incapaces?
--No que va, por el contrario son condecorados y ascendidos en sus cargos por el cabecilla del régimen. Para muestra un botón: Al presidente del Instituto Nacional de Deporte, responsable de lo aquí narrado, lo ascendieron a Ministro del Deporte y ahora lo llaman Pedro ¨FORFEIT¨ Infante.
Sálvese quien pueda. Sin lugar a dudas, Venezuela requiere un cambio de gobierno para superar la profunda crisis social-política y económica por la cual atraviesa, y es deber de todo demócrata en la región y en el mundo colaborar con su esfuerzo para que el cambio se haga realidad. Más que inscribir a Venezuela en un grupo determinado para que algún país gane puntos o medallas por su no presencia, lo importante es ayudar con nuestro esfuerzo solidario para salir de ese régimen de corrupción, fueron las palabras finales de los dirigentes deportivos internacionales del continente americano.

EDDIE A. RAMÍREZ S. Los despolarizados y el 16 de julio

 
El triunfo contundente de los demócratas venezolanos, en condiciones adversas, evidenció que rechazamos a  Maduro y que exigimos se respete la  Constitución. Fue un mensaje claro  al  régimen, a sus  partidarios  y a los demás países. Esos resultados obligan a realizar el mayor esfuerzo para lograr el cambio.  Quienes aspiren, con  todo derecho,  a jugar un papel en la reconstrucción del país tienen que pronunciarse claramente, sin dejar de tender puentes con los rojos que no hayan delinquido.   

En este sentido, hacemos un llamado al  grupo de compatriotas denominado  despolarizados que no están  de acuerdo con el régimen, pero tampoco con decisiones de la MUD.  Rechazaron  la convocatoria a una Asamblea Constituyente, pero  no estuvieron de acuerdo en que se incluyera en la consulta pública  las preguntas demandando a la Fuerza Armada y a los funcionarios públicos  obedecer y defender la Constitución y tampoco en la renovación de los Poderes Públicos, realización de elecciones y conformación de un gobierno de unidad nacional.  

El argumento de este respetable grupo es que Maduro y sus palafreneros  no aceptarán dejar el poder antes del 2018 y que esas dos últimas preguntas entorpecen una negociación necesaria  para llegar a un acuerdo político que evite más daños. Nos parece bien que haya un grupo que esté intentando conversar con personajes del régimen. Sin embargo, debe tomar en cuenta los resultados  de la consulta popular del pasado domingo. El pueblo no solo no acepta la realización de una Constituyente, convocada violando la Constitución, sino que quiere un cambio en los Poderes del Estado y le exige a la Fuerza Armada y a los funcionarios que respeten la Constitución. 

Lo aprobado por más de siete  millones de votos no es por capricho, ni porque Maduro está realizando un pésimo gobierno, sino porque a diario viola la Constitución y desconoce a la Asamblea Nacional  y a la Fiscalía General. Entre las violaciones hay que destacar los asesinatos y torturas cometidos por efectivos de la Guardia Nacional, de la Policía Nacional y por paramilitares rojos; los encarcelamientos arbitrarios y el sometimiento de civiles a los tribunales militares. Esta situación, amigos despolarizados, no tienen ninguna justificación y no debe prolongarse.  

Desde luego que Maduro, Diosdado, Jaua,  Aissami, Jorge Rodríguez  y otros pocos no tienen disposición de entregar el poder. A ellos no les importa que la inmensa mayoría del pueblo los rechace. Tampoco dudan en dar órdenes de reprimir,  incluso con armas de fuego,  a quienes expresan su repudio en protestas callejeras. Quieren una Constituyente a su medida para disolver la Asamblea Nacional, destituir a la Fiscal y prolongar por varios años el mandato de Maduro sin necesidad de realizar elecciones. Con descaro, Maduro, Adán Chávez y Arias Cárdenas han dejado ver que frente a los votos ellos tienen las armas. Ya no les importa ser minoría.   

Por ello, cualquier negociación tiene que pasar por un acuerdo que permita un cambio de gobierno sin traumas. Los resultados de la Consulta popular realizada, el pronunciamiento de los gobiernos democráticos de América y Europa condenando las violaciones a los derechos humanos, el asalto a la Asamblea y el intento de neutralizar a la Fiscalía, así como la caótica situación económica constituyen elementos de peso para que una negociación no se limite a lograr que no se realice la Constituyente. 

A quienes todavía tienen dudas es pertinente que también reflexionen sobre los miles de votos en el exterior, en su gran mayoría de gente joven. De prolongarse la permanencia de Maduro y su pandilla muchos más venezolanos optarán por emigrar, un capital humano que difícilmente se recuperará.  

Señores  despolarizados, hoy en día el punto no es si se está o no de acuerdo con la estrategia de confrontación de la MUD, sino si es moralmente aceptable mantener en el poder a una partida de delincuentes. No es un secreto que además de los atropellos ya señalados, los venezolanos estamos a merced del  hampa común incentivada por el régimen. Esta es la única dictadura de la historia en que el ciudadano no cuenta con seguridad personal. El pueblo habló el 16 de julio. Ahora le corresponde tomar acciones a la MUD y también a aquellos que estuvieron con el gobierno hasta hace poco. Ya no caben medias tintas.

Como (había) en botica: Como era de esperar, el resentido Jorge Rodríguez volvió con su cantaleta de que los demócratas abultamos votos. Felicitamos a la MUD y al los voluntarios que en Venezuela y en muchos países hicieron posible esta victoria de la democracia. Desde luego también a los ex presidentes Laura Chinchilla, Andrés Pastrana, Miguel  Ángel  Rodríguez, Vicente Fox y Quiroga. El CNE actual y el Plan República no hicieron falta. Seguimos exigiendo la libertad de Ledezma, Leopoldo, Ceballos, Goicochea, Ángel Vivas y otros. Muy contentos con el triunfo en Wimbledon de Garbiñe Muguruza  ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados! 

eddiearamirez@hotmail.com   18/07/17  Noticiero Digital, Runrunes, Digaloahi digita

lunes, 17 de julio de 2017

LUIS MANUEL AGUANA Cuatro lecciones del 16J



El 16J el pueblo habló de una manera categórica. En una de las jornadas de protesta cívica más importantes del mundo, una población ansiosa de libertad condujo un proceso complejo sin la participación de la autoridad electoral constituida. Eso nos deja varias lecciones muy importantes para el próximo futuro, y de las cuales solo comentaré cuatro de ellas.

Miles de venezolanos expresaron de manera pacífica, democrática y constitucional su voluntad. De los resultados oficiales de los Rectores Garantes del proceso, con el 95% de las papeletas escrutadas, un total de 7.186.170 venezolanos, tanto en Venezuela como en el exterior, se expresaron contundentemente en relación a las preguntas formuladas: 1) 6.387.854 venezolanos no quieren la constituyente fraudulenta de Maduro; 2) 6.393.048 venezolanos desean que las Fuerzas Armadas respalden y defiendan con las armas de la República la voluntad soberana del pueblo venezolano; y 3) 6.384.607 venezolanos quieren elecciones generales y un gobierno de Unidad Nacional (ver “Resultados Consulta Popular en Venezuela - La constituyente No va. Julio 17 de 2017” en https://youtu.be/eBCbj13kYY4). Por más que el régimen y sus deslegitimados voceros desconozcan la expresión masiva del pueblo venezolano, el sol no se puede tapar con un dedo.

De allí la primera lección: habiéndose expresado el pueblo de manera tan categórica solo le resta a la Asamblea Nacional actuar en consecuencia con esa consulta, que para ella si es obligante. Y no es que no lo haya sido antes. Bien pudieron tomar las decisiones que ahora están obligados a tomar, pero con la diferencia de un respaldo político incontestable de la población. Esto es, proceder a desconocer al régimen de Maduro antes del 30 de Julio, cancelar esa constituyente fraudulenta y proceder a nombrar un Gobierno de Unidad Nacional que convoque a elecciones generales.

La instauración de ese Gobierno de Unidad Nacional así como la fecha de nuevas elecciones dependerán de los acuerdos políticos de las fuerzas que intervengan, incluyendo factores de las Fuerzas Armadas. Si, los militares. La AN difícilmente podrá imponer un nuevo gobierno sin el pronunciamiento a favor de eso de los militares. ¿Lo tienen? Deberían tenerlo si, de acuerdo a la consulta, el pueblo les ordena a los militares acatar las decisiones del Soberano, de acuerdo a la pregunta No. 2. Pero eso es el deber ser. Ese será el primer escollo con el que se encontrará la Asamblea Nacional si se pretende sustituir al régimen de Maduro.

Entonces para que Maduro entregue, los militares deberán en primer lugar reconocer los resultados de la Consulta Popular realizada. Pero como sabemos que el liderazgo opositor no actúa bajo el raciocinio de un plan, sino a lo Eudomar Santos “como vaya viniendo, vamos viendo”, es previsible que nos encontremos con un enfrentamiento en lo inmediato con violencia incluida. Y es allí donde intervienen los factores externos actuando como intermediarios.

Y aquí viene entonces la segunda lección: Maduro y su banda delincuencial sabe que no es posible la continuación de su gobierno y venderá bien cara su salida, conjuntamente con los militares que le apoyan. De allí que será obligado un canal de comunicación con el secuestrador para que diga cuáles son sus términos. Esa comunicación si no ha comenzado ya, deberá comenzar a la brevedad posible so pena de seguir con nuestra juventud muerta en las calles.

Algunos dirán, “¡NO! se tienen que quedar presos para que respondan por sus crímenes”. Y recuerden que así igualmente ocurrió en aquellas horas interminables del 11 de abril de 2002, donde Chávez pedía una maleta de dólares y un avión con sus familiares y allegados para irse a Cuba. No hubo entendimiento y esas horas fueron fatales, al punto que terminó regresando para destruir a quienes lo habían defenestrado, y también a quienes lo habían rescatado, con el Gral. Baduel a la cabeza. Esa posición nos ha costado 15 años más de destrucción masiva del país, que fue más grande que la maleta de dólares o la cabeza de Chávez.

Entonces aquí viene la tercera lección: si ese es el caso que se presenta, espero que aquellos a quienes les toque decidir esa situación otra vez (y gracias a Dios no me encuentro en esa posición) decidan pensarlo con la cabeza. Y esto no necesariamente quiere decir que la justicia no se aplicará, sino incluyan en su matriz de decisión algunas variables adicionales que pongan por delante las vidas de los venezolanos que se salvarían si los secuestradores desalojan el poder.

Pero el cuento no acaba allí. Y aunque me adelante en la apreciación política, al abandonar Maduro y su banda delincuencial el poder, el panorama de destrucción que se descubrirá será devastador, mucho más allá de lo que vemos ahora a simple vista. Razón por la cual se requerirá, no solo mucho tiempo de recuperación de lo destruido, sino de reconstrucción del tejido institucional perdido. Y los venezolanos hemos demostrado culturalmente que no somos un dechado de paciencia, por lo que es sumamente importante que desde ahora mismo se echen las bases para que en la próxima edición de un nuevo gobierno nacido del voto popular, Venezuela cuente con los mecanismos constitucionales necesarios para que no pueda ser posible el regreso de lo que con tanta sangre ha costado salir, so pena de volverlo a vivir en un futuro cercano.

Y de allí viene la siguiente lección, que a mi juicio es la más importante: desde ahora mismo y concurrentemente, el nuevo diseño de un Gobierno de Unidad Nacional deberá necesariamente incluir un capítulo enteramente dedicado a discutir entre las fuerzas democráticas la mejor manera de un regreso efectivo de la institucionalidad constitucional perdida.

Se deberían tener respuestas, por ejemplo, a preguntas tan trascendentales como estas antes que vuelva a elegirse otro Presidente de la República: ¿Debería seguir existiendo una Sala Constitucional que se alce con el país, independientemente del Presidente que se elija? ¿Debería el Presidente de la República disponer de todo el poder para decidir el solo los ascensos militares? ¿Debería el Presidente y el resto de los cargos de elección popular reelegirse indefinidamente? ¿Debería el Presidente decidir el Vicepresidente? ¿Es suficiente una sola vuelta para cualquier elección a cargos de elección popular? ¿Deberían salir sancionadas las leyes sin la aprobación de un Senado, que es la representación legítima de todos los Estados?

Estas y muchas otras preguntas deberían ser resueltas antes de elegir otro Presidente. De otra manera tengan por seguro que el que resulte ser Presidente luego de ese Gobierno de Unidad Nacional no podrá resolver la magnitud del desastre que heredemos de los delincuentes que tarde o temprano tendrán que desalojar el poder. Y esto traerá como consecuencia que volvamos a lo mismo de lo que estamos tratando de salir. En otras palabras, no es solo que Maduro se vaya, sino que hay que asegurar que otro como el o peor no vuelva.

Es posible que le sea difícil a la oposición asimilar estas lecciones pero intentaremos que lo hagan. Por lo pronto entendieron que había que consultar al pueblo venezolano, cosa que habían rechazado hasta que tuvieron el agua al cuello, creyendo que podían “ganar” participando en el fraude constituyente de Maduro con el CNE (y créanme que fue así). Recapacitaron e hicieron la consulta popular sin el CNE. Creo que ahora que se reconoció que estrategias que involucren acciones que incluyan masiva y pacíficamente a la población son mucho más efectivas que aquellas que la expongan a que la maten. Si no se abandona ese camino saldremos con bien de esta tragedia.

Caracas, 17 de Julio de 2017 

Twitter:@laguana

EJILDO LUJÁN NAVA SÍ, HAY UN CAMINO EL DÍA DESPUÉS



“La esperanza es lo último que se pierde”
Frase de aliento popular

Formato del Futuro…

El 16 de Julio de 2017 se inscribe en la historia política venezolana como un día definitivamente importante. Algunos analistas, desde ya,  lo han denominado  “día bisagra”.

Los ciudadanos de a pie, sencillamente, lo califican como el día cuando una población desesperada por encontrarse con un futuro de nuevas oportunidades, pudo hacer uso de derechos constitucionales individuales y expresar en tres respuestas, un punto de vista, un sentimiento y una convicción. De igual manera,  dar a conocer un aporte participativo acerca de temas trascendentales para la nación.

Desde el 17 de julio, entonces, en Venezuela habrá comenzado a gestarse un cambio, más allá de lo que consideren y estimen los que están al frente del Gobierno, y se creen insustituibles e indispensables. Asimismo, de lo que estimen quienes afirman ser la alternativa sustitutiva, casi en términos de posibilidad salvadora de la situación de crisis económica, social y política. Inclusive, del desmoronamiento estructural de la que, alguna vez, fue la base ética y moral de una nación referencial  en el Continente.

Es un cambio que se da porque una población deja de ser simplemente pueblo, para convertirse en ciudadanía comprometida con su mañana. No a partir de lo que es capaz de gestar lo indigno. Sí en obediencia a lo que surge de un sentimiento de rechazo al reconocimiento de que Venezuela, su país, su Patria, no puede ser y depender de sus lastres históricos, como de su miseria cultural, y de la vergüenza que provoca ser visto e identificado ahora en el mundo por ocupar la primera posición en todo lo peor que distingue a una nación en bancarrota.

Definitivamente, sí.  El venezolano aprendió y entendió que él no es más burdo "pueblo”. Porque es y se siente "ciudadano". No más súbdito. Tampoco activista de  una falsa  monarquía y de un absolutismo ramplón, cuya sustentabilidad depende del trato utilitarista  de gente útil únicamente para ser abusada y explotada.

Finalmente, se ha dado una circunstancia política que ha hecho posible que el venezolano se considere expresión de un poder originario, del que forma parte, y el cual sólo es posible cuando sus integrantes se sienten dueños de sus derechos. Asimismo, de alternativas que incluyen la posibilidad de disponer cuál es el camino por el que quiere andar y avanzar; el destino y la meta.

que ansía conquistar; la manera de decidir cuál es el líder digno de elegir y de acompañar en la conducción del esfuerzo organizado, en atención a las aspiraciones y propósitos que estructuran la esperanza misma de la sociedad.

Una dura y prolongada experiencia, entonces, termina siendo aprendizaje. Enseñanza de casi dos décadas de violencia, de ruina y más recientemente de hambre. De entendimiento que las sociedades son posibles, única y exclusivamente cuando existe plena conciencia de que la vida en comunidad lleva implícita la aceptación de comportamientos equilibrados en torno a lo que son derechos y a lo son deberes. Y de reconocimiento a que progresar y conquistar bienestar social, no es compatible con el sometimiento sumiso al dulce sonido de los cantos de sirenas, del rebuscamiento conceptual de falsos mesías, perseverantes en el mercadeo sistemático del pan y del circo.

Desde luego, no todo cambio conductual apuntalado por un necesario sentimiento evolutivo, garantiza estabilidad y una prolongada transformación de largo plazo. Y ese es el reto para la dirigencia nacional; llamada a entender la oportunidad, como también a echar las bases confiables del nacimiento y comportamiento  de esa novedosa ciudadanía, heterogénea en su conformación y  en la interpretación de su forma de vida.   

Dar pasos en razón y obediencia a esa expectativa, implica, desde luego, la existencia de una dirigencia diferente y de una forma de dirigir distinta a lo vivido y sufrido. Porque hay que exigir, pero también evitar engaños. La burocracia estructurada tiene que dejar de ser un arreo clientelar, y convertirse en la expresión de una formación académica, capaz de darle sustentabilidad y vigencia  al mérito, cuya trascendencia siempre tiene que ser afianzada por la rendición de cuentas.
Después del 16 de Julio y de que millones de ciudadanos se expresen en procura de una reconciliación, la más acertada decisión nacional debería ser admitir la urgente necesidad de convocar a los mejores, cambiar el rumbo y negociar únicamente la más eficiente manera de superar la dramática situación socioeconómica que agobia al país. Y que comienza por poner énfasis en la recuperación inmediata y progresiva de la producción nacional, como de la educación en sus diversas fases académicas.

No más odio. Mucho respeto.  Porque si esa no fuera la respuesta y reacción de quienes gobiernan  y conducen a la población que ansía cambio, peligrosamente,  se pudieran estar abriendo las compuertas para una posible activación de la violencia, en una dimensión y proporción de lamentable pérdida de vidas inocentes.

En el caso de las Fuerzas Armadas, conformadas e integradas por venezolanos, también están llamadas a interpretar objetivamente lo que suceda. No a delegar en manos y sentimientos foráneos, la difícil y exigente responsabilidad de evitar que en Venezuela, se repita lo que, en su momento, terminó convirtiéndose en España en una guerra civil. 

A los venezolanos de uniforme, definitivamente, no les corresponde avivar parcialidades; arengar resentimientos; sí arbitrar reconocimientos entre civiles; impedir que las soluciones se tengan que diseñar entre concepciones cuartelarias, y una visión uniformada del entendimiento de lo que traduce ser una isla contra un Continente en lo que hoy priva es la expectativa por una verdadera solución hermanada en Venezuela.

Los soldados, entonces,  deben plantearse regresar a sus cuarteles; a su única razón de ser constitucionalmente: la defensa territorial, de las fronteras, de los habitantes, y siempre en obediencia estricta a los mandatos de la Constitución venezolana. Y hacerlo subordinados al poder Civil electo democráticamente por los ciudadanos, por aquellos que configuran el genuino "poder originario".

Respaldar, avalar y consagrar en actitud sumisa la caprichosa Asamblea Constituyente Comunal, a la vez que se desconoce la voluntad ciudadana, no configura el soporte objetivo imprescindible  para rescatar y reestructurar el país, indistintamente de que se insista en que sí es indispensable cambiar las reglas del juego.

Por supuesto, en este caso, cambiar implica revisar, ciertamente, parte del articulado de la Constitución que, en el momento de su aprobación, denominaron la mejor del mundo, si bien no pasó de ser otra cosa que un traje hecho a la medida para el difunto  Hugo Chávez. No de concebir y de confeccionarle otra Constitución al actual Presidente, a su gusto, a su medida y para sus fines. Debe ser cambiar en favor y beneficio del país, teniéndose en consideración que la de 1999, hecha con base en los postulados y propuestas esgrimidas por una Constituyente, se direccionó para que el soberano respondiera a los llamados del Mesías de entonces, del mismo que luego terminó incumpliendo sus promesas y compromisos, y conduciendo a Venezuela al estado de miseria en el que se sume actualmente.

Es innegable: nuevamente, la historia le brinda otra oportunidad a los venezolanos, para que cambien las reglas de juego con miras a detectar y transitar por el camino correcto, legal y oportuno. Y es por lo que no se entiende la posición gubernamental. Ya que lo que habría que hacer, es acogerse a un procedimiento reglamentario basado en lo que establecen la Constitución y la Ley Electoral. Y que contemple la elección de unos Constituyentistas que piensen por y en el país y sus regiones,  sin depender de influencias de falsos líderes; propiciar cambios en favor del regreso al mandato bicameral, reconociéndole equidad e importancia a todos los Estados, a partir de  una mayor autonomía, autogestión y descentralización; asignar presupuestos acordes a las características locales y a la recaudación, la producción y el desarrollo programado.

De igual manera, lograr una auténtica independencia de los poderes públicos; instaurar la doble  vuelta electoral; reconocer la importante estratégica del derecho de propiedad y la libertad económica; eliminar el concepto de estado empresario y tantas otras necesarias para situar al país en una verdadera senda de justicia y desarrollo. Mejor dicho, todo lo que configura aquello que hoy se requiere: promover condiciones para que el trabajo permita  lograr una verdadera calidad de vida a los ciudadanos.   
        
Para llegar hasta allí, en un ambiente de paz y de concordia, es imprescindible asumir que ya existen reglas de juego constitucionales. Son las que hacen posible elegir una autónoma y legal Asamblea Nacional Constituyente, con base en la participación del poder originario en elecciones libres y por votación popular de acuerdo a las mayorías. Dicho de otra manera, es lo que ha venido proponiendo desde hace años un equipo de venezolanos liderado por  Enrique Colmenares Finol, junto a un calificada estructuración multidisciplinaria, a partir del previo recorrido y trabajo por todo el territorio nacional, y que se ha ocupado de  estudiar a fondo las necesidades  y el aprovechamiento eficiente de los recursos naturales y humanos  del país.

Dicha propuesta, conocida como "Proyecto País por una Venezuela Reconciliada Vía Constituyente", contempla un ya completo Proyecto, listo para ser puesto en práctica, con propuestas individualizadas por regiones y temas. Lamentablemente, el concepto "Constituyente" fue satanizado por la actual propuesta de propósitos absolutistas y con un fin netamente comunista.

Hoy el Gobierno apuesta a la consagración de su jugada. No basado en el respaldo del poder originario, porque carece de él. Sí en el propósito de afianzar la compactación de poderes alrededor de la figura presidencial, la inexistencia de nuevas posibilidades electorales, y la anulación total del ejercicio de los derechos ciudadanos.  Se trata de objetivos que reposan, por otra parte, en la anulación del reclamo de los venezolanos, hoy obligados a obedecer a esa presunta omnímoda voluntad individual, aparada en una supuesta unidad cívico-militar.

Sin embargo, el mundo libre y la mayoría de los venezolanos de innegable convicción democrática y libertaria, perseveran en la convicción de que dicha Asamblea absolutista no conduce a ningún camino, salvo al de la confrontación y el distanciamiento entre los venezolanos  Y que no es improbable que en un futuro próximo, el soberano pueda lograr el nombramiento de una legítima Asamblea Nacional Constituyente, fundamentada  en elecciones libres y con bases comiciales  apropiadas y de equidad territorial justas, acorde al censo poblacional. 

Sólo así, entonces, la nueva ciudadanía, la que emergería de lo que sucederá el 16 de julio, hará posible que se evite  caer en más de lo mismo: que en un futuro no muy lejano, se regrese a  otro populismo exacerbado y a su marea roja rojita. Y sería así, sencillamente, porque habrá una base constitucional estructurada por y para la sociedad venezolana, y no para que le sirva de instrumento antidemocrático a la misma minoría que hoy actúa desconociéndole derechos a millones de venezolanos.

Egildo Luján Nava
Coordinador Nacional de Independientes Por el Progreso (IPP)