jueves, 1 de septiembre de 2016

Oswaldo Álvarez Paz EL NACIONAL

RETO HISTÓRICO


La nación venezolana está en peligro de ser destruida. Sin Constitución acatada por todos, sin un ordenamiento jurídico medianamente sabio y estable, con un alto gobierno cívico-militar probadamente ineficiente y altamente corrompido, hemos llegado a una situación que trasciende los límites de la retórica para convertirse en la penosa realidad que tenemos la obligación de combatir y derrotar.
El cuento y la melodía del “socialismo del siglo XXI” hoy son aborrecidas por el ciudadano común. Otro terrible fracaso comunistoide. En nombre de una ideología en desuso, probadamente fracasada, el régimen amenaza con mayor represión a un ciudadano común que sufre en carne propia las consecuencias del fracaso. Por lo que se ve y lo que se oye, no hay vuelta atrás. El régimen no tiene intenciones de rectificar, ni siquiera en el campo económico donde la tragedia está a la vista del mundo entero. Mucho menos en cuanto a la tolerancia plural que caracteriza a cualquier democracia, así sea de medio pelo. La Inseguridad de las personas y de los bienes avanza con la misma intensidad que crece la militarización de áreas claves del país como la alimentación y la problemática fronteriza.
Por cierto, con relación a esta última llama la atención la activa protesta indígena, general y múltiple, desde Amazonas y la Guajira hasta todos los rincones patrios. Representantes calificados de la Iglesia Católica también se han incorporado a la  cívica rebelión en marcha contra el régimen. Maduro, en sus últimas intervenciones, se nota nervioso, inseguro, disparatero, refugiado en una retórica agotada desde hace años y sin tomar iniciativas reales y posibles para atender al menos el menos importante de los problemas que su gobierno ha agravado. Es un prisionero de sí mismo, de su incompetencia manifiesta para ser cabeza del poder ejecutivo y jefe de Estado. La preocupación es enorme en el chavismo original y en serios socialistas y comunistas que hasta ahora han acompañado al régimen, pero cada día marcan mayores distancias con la situación actual. Asumen la responsabilidad que les corresponde, pero se convierten en los más certeros críticos de cuanto está sucediendo.
Llegó la hora. No hay vuelta atrás. La nación avanza en una unidad de ser y de destino que sólo conocimos en las luchas contra la dictadura. La invitación a incorporarse activamente está abierta a todos cuantos anhelan un cambio profundo. Se trata de la construcción, de hecho, de un gran movimiento de salvación nacional. Logrado el primer objetivo, la salida de Maduro por el revocatorio o por cualquier otra de las causales constitucionales, se profundizará en el cambio de régimen y en la vigencia plena de la libertad y la democracia.
Sábado, 27 de agosto de 2016

@osalpaz

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