jueves, 22 de septiembre de 2016

© CARLOS M. MONTENEGRO Sealand, el País más Pequeño del Mundo

  ©  CARLOS M. MONTENEGRO                            carlosmmontenegro22@gmail.com  
  

Bates, tras asesorarse legalmente, comenzó una insólita andadura. Constituyó el primer Estado auto declarado como soberano: el Principado Independiente de Sealand, de 500 metros cuadrados sobre un espacio artificial en el mar. Asi nació el país más pequeño del mundo


En los inicios de la Segunda Guerra Mundial, el Tercer Reich tenía un gran interés por el puerto de Londres, el estuario con más actividad del mundo. Inutilizarlo sería el primer paso para colapsar el aprovisionamiento de Inglaterra y facilitar  la invasión por tierra, mar y aire programada por Hitler. Churchill calculó acertadamente lo que se avecinaba, y encargó al  arquitecto Guy Anson Maunsell el diseño y la construcción de unos fuertes en alta mar, a lo largo de la costa sur de Inglaterra, como primera línea de defensa frente a las incursiones alemanas
Los fuertes estaban constituidos por dos pilares de acero y hormigón reforzado de ocho metros de diámetro sobre la cual descansaba una plataforma de quinientos metros cuadrados para la artillería antiaérea. Las columnas contaban con siete pisos habitables para más de cien personas (foto) más depósitos para municiones, víveres y combustible. Durante la guerra, los fuertes de Maunsell hicieron un gran servicio a su país derribando aviones, haciendo estallar bombas aéreas V1 y V2, y detectando ataques submarinos, pero al terminar la contienda, todas aquellas instalaciones fueron declaradas inservibles, desmanteladas y abandonadas.
La premura por instalar los fuertes marinos, debido al fragor de la guerra, fue tal vez el motivo de no considerar  el hecho de que algunas plataformas estaban construidas fuera de las aguas territoriales británicas. Al ser abandonadas no pertenecían a ningún país y nadie había previsto documentar la propiedad de aquellas torres  inútiles y obsoletas.
Ocurrió que en los años 60 del pasado siglo se pusieron de moda a bordo de barcos en aguas internacionales, las radios “piratas” o alegales que pautaban publicidad, prohibida por entonces en Inglaterra, Holanda y otros países europeos. Fueron muy populares, además de excelentes negocios, y pronto descubrieron que las plataformas abandonadas eran excelentes para montar emisoras “off shore” (costa afuera) siendo más seguras que los barcos.
Roy Bates (1921-2012) era un inglés, locutor de radio pirata, que había decidido montar su propia emisora, radio Essex,  en una de aquellos fuertes. Tras algunos intentos fallidos, descubrió que la plataforma marina Roughs Tower, construida por la Royal Navy en 1942  y abandonada en 1956, se encontraba fuera de las aguas jurisdiccionales  británicas. Instaló su radio en 1966, pero llegó aún más lejos: Bates se mudó a Roughs Tower con su esposa Joan y sus hijos Michel y Penélope el 2 de septiembre de 1967, salió a la cubierta del fuerte y pintó en su superficie la siguiente palabra: Sealand, y reclamó la soberanía del territorio basándose en su personal interpretación del derecho internacional.
Con aquella acción Bates, tras asesorarse legalmente, comenzó una insólita andadura. Constituyó el primer Estado auto declarado como soberano: el Principado Independiente de Sealand, sobre un espacio artificial sobre el mar de 500 metros cuadrados. Así nació el país más pequeño del mundo. Sobre el concepto del jus gentium (el “derecho de gentes” romano), Roy Bates se proclamó el 2 de septiembre de 1967  Príncipe de Sealand a título hereditario y a Joan, su mujer, princesa.
La pequeña micro nación no fue al principio el remanso de paz que sus monarcas habían previsto; tuvo hasta su guerra cuando Jack Moore y Ronan O’Rahilly, los dueños de Radio Carolina, intentaron apropiarse de la isla artificial, que ya era Sealand. Bates y su familia tras una escaramuza lograron ahuyentar a los invasores lanzándoles cócteles Molotov. Un año después, el 6 de mayo de 1968 Michael, el heredero, fue juzgado tras lanzar disparos de advertencia a un buque de la armada inglesa que intentaba acercarse a Sealand para reparar una boya, pero la Corte de Essex, decidió que el incidente había ocurrido fuera de las aguas territoriales británicas y que, por tanto, no tenía jurisdicción sobre el caso, con lo que de hecho se estaba también reconociendo implícitamente que Sealand tenía estatus de nación.
Con las aguas más tranquilas, Sealand se fue conformando como una nación independiente. En 1969 emitió sus propias estampillas postales; cuenta con moneda propia: dólares sealandeses; emite pasaportes propios; también tiene un atleta oficial, un equipo de minigolf y un equipo nacional de fútbol amateur, aún no integrado a la UEFA, entrenado en sus inicios por Christian Olsen; Sealand tiene himno, bandera y escudo nacionales, además otorga títulos de Lord y Lady of Sealand a precios casi solidarios y vende camisetas entre otros souvenirs.
Sealand es un territorio sede de innumerables empresas, con la condición de que paguen sus impuestos puntualmente al Estado y sean legales.
Díganme: ¿Quién no ha soñado con tener su propio país,  crearlo a su gusto y  escribir sus leyes? Pues Roy Bates fue el hombre que lo intentó, lográndolo.

Falleció en octubre de 2012 con 91 años. Su hijo Michel I, es el actual soberano de Sealand. 

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