martes, 22 de septiembre de 2015

Pedro Pablo Fernández Objetivos compartidos



El sector privado es más eficiente que el sector público al generar riqueza y producir más bienes y servicios. Eso no se discute en China, ni en Vietnam, ni siquiera ya se discute en Cuba.

Todos queremos vivir en una Venezuela mejor, para eso es necesario construir juntos una visión compartida que supere la división entre los venezolanos.
La unión de los venezolanos se tiene que producir alrededor de unos objetivos comunes, de un modelo de sociedad con el que nos identifiquemos todos. Un modelo justo que se fundamente en la defensa de la persona humana y en el respeto a su dignidad. Un modelo en el que la economía, la política, la ecología, la tecnología, la educación y las políticas públicas estén al servicio del progreso y el bienestar de cada una de las personas. Un proyecto que erradique la pobreza, nos ponga a todos los venezolanos a participar en la producción de riqueza y en el disfrute del producto social y nos ofrezca a todos la oportunidad de progresar.
Eso pasa por alcanzar el desarrollo, pero un desarrollo que, como decía ese gran presidente de los Estados Unidos, Franklin Delano Roosevelt, “no se sustente en agregarle más a la abundancia de aquellos que tienen mucho, sino en proveer lo suficiente para aquellos que tienen muy poco”.
Es decir, buscar el desarrollo de la economía afincándonos en la eficiencia y en la equidad a través de una economía abierta que esté al servicio de las personas, que produzca riqueza y empleo y bienes y servicios suficientes para acabar con el desabastecimiento. Una economía que contribuya con el desarrollo de cada una de las personas y de cada una de las familias a través de la superación de las desigualdades sociales.
Una economía disciplinada que no permita que la inflación castigue de la forma que lo hace a la clase media y a los sectores populares acabando con su poder adquisitivo.
El aumento del ingreso real de los trabajadores tiene que ser una prioridad y para asegurar ese objetivo hay que derrotar a la inflación y promover inversiones que generen empleos productivos, acompañados de una fuerte inversión social en la capacitación, educación y formación para el trabajo que permita un aumento en la productividad.
Para eso se necesitan políticas económicas que protejan e incentiven la inversión nacional y extranjera. Esas inversiones requieren un entorno de seguridad económica, jurídica y personal, que estimule la repatriación de capitales y el establecimiento de nuevas empresas e industrias que demanden mano de obra nacional.
Para eso es imprescindible generar confianza en el sector privado. La experiencia demuestra en Venezuela y en el mundo entero, que el sector privado es más eficiente que el sector público generando riqueza y produciendo bienes y servicios. Eso no se discute en China, ni en Vietnam, ni siquiera ya se discute en Cuba. Entonces hay que motivar y estimular al sector privado para que invierta.
El sector privado aporta la eficiencia, pero el mercado ha demostrado ser muy incompetente a la hora de repartir la riqueza que se genera de forma equitativa. Es cierto que la mejor política social es una política económica que genere oportunidades de empleo de calidad, pero eso no es suficiente porque el mercado por sí solo no garantiza igualdad de oportunidades para lograr la equidad hay ejemplos en el mundo entero de gobiernos que interviniendo inteligentemente y con racionalidad económica han logrado una distribución más equitativa de la riqueza sin sacrificar el crecimiento. Entonces, si queremos lograr un modelo de sociedad justo hay que fortalecer al Estado para que cumpla su papel.
El Estado se debilita cuando desempeña funciones que no son de su naturaleza, cuando se pone a administrar hoteles y a producir leche. Eso lo hace mucho más eficiente el sector privado. El Estado se fortalece cuando se concentra y hace bien las cosas que son de su competencia: brindar seguridad, proteger las fronteras, brindar salud y educación de calidad para los sectores de más bajos recursos.
La división que hoy existe en el país es absurda porque solo contribuye a agravar los problemas que compartimos todos. Los venezolanos nos tenemos que reencontrar alrededor de un gran objetivo nacional de liquidar la pobreza y garantizar la inclusión como prerrequisito para el progreso, el bienestar y la ampliación y consolidación de la democracia.
Pedro Pablo Fernández
Diputado AN. Especializado en Políticas Públicas y Economía
@pedropabloFR


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