miércoles, 5 de marzo de 2014

PENSAR OTRO PAÍS Santiago José Guevara García


CHÁVEZ, RESENTIMIENTO
 Y GEOPOLÍTICA


Santiago José Guevara García
sjguevaragarcia@gmail.com / @SJGuevaraG1

Conténtese, como líder, con signos materiales de bienestar y no en las condiciones de la familia y el hábitat y la educación de calidad… ¡y usted habrá fracasado!

Eso le decía a amigos encumbrados del post puntofijismo (Puntofijo, si acaso, llegó hasta el ‘68). No lo admitían. Tampoco otros temas claves. Y fracasaron. Ellos y la democracia. La prueba es el triunfo de Chávez.

Hace poco conversaba con gente cercana al Chávez de sus inicios. A la pregunta sobre sus ideas de entonces, cada quien refería algo distinto. No había ideario. Sí, mucho resentimiento y una gran mentira de imagen salvadora.
 
CHÁVEZ EN EL 97 PENSANDO EN EL PAÍS

En el ’97, ya precandidato, me tocó ser su anfitrión en un evento nacional de estudiantes de Economía. Aquello terminó en una trastada, de total irrespeto a las reglas del juego informadas. Un disfuncional, pues.

Para ese entonces, ya era ficha del Foro de Sao Paulo, versión latinoamericana neocomunista. Mucha gente cercana lo desconocía. Dos de sus allegados de la época me lo han reconocido.

Eso fue Chávez: resentimiento y geopolítica. Lo demás fue una nación confundida, una clase democrática limitada, una sociedad clientelar y de baja autoestima y mucho dinero petrolero.

Chávez no fue Chávez. Salvo por su histrionismo. Chávez era la voz y las manos de Lula y los Castro. Para ellos, destrozó el país. Sus condiciones actuales son la consecuencia de sus desmanes.

Lo ya dicho en esta columna, el post puntofijismo (eso fue lo que fracasó, no Puntofijo) y el chavismo, reo del Foro, explican la Venezuela actual.






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