martes, 25 de febrero de 2014

SANTIAGO GUEVARA , Desenlace


EL NUEVO MODO
Desenlace
Santiago José Guevara García*
Sea lo que sea –manejamos tres escenarios-, esta semana la situación política e institucional venezolana debe engendrar un desenlace general.

Prolongar la inimaginada tragedia actual –por sus componentes de irrespeto y salvajismo del régimen- tendría solo costos y consecuencias que podrían definir una vorágine sangrienta, costosa y difícil, que definiría forzosamente escenarios de mayor alcance.

Hay extremos que nadie habría pensado. 

No hay ningún resto de institucionalidad. No hay nada en ella que sea societal. Las instituciones son un medio de guerra más del Estado violento y arbitrario.

Lo político se plantea en términos de un dilema de “suma cero”: tanto la dictadura como la lucha por el cambio están en abierta confrontación dirigida a la exclusión del otro en la definición del futuro inmediato del país.

Lo económico se muestra ya en términos de colapso, situación límite y drama. El desabastecimiento, diversos signos de hiperinflación, la comprometida posición en divisas y el imposible balance fiscal se entrecruzan como eventuales disparadores de un colapso económico nacional.

Pero, veamos los escenarios. 

Nuestros análisis sobre la precisa situación actual y su evolución inmediata nos permiten identificar tres únicos escenarios; los cuales, en todo caso, no lo son como condiciones permanentes en el largo plazo, sino como salidas al actual estado de cosas.

El primero de ellos, el pesimista, es el que podemos llamar de la “Profundización Totalitaria”. El régimen usa la represión y la intimidación como medios de contención de sus adversarios –internos y externos- y avanza aceleradamente en su proyecto totalitario.

El segundo de ellos, prudentemente optimista, lo podemos llamar del “Militarismo Restaurador”. Sectores militares nacionalistas, distantes del afecto o dependencia de la influencia castrista, optan por la toma del poder. Puede incluir sectores relevantes del régimen, o ser un planteamiento militar institucional.

El tercero, de mayor proyección a futuro, lo podemos llamar de “transición negociada”. Sectores nacionalistas del régimen y opositores diferenciados del colaboracionismo con el régimen, llegan al acuerdo de impulsar una modalidad cívico-militar transitoria, para un retorno firme en el mediano plazo a una democracia.

Como han podido observar, para ese retorno contemplamos solo dos escenarios. Claro que sería posible vislumbrar otros, con rasgos y matices distintos, pero solo bajo condiciones y lógicas de actuación diferentes.
Pero, exijámonos un nivel de mayor profundidad analítica.

En un nivel de mayor resolución analítica y en intento de ligar ese análisis a planteamientos estratégicos, habría que preocuparse por saber cuáles son los factores que ostentan o participan del dominio o poder en estos días (y en los venideros).

Se trata de saber si hay un único factor o varios y mezclas –acuerdos existentes o probables- entre ellos. Si los sub-escenarios se expresan sincrónica o diacrónicamente. De saber cuál secuencia de hechos prefiguran. Y, finalmente, cuál secuencia de análisis y acciones requieren.

Para nosotros, solo son posibles hipótesis. Y las hay. Al respecto, como ejercicios, lanzamos al vuelo varias preguntas.

¿Domina aún el statu quo castro-madurista, o se abre paso un escenario de mayor dominio militarista (sin apellido aún, por la posibilidad de más de uno)?

¿Existe un escenario militarista restaurador; e, incluso, otro cívico-militar decididamente transicionalista?

¿Puede anticiparse una secuencia de escenarios? Para nosotros, es solo abordable como tema de análisis; pero, es también de un asunto de información de inteligencia, lo cual no está presente dentro de nuestras posibilidades.

¿Qué se debería estar haciendo al respecto? Esto es imposible responderlo sin adoptar una perspectiva o un plantearse un requerimiento. Pero, algo es claro: para cualquier perspectiva se exige un manejo integral, como tema complejo de gestión que es.

Esa complejidad no es otra cosa que mucho análisis, modelización, permanente actualización de escenarios, hipótesis de opciones (incluida la preferida), afinación y completación de la estrategia, definición de la secuencia operacional, evaluación, decisiones correctivas, etc.

En nuestro caso, valga la mención, optamos por “el planteamiento de un urgente cambio político dirigido a la reinstitucionalización”, como decíamos en artículo reciente, lo cual se concreta en la proclama de una urgente transición a la democracia. Ésa es nuestra perspectiva. La hemos mantenido públicamente.

¿Es cierto que estamos frente a un Momento Transicional? ¿O tendrá que transcurrir mayor tiempo y suceder más cosas en éste nuestro atribulado país? Recuerden, como tanto digo, que no todo cambio es transicional. ¡Más no desearía!

* Santiago José Guevara García
(Valencia, Venezuela)
sjguevaragarcia@gmail.com / @SJGuevaraG1
A

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