lunes, 29 de julio de 2013

La Serie Mundial de la Bobería

Manga de pelotudos

José Manuel Pallí/ Miami Florida


Hemos llegado, a los tumbos, es cierto, pero llegado al fin, a la segunda mitad de este año del Señor de 2013. En un mundo tenso, inestable, donde la inconstancia es causa de angustia para muchos, es reconfortante confirmar que hay algunas pocas cosas que siguen siendo inalterables. Y una de ellas, para consuelo de algunos y desconsuelo de muchos otros, es la monumental estulticia (uso palabras difíciles para que no suenen ofensivas) de los “intransigentes” de ambos lados del estrecho de la Florida, a saber, los “históricos” de la Revolución Cubana, y los “histéricos” de este bendito patio nuestro de Miami.

El último episodio de esta eterna “historia de la estulticia humana”, como lo llamaría Paul Tabori (si Tabori re-escribiera su libro hoy, los cubanos ocuparíamos la mitad de los capítulos), lo acaban de escribir, aparentemente, algunos personajes de nuestro patio que, en su afán por llevar “la democracia” a Cuba, nos demuestran nuevamente su incapacidad crónica cuando de interpretar a cabalidad lo que es vivir en autentica Democracia se trata.

La “democracia”, la pequeñita, como la entienden estos ilustres combatientes por la libertad de Cuba, que la ejercen a través de las presiones, el chantaje, o bien, para que suene un poco mas fino, el “lobby”, es la forma de gobierno en la que lo único que cuenta es la influencia de los poderosos, reflejada a través del uso o abuso indiscriminado e irrestricto del dinero. No solo con contribuciones de campaña se ganan elecciones (e influencias) entre nosotros: se ganan también con el recurso de chantajear con quitarle o dificultarle el negocio (o los víveres) a quienes no se avienen a la conducta pautada por quienes se arrogan el poder para fijar pautas de conducta. Y lo que digo vale no solo para Miami, sino para toda una Democracia que dista mucho de ser la que describió hace añares Alexis de Tocqueville.

Es difícil defender la honestidad intelectual de quienes creen (o dicen creer) que evitando la celebración de un juego de pelota entre los ex Industriales de la Habana y sus pares que hoy residen en este nuestro gran país se está dando un paso mas para liberar a Cuba. Pero es insostenible, no ya difícil, la defensa de quienes se esconden detrás de esa “democracia” para evitar que se celebre un evento como ese de los Industriales en nuestro patio. Como le escuché decir recientemente a un destacado economista –formado en la Cuba de hoy- es muy poco probable que los cubanos de hoy o mañana opten por una “democracia” a la usanza de lo que se estila en lo que ellos llaman La Yuma. Y hechos bochornosos como éste que nos ocupa hacen todavía mas improbable dicha opción.

Y lo mas curioso es que si fuera un Chávez, o un Correa, o un Evo Morales quien apelara a este tipo de “recursos”, estos mismos intransigentes de pacotilla se desgañitarían en su griterío y en sus críticas. 

En mi primera patria adoptiva, la Argentina, donde poco y nada se juega y se entiende la pelota o beisbol, este affaire no seria descrito como algo que tiene que ver con peloteros: llamarían a sus artífices una manga de pelotudos!

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