viernes, 31 de mayo de 2013

OÍDO EN LA CHATA. La diplomacia de los encapuchados


VÍCTOR JOSÉ LÓPEZ

Con un encapuchado, bochincero como Canciller, era de esperar que llegara el momento de tensión entre la Venezuela chavista y la Colombia democrática. 

Habíamos tardado. Y no porque a Colombia viajara Henrique Capriles, ni porque en Miraflores y en el Capitolio de Caracas se recibieran jefes del terrorismo armado, sino porque a Maduro, Cabello y Jaua les urgía un trapo rojo para tapar la podredumbre destapada por el más reconocido de los hijos de Chávez, Mario Silva, quien por más de diez años fue "La voz de amo" de este régimen de opresión que se auto distingue con el Socialismo del Siglo XXI.

Sin embargo, no dejan de causar asombro las amenazas que la terna fatídica sustenta en argumentos como "respeto mutuo", "injerencia", "conspiración"... Exiéndole a los colombianos  una conducta que nosotros no seguimos, conducta sujeta a quien se debe o no se debe recibir en nuestras casas de acuerdo a la voluntad de Maduro, Cabello o Jaua. Es decir que, para que "los tres chiflados venezolanos" lograran la felicidad política, los colombianos deben aceptar irrespeto y bravuconadas.


Los problemas internos de Venezuela y la crispación política que vivimos los venezolanos,  no deberían comprometer la independencia y la soberanía de las naciones. Sin embargo ha sido el apresuramiento con el que la Canciller Holguín de Colombia, quie acudió corriendo a reconocer el triunfo de Nicolás Maduro, pese a las dudas sobre la transparencia de los comicios del pasado 14 de abril, la que le provocó envalentonamiento a los chavistas que se creyeron aquello de que "Chávez somos todos" - ellos, los chavistas- cuando la verdad es que Chávez era Mario Silva

Capriles es el candidato de la oposición en Venezuela, con más de siete millones de votos, más de la mitad del electorado, es el gobernador del estado Miranda, elegido democráticamente y que ha derrotado en elecciones a Diosdado Cabello y a Elías Jaua. 

Capriles en su momento demandó ante la Fiscalía a Diosdado, por hechos de corrupción. Hizo las denuncias ante los distintos Fiscales Generales colocados en el Poder Público pero que no han atendido. 

Razones sobran para que los tres chiflados, los tres derrotados por el pueblo electoral no tengan moral ni causas para calificarlo de  bandido, ni acusarlo de tratos delictivos en Colombia, ya que el que viaja a Cuba para "coger línea" de Raúl Castro es Nicolás Maduro.

Maduro sabe aunque pretende ignorar que el gobierno de Hugo Chávez le ha dado refugio a guerrilleros de las Farc, algunos hoy sentados en La Habana.

 

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