domingo, 26 de junio de 2011

La verdad sobre la enfermedad de Hugo Chávez















La primera confesión pública de "absceso" prendió alarmas en la familia presidencial El presidente Hugo Chávez recibió la visita del líder de Cuba Fidel Castro y del presidente Raúl Castro, en el hospital de La Habana, el 17 de junio pasado REUTERS





NELSON BOCARANDA SARDI | ESPECIAL PARA EL UNIVERSAL
domingo 26 de junio de 2011 12:00 AM

Pocas cosas se saben de la intimidad del actual inquilino de Miraflores en los casi trece años que tiene al frente de los destinos del país.



Los antecedentes

Salvo que tras haber sido un fumador empedernido dejó el cigarrillo hace unos meses mientras sigue siendo un altísimo consumidor de café negro. Igualmente su desorden alimenticio inspirado en reminiscencias de Sabaneta donde el pisillo de chigüire es una de sus predilecciones. Sus horarios, quizás por inspiración o modelaje de su mentor cubano, van a la inversa del común denominador de los mortales. Recuerden aquel ministro que confesó las llamadas a las 3:00 de la madrugada para que se fuera de inmediato a La Casona y allí conversar del ultimo encuentro de béisbol que acababa de ver en la televisión cerca de la medianoche. Añádale a ello las angustias vivenciales, aumentadas tras los sucesos del 2002, también sugeridas por sus agentes de seguridad cubanos, de cambiar de residencia o sitio de dormir con mucha frecuencia. Desplazamientos entre el Palacio de Miraflores, La Casona o Fuerte Tiuna han sido una constante para el comandante presidente cuya ausencia de una vida familiar estable ha de afectarlo, de alguna forma, en su salud. Las constantes gripes, de las que no ha disimulado su mucosidad en las cadenas o los Aló Presidente, han sido permanente motivo de conversación en la república bolivariana. Los médicos por él consultados siempre le han hablado de la somatización de los tantos problemas que confronta como único líder de la revolución y por ende como el único responsable de todo lo malo -y bueno- del proceso revolucionario que cada día muestra mas fallas que aciertos, mas problemas que soluciones, mas retrocesos que avances y mas divisiones que unidad. Todos estos factores los expongo para entender lo que de repente le sucede a Hugo Rafael Chávez Frías, un ser humano como cualquiera de nosotros, al que un cuerpo cargado de abusos físicos y mentales comenzó a cobrarle su falta de atención personal. "Yo soy el único líder", "Todo es achacable a mi pues soy el único que manda y ordena", "Sin Chávez no hay revolución", "La responsabilidad final es mía", "Hagan las cosas bien pues la gente me echará la culpa a mi" y así otro centenar de frases repetidas de forma permanente en lo que son mas de 2.200 cadenas mediáticas y mas de 4.000 horas de cháchara nacional desde 1999. El mismo que ahora tiene semanas de silencio.



Los síntomas

A finales de febrero o principios de marzo el Comandante sintió problemas para orinar. De inmediato se hizo ver por un eminente médico urólogo del Hospital de Clínicas Caracas quien lo atendió en el llamado Hospitalito de Fuerte Tiuna. Fue allí el primer alerta que tuvo de su condición prostática por lo que le recomendaron tratamiento y chequeo permanente de su antígeno o PSA. Más tarde, hacia el mes de mayo, el Presidente desarrolló una "carnosidad anal" que le fue operada en el mismo Hospitalito militar. Los galenos que lo atendieron -el mismo del HDCC y otro infectólogo-inmunólogo del Centro Médico de Caracas- le recomendaron cuidarse mucho más y llevar las cosas con mas calma por un período prudencial. Dudando de los consejos de estos profesionales (paradójico que al final estos y dos médicos mas son los que lo salvarán días mas tarde) y haciendo uso de su proverbial autosuficiencia en fase de "sabelotodo" ignoró la recomendación profesional para meterse de lleno en cadenas y movilizaciones de la Misión Vivienda y los apagones eléctricos, desesperado ante la ineficiencia de sus colaboradores, las muchas manifestaciones a lo largo y ancho del país y los otros problemas no solucionados en la docena de años del proceso. Otro malestar, esta vez de la rodilla, lo afectó a los pocos días. Obligado por un médico traumatólogo de la clínica El Ávila, recomendado por otro paciente, Ali Rodríguez, tuvo que guardar reposo ante el daño en su rotula. El médico, gran conversador, usó su simpatía personal (hasta le contó que tenia una pipa ensalmada de Rómulo Betancourt) para convencerlo de la necesidad del reposo y de cuidar su pierna. La visita del ex presidente de Brasil, Lula da Silva, anunciándole que la presidenta Rouseff lo recibiría tras haber cancelado cuatro veces su encuentro, lo hizo desplazarse a Brasilia para luego seguir a Ecuador, donde también se habían suspendido varias veces los encuentros bilaterales, y rematar en Cuba donde el dolor y malestar en su obesa humanidad, aunado a un mareo repentino cuando estaba conversando con Fidel, hizo que los médicos cubanos le hicieran un chequeo que condujo a la primera operación en suelo antillano. De allí la primera confesión pública "del absceso" en medio del acostumbrado secreto informativo rojo rojito. Afortunado, como ha sido en toda su vida el caudillo venezolano, tuvo la suerte que el medico español que había operado hace años a su mentor Fidel estaba en La Habana para el chequeo semestral del dictador cubano.

De inmediato se prendieron las alarmas en la familia presidencial. Sus hijas recordaron los encuentros con los médicos tratantes en Caracas y comenzaron las consultas. Una tomografía reveló un daño mayor en su próstata y se determinó tras la operación del absceso que debía practicarse una extirpación de la misma. Aunque a distancia, el urólogo caraqueño, de ascendencia judía, dirigió por video la cirugía prostática con robot del Centro de Investigaciones Médico Quirúrgicas practicada por el galeno español asistido por dos médicos cubanos. Otro médico inmunólogo venezolano del Baptist Hospital de Miami y del Tufts Medical Center de Boston fue llevado a La Habana para realizar los cortes para la biopsia transoperatoria por congelación que se hizo en uno de esos centros estadounidenses. Así se determinó que había un cáncer y que debía comenzarse su tratamiento de inmediato. Radiación y bloqueo hormonal comenzaron a aplicarse. Tengo informaciones contradictorias sobre el procedimiento empleado hasta ahora. Mis fuentes cubanas me señalan que hará una rápida aparición pública antes de venirse a Caracas el próximo jueves 30 para lo que ha sido acondicionado el Hospital Militar.

En nuestra página www.Runrun.es colocamos ayer parte de la información:

"...la remodelación de la llamada área presidencial del Hospital Militar Carlos Arvelo se aceleró y esta lista para recibir a su huésped mas importante. El último reporte que se tiene, desde ayer, es que el enfermo recluido en Cuba podría estar en condiciones de venirse al país el próximo jueves 30 de junio y hospitalizarse allí para los últimos días de su reposo y prepararse para estar en forma y presidir tanto el desfile militar del 5 de Julio como la Primera Cumbre Latinoamericana y del Caribe que habrá de desarrollarse en la isla de Margarita y la cual no ha sido suspendida pues hoy mismo están allí delegaciones presidenciales chequeando su transporte y alojamientos. En el Hospital Militar ya se tomaron ciertas medidas de seguridad ante la eventualidad de que el Jefe del Estado arribe la semana próxima: no están atendiendo emergencias sino en aquellos casos donde esté comprometida la vida del paciente; se acondicionó toda la llamada "área de alta jerarquía" del piso 9 hasta el 11; solo están atendiendo a afiliados; todo el personal fue identificado nuevamente; las rejas de los alrededores fueron cerradas y ya no son los "reservistas" los que están en las puertas sino personal de carrera como capitanes y tenientes, algo inusitado para esa función. Esperan que el fin de semana uno de los médicos asimilados militares que lo han visto traiga el informe detallado de la dolencia presidencial para aquí estar preparados y poderle seguirle el tratamiento indicado por los médicos cubanos y el galeno español que lo operaron en el CIMEQ, de La Habana".

Me indican que el deseo de Chávez es estar presente, parapetado al menos, en el desfile del Bicentenario el próximo 5 de Julio para luego someterse al resto del tratamiento que lo obligaría a juramentar un encargado de la presidencia para poder realizarse en calma lo que recomienden sus médicos tratantes.



Viajeros

La familia mas cercana del Presidente, sus hijos María, Rosita y Hugo así como Rosinés y su mamá María Isabel Rodríguez; su madre Elena y su hermano Adán han sido los que lo han acompañado en diferentes momentos de su recuperación en el centro de salud cubano. Las llamadas conversaciones que muchos de sus ministros, diputados y gobernadores dicen haber tenido con el enfermo son falsas en su mayoría. Solo el vicepresidente, no juramentado como presidente, Elías Jaua y el canciller Nicolás Maduro han hablado en contadas oportunidades. He guardado la identificación de los médicos para evitar el acoso de los mismos



La sucesión

En medio de esta situación de hermetismo informativo que arrancó dejando sorprendida a la dirigencia chavista, a la que nunca le pasó por la cabeza que su único líder era un común mortal, comenzaron a aflorar las apetencias y mezquindades de quienes han usufructuado el poder en trece años montados en el portaaviones Hugo Rafael Chávez Frías.

Convencido de que la revolución sin un Chávez no tiene vida, el primer aspirante a la sucesión del caudillo ha sido su propio hermano Adán, gobernador del estado Barinas, quien entre viaje y viaje entre La Habana, Caracas y Barinas ha comenzado a mover sus hilos para vender la imagen de que su hermano está muy mal y hay que acelerar los tiempos para arrancar su presentación como "heredero".

El informe de Inteligencia que me comparten indicaría que Adán, quien no ha tenido una relación fluida con su hermano desde que salió del Ministerio de Educación y aquel le cuestionó un contrato con una empresa de seguros, estaría moviéndose supuestamente con el vicepresidente Elías Jaua para asumir el liderazgo del proceso en la eventualidad de que Hugo Rafael no pueda presentarse como candidato en el año 2012.

Un heterogéneo grupo de radicales comunistas, unos muy pro-cubanos del Frente Francisco de Miranda incluidos, estarían moviendo en ese sentido. Hay que advertir que los hermanos Castro están conscientes de que su aliado verdadero -y mas que comprobado- es el actual mandatario y así lo han hecho saber a los viajeros a Cuba. Otro grupo encabezado por militares participantes de los golpes de 1992, está observando callado el desarrollo de los acontecimientos.

Las consultas a distintos médicos por parte de los aspirantes a la sucesión se han incrementado y por eso la diversidad y variedad de los rumores esparcidos en lo que pareciera una muy bien montada campaña de especulación y desánimo destinada a los seguidores del proceso. Los galenos hablan sobre la dolencia y dicen que ese tipo de cáncer es uno de los mas controlables y con mas alto indice de supervivencia. Lo que nadie puede controlar son las apetencias humanas de quienes temen por su supervivencia en el caso de que el caudillo por la "gracia de Dios" no siga comandando la revolución bolivariana. Algo que hasta el pasado viernes 10 de junio no les había pasado por sus cabezas. Paradójico que en medio de tantos ataques a las clínicas privadas, al ejercicio de los médicos venezolanos, las alabanzas a los médicos cubanos, el deterioro de la salud en todo el país y las permanentes amenazas a quienes exigen un salario más justo y unos hospitales funcionando en regla, el Comandante haya sido tratado y salvado por destacados profesionales de la salud venezolanos. Ojalá que su percepción y la de su Gobierno, cambie.

Quién iba a pensar que un numerario del Opus Dei, un científico criollo nacionalizado estadounidense, un hebreo caraqueño y otro médico, medio esotérico, grandes profesionales todos, tratarían las dolencias del primer presidente enfermo en ejercicio desde cuando en 1908 el presidente Cipriano Castro tuvo que irse a operar en Berlín con el doctor Israel, y el Benemérito Juan Vicente Gómez, quien le dio el golpe de estado, cayó en cama, y murió en ella en 1935.