Blog de Víctor José López /Periodista

domingo, 4 de marzo de 2012

MANOLO HERNÁNDEZ DOUEN Beisbol por Gotas



Con la experiencia de sus inicios con Marlis, ahora Miguel Cabrera a la conquista de la esquina caliente

www.beisbolporgotas.com

Jim Leyland ya estaba bien contento con el traslado de Miguel Cabrera a la primera base.
“Se ganaría un Guante de Oro si así se lo propusiera”, aseguró entonces el famoso dirigente.
Fiel a su confianza en Cabrera, el piloto de los Tigres de Detroit lucía convencido en sus palabras al responder a la pregunta de Béisbol por Gotas en Oakland, semanas después de que decidiera que el pelotero venezolano pasaría de la esquina caliente a la inicial en 2008.
Cuatro temporadas más tarde, Cabrera es de nuevo noticia porque su retorno a la antesala ha sido tan impactante en la Ciudad Automotriz que cuando los felinos rayados firmaron al inicialista Prince Fielder fueron tantas las preguntas que hicieron los periodistas sobre la mudanza de posición que sobre ese súper pacto por nueve años y $214 millones.
Esta vez ni Leyland ni el gerente general de los Tigres, Dave Dombrowski, usan el concepto de Guante de Oro, pero los dos están convencidos de que Cabrera si hará un buen trabajo en la tercera base.
¿Y por qué no? Ambos decidieron el retorno de Bobby Bonilla de los jardines a la antesala para la temporada de 1997 y el pelotero de ascendencia boricua hizo 22 errores, unos cuantos menos que cuando defendió esa posición con los Piratas de Pittsburgh en 1988 (32 pifias) y 1989 (35). Lo más importante, los Marlins ganaron ese año la Serie Mundial.
El alto mando de los Tigres se basa en las buenas manos que tiene Cabrera, razón de peso por la cual era paracorto al debutar como profesional en la pelota norteamericana.
“Todos están encantados con lo que han visto hasta ahora”, proclamó Leyland sobre el punto de vista de sus instructores con respecto a Cabrera, cuando faltaban pocos días para que arrancasen los juegos de pretemporada.
A Béisbol por Gotas le parece que la principal razón que motivará a Cabrera es su propio deseo de demostrar que él sí puede ser también ser un factor con el guante luego de ser transferido al otro lado del diamante hace cuatro campañas.
De buenas a primeras, los Tigres se apuntaron un acierto por la forma como trabajaron esa metamorfosis ya que le hablaron primero al venezolano sobre ese tema para cerciorarse de que todo estaba bien antes de firmar a Fielder.
Mudarse a la tercera base no va a ser nada nuevo en las Grandes Ligas en 2012. El caso de Cabrera es el más contundente por su status como estrella por muchos años, pero varios peloteros, algunos con más renombre que otros, irán este año a la exitosa conquista de la esquina caliente.
El dominicano Hanley Ramírez, campeón de bateo de la Liga Nacional con .342 en el 2009, se trasladará del campo corto a la tercera e los Marlins de Miami, mientras su antigua posición es ocupada por su paisano José Reyes, firmado como agente libre luego de brillar con los Mets de Nueva York.
Al igual que Cabrera, Brett Wallace, inicialista de los Astros de Houston, cambiará su mascotín por un guante de tercera base si es capaz de ganarle la batalla a varios candidatos por ese puesto, para que se le abra el chance al panameño Carlos Lee de trasladarse del bosque izquierdo a la inicial
Mark Trumbo, uno de los novatos sensación en 2011, se irá a la tercera base si supera completamente sus problemas de salud por la fractura superficial de un pie sufrida a fines de la temporada pasada. Las razones son más que obvias: los Angelinos de Los Angeles en Anaheim tienen un primera base para muchos años en el dominicano Albert Pujols.

El caso más reciente es el de Josh Donaldson, receptor de los Atléticos de Oakland que intentará demostrar en los Entrenamientos de Primavera que sí puede ser un antesalista titular en las Grandes Ligas al producirse a fines de febrero la lesión del titular Scott Sizemore, cuyo desgarre de ligamentos en la rodilla izquierda lo mantendrá fuera hasta 2013.
De hecho, Cabrera no será un caso tan raro en la División Central de la Liga Americana.
Danny Valencia, de los Mellizos de Minnesota y Brent Morel, de los Medias Blancas de Chicago, serán los antesalistas “veteranos’’ de esa División, pese a que acuden apenas a su segunda temporada como titulares. Los Reales de Kansas City tienen una maravilla juvenil en Mike Moustakas, aunque 2012 marcará apenas la primera vez que arranca como fijo. Los Indios de Cleveland no saben aún quién será su antesalista entre el experimentado Jack Hannahan y el promisorio Lonnie Chisenhall.
Aunque las Grandes Ligas pueden enorgullecerse actualmente de varios antesalistas bien completos en bateo y fildeo, como el dominicano Adrián Beltré con los Rangers de Texas y Evan Longoria con los Rays de Tampa Bay, la historia de la tercera base está repleta de ejemplos de que un pelotero sí puede ser un titular confiable de ese puesto aún cuando el guante no sea su mejor virtud.
Aparte del caso de Bonilla, se pueden citar al cubano Tany Pérez y Harmon Killebrew, dos peloteros que están en el Salón de la Fama por su poder y su productividad.

Pérez apenas incurrió en 13 errores al volver a la tercera base desde la inicial en 1967, pero sumó 102 marfiladas de 1968 a 1970. Por supuesto, a los Rojos de Cincinnati no les importó eso porque el gran artillero perlantillano promedió 114 carreras impulsadas en ese lapso de tres campañas incluyendo un tope personal de 40 jonrones y 129 producidas en 1970, cuando fue clave para que su novena avanzase a su primera Serie Mundial desde 1961.
Killebrew, quien comenzó su carrera en la segunda base, hizo 30 errores en 1959 al pasar a la tercera con los Senadores de Washington –antecesores de los Mellizos-, pero ese año sacudió 42 cuadrangulares y remolcó 105 carreras a puerto seguro.
A lo mejor algunos expertos dirán “yo te lo dije” cuando Cabrera, que promedió 20 errores y 266 asistencias por temporada cuando fue antesalista a tiempo completo con los Marlins en 2006 y 2007, se quede corto al fildear un toque de bola, pero lo olvidarán rápidamente cuando fusile a un corredor con uno de sus potentes disparos o, más que todo, cuando envíe la bola a otro planeta con uno de sus muchos palos kilométricos a la hora buena.
Y es factible que, como lo hicieron con Bonilla en 1997, Leyland y Dombroski rían de nuevo de último … y mejor.
Hasta pronto y, por favor, nunca pierdan la esperanza.
(Los invito a leer columnas, comentarios, reportajes, entrevistas y otros detalles del apasionante mundo del diamante en nuestro hogar beisbolero, www.beisbolporgotas.com)




x

www.beisbolporgotas.com

Jim Leyland ya estaba bien contento con el traslado de Miguel Cabrera a la primera base.
“Se ganaría un Guante de Oro si así se lo propusiera”, aseguró entonces el famoso dirigente.
Fiel a su confianza en Cabrera, el piloto de los Tigres de Detroit lucía convencido en sus palabras al responder a la pregunta de Béisbol por Gotas en Oakland, semanas después de que decidiera que el pelotero venezolano pasaría de la esquina caliente a la inicial en 2008.
Cuatro temporadas más tarde, Cabrera es de nuevo noticia porque su retorno a la antesala ha sido tan impactante en la Ciudad Automotriz que cuando los felinos rayados firmaron al inicialista Prince Fielder fueron tantas las preguntas que hicieron los periodistas sobre la mudanza de posición que sobre ese súper pacto por nueve años y $214 millones.
Esta vez ni Leyland ni el gerente general de los Tigres, Dave Dombrowski, usan el concepto de Guante de Oro, pero los dos están convencidos de que Cabrera si hará un buen trabajo en la tercera base.
¿Y por qué no? Ambos decidieron el retorno de Bobby Bonilla de los jardines a la antesala para la temporada de 1997 y el pelotero de ascendencia boricua hizo 22 errores, unos cuantos menos que cuando defendió esa posición con los Piratas de Pittsburgh en 1988 (32 pifias) y 1989 (35). Lo más importante, los Marlins ganaron ese año la Serie Mundial.
El alto mando de los Tigres se basa en las buenas manos que tiene Cabrera, razón de peso por la cual era paracorto al debutar como profesional en la pelota norteamericana.
“Todos están encantados con lo que han visto hasta ahora”, proclamó Leyland sobre el punto de vista de sus instructores con respecto a Cabrera, cuando faltaban pocos días para que arrancasen los juegos de pretemporada.
A Béisbol por Gotas le parece que la principal razón que motivará a Cabrera es su propio deseo de demostrar que él sí puede ser también ser un factor con el guante luego de ser transferido al otro lado del diamante hace cuatro campañas.
De buenas a primeras, los Tigres se apuntaron un acierto por la forma como trabajaron esa metamorfosis ya que le hablaron primero al venezolano sobre ese tema para cerciorarse de que todo estaba bien antes de firmar a Fielder.
Mudarse a la tercera base no va a ser nada nuevo en las Grandes Ligas en 2012. El caso de Cabrera es el más contundente por su status como estrella por muchos años, pero varios peloteros, algunos con más renombre que otros, irán este año a la exitosa conquista de la esquina caliente.
El dominicano Hanley Ramírez, campeón de bateo de la Liga Nacional con .342 en el 2009, se trasladará del campo corto a la tercera e los Marlins de Miami, mientras su antigua posición es ocupada por su paisano José Reyes, firmado como agente libre luego de brillar con los Mets de Nueva York.
Al igual que Cabrera, Brett Wallace, inicialista de los Astros de Houston, cambiará su mascotín por un guante de tercera base si es capaz de ganarle la batalla a varios candidatos por ese puesto, para que se le abra el chance al panameño Carlos Lee de trasladarse del bosque izquierdo a la inicial
Mark Trumbo, uno de los novatos sensación en 2011, se irá a la tercera base si supera completamente sus problemas de salud por la fractura superficial de un pie sufrida a fines de la temporada pasada. Las razones son más que obvias: los Angelinos de Los Angeles en Anaheim tienen un primera base para muchos años en el dominicano Albert Pujols.

El caso más reciente es el de Josh Donaldson, receptor de los Atléticos de Oakland que intentará demostrar en los Entrenamientos de Primavera que sí puede ser un antesalista titular en las Grandes Ligas al producirse a fines de febrero la lesión del titular Scott Sizemore, cuyo desgarre de ligamentos en la rodilla izquierda lo mantendrá fuera hasta 2013.
De hecho, Cabrera no será un caso tan raro en la División Central de la Liga Americana.
Danny Valencia, de los Mellizos de Minnesota y Brent Morel, de los Medias Blancas de Chicago, serán los antesalistas “veteranos’’ de esa División, pese a que acuden apenas a su segunda temporada como titulares. Los Reales de Kansas City tienen una maravilla juvenil en Mike Moustakas, aunque 2012 marcará apenas la primera vez que arranca como fijo. Los Indios de Cleveland no saben aún quién será su antesalista entre el experimentado Jack Hannahan y el promisorio Lonnie Chisenhall.
Aunque las Grandes Ligas pueden enorgullecerse actualmente de varios antesalistas bien completos en bateo y fildeo, como el dominicano Adrián Beltré con los Rangers de Texas y Evan Longoria con los Rays de Tampa Bay, la historia de la tercera base está repleta de ejemplos de que un pelotero sí puede ser un titular confiable de ese puesto aún cuando el guante no sea su mejor virtud.
Aparte del caso de Bonilla, se pueden citar al cubano Tany Pérez y Harmon Killebrew, dos peloteros que están en el Salón de la Fama por su poder y su productividad.

Pérez apenas incurrió en 13 errores al volver a la tercera base desde la inicial en 1967, pero sumó 102 marfiladas de 1968 a 1970. Por supuesto, a los Rojos de Cincinnati no les importó eso porque el gran artillero perlantillano promedió 114 carreras impulsadas en ese lapso de tres campañas incluyendo un tope personal de 40 jonrones y 129 producidas en 1970, cuando fue clave para que su novena avanzase a su primera Serie Mundial desde 1961.
Killebrew, quien comenzó su carrera en la segunda base, hizo 30 errores en 1959 al pasar a la tercera con los Senadores de Washington –antecesores de los Mellizos-, pero ese año sacudió 42 cuadrangulares y remolcó 105 carreras a puerto seguro.
A lo mejor algunos expertos dirán “yo te lo dije” cuando Cabrera, que promedió 20 errores y 266 asistencias por temporada cuando fue antesalista a tiempo completo con los Marlins en 2006 y 2007, se quede corto al fildear un toque de bola, pero lo olvidarán rápidamente cuando fusile a un corredor con uno de sus potentes disparos o, más que todo, cuando envíe la bola a otro planeta con uno de sus muchos palos kilométricos a la hora buena.
Y es factible que, como lo hicieron con Bonilla en 1997, Leyland y Dombroski rían de nuevo de último … y mejor.
Hasta pronto y, por favor, nunca pierdan la esperanza.
(Los invito a leer columnas, comentarios, reportajes, entrevistas y otros detalles del apasionante mundo del diamante en nuestro hogar beisbolero, www.beisbolporgotas.com)

No hay comentarios: