miércoles, 9 de agosto de 2017

La dulce revancha de Yulimar Rojas sobre Catherine Ibargüen


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Hace un año, la triplista caraqueña –criada en Pozuelos- regresó al atletismo venezolano a la élite mundial. Lo hizo consiguiendo la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. En aquella oportunidad se le cruzó la colombiana Catherine Ibargüen. Doce meses después, los papeles se invierten.

Con apenas 20 años y un registro de 14,98 (+0.8) en su cuarto salto, Rojas se apoderó de la medalla de plata y logró izar la tricolor en la pista carioca, en su primera participación en los Juegos Olímpicos. Sólo fue superada por Caterine Ibargüen (15,17), experimentada atleta que entonces contaba de 32 años de edad.

La hazaña de la morena y espigada triplista criolla no era sorpresa para quienes seguían su carrera y evolución, pues en los últimos meses había colocado su nombre en todos los titulares de los medios de comunicación.

En enero de 2016, gracias a la tutela del multicampeón mundial cubano Iván Pedroso, la nativa conquistó la medalla de oro en la Reunión de Madrid bajo techo (14,63), para comenzar cubierta de gloria un año de éxitos.
Sin embargo, lo mejor estaba por venir. En marzo de ese año, y luego de tres meses trabajando su técnica, Rojas se convirtió en la primera venezolana en consagrarse campeona mundial, tras titularse en Portland, con un salto de 14,41 metros.

Su espíritu incansable, su perseverancia y su talento la hicieron digna de competir en la Liga Diamante, contienda élite de la Federación Internacional de Atletismo (IAAF por sus siglas en inglés), donde se adjudicó la presea de plata en la primera parada, en Doha, con 14,92.

Pero fue en el Meeting de Madrid cuando la capitalina consiguió lo impensable: superar la barrera de los 15 metros. Con gracia, elegancia y determinación, Rojas escribió su nombre en el Olimpo del atletismo el 23 de junio de 2016, tras registrar 15,02 metros, y subirse a la cima del podio, del torneo al aire libre.
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La vigente campeona olímpica y mundial, tenía hasta entonces 14,78 metros como su mejor marca de esta temporada y logró llegar a 14,86 metros, lo que le permitió superar en tres centímetros (14,83) a su joven competidora.
Pero entonces llegó la revancha y ahora, con 21 años, Rojas ofreció el primer título de la historia de los Mundiales de atletismo a Venezuela al ganar este lunes el triple salto de Londres-2017, destronando a la colombiana Ibargüen. Se impuso con un mejor salto de 14,91 metros, dos centímetros más que su rival (14,89), mientras que el bronce fue para la kazaja Olga Rypakova (14,77).
Rojas quedó en la final a cinco centímetros de su mejor marca de la temporada (14,96), sumando la segunda medalla para su país en este Mundial y en la historia del evento, después del bronce logrado el domingo por Robeilys Peinado en salto con garrocha.
Una luchadora
Yulimar no llegó a la élite del atletismo de forma casual. Comenzó a labrar su futuro con esperanza, constancia, pero, sobre todo, decisión.
Su carrera inició cuando era todavía una niña, Fascinada con el voleibol, y su clasificación a los JJOO de Beijing 2008, acudió al polideportivo más cercano a su casa, para iniciarse en el deporte de las redes. Pero el destino le depararía otro camino.
Su talento se hizo notar rápidamente, y en pocos años ya era convocada a torneos internacionales. Aún vivía en aquel ranchito en Pozuelos, Anzoátegui, con su madre y su hermana; la pieza faltante, su padre, se convirtió en su primer obstáculo, al negarse a firmar permisos de salida del país. Sin embargo, su fortaleza, que trascendía a la pista, la llevó a superar cada reto que el destino le ponía en frente.
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Los resultados no tardaron en llegar. En los Juegos Suramericanos en 2014, se adjudicó el título en el salto largo. Entonces su corazón le decía que en el salto triple estaba su camino.
Como si de una brújula se tratara, Rojas siguió su instinto, y logró que su entrenador Jesús Velásquez la probara en esta modalidad. Ese día, su vida cambió.
Pedroso, un mentor determinante
Tras su debut en el salto triple, el nombre de Yulimar Rojas comenzó a hacer ruido en el mundo del atletismo. Muchos voltearon a ver a aquella altísima jovencita que brillaba en cada evento donde competía.
Iván Pedroso no fue la excepción. El nueve veces campeón mundial de salto largo, y dueño de la tercera mejor marca de por vida bajo techo, también seguía de cerca la carrera de la muchacha venezolana.
Por ello, cuando Yulimar, confesa admiradora de Pedroso, lo contactó por Facebook, este no dudo en mostrarse presto a guiarla.
La dupla, concretada en noviembre de 2014 por la Federación Venezolana de Atletismo, fue un éxito. En sólo par de meses Yuli demostraba que estaba hecha para grandes conquistas.
El palmarés de su destacado mentor –técnico del francés Teddy Tamgho, actual líder de por vida de salto triple- era un gran impulso para la caraqueña.
Se lo dedicó a su madre
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Meses de preparación rindieron frutos. No hubo quien detuviera el ímpetu de Yulimar en el Estadio Olímpico carioca, donde, pese a un arranque lento, la venezolana cumplió con los pronósticos, y conquistó la primera medalla de Venezuela en Río.
“Sé que vienen más competencias fundamentales para mí y me seguiré esforzando para darle más alegrías a mi Venezuela. Aún me quedan varios ciclos olímpicos, tengo una medalla de plata pero también quiero tener una medalla de oro”, aseguró Rojas desde Río en una conferencia de prensa virtual con medios venezolanos.
“Soy muy joven y llevo enfocada en el salto triple solo nueve meses desde que comencé con Iván Pedroso. Creo que el trabajo que vamos haciendo está dando sus frutos”, dijo en referencia a su entrenador.
“Esta medalla es para tí mami, tú soñaste conmigo, trabajaste a mi lado para que yo pudiera alcanzar este sueño y juntas podemos decir que tenemos una medalla olímpica. Esto te lo quiero dedicar a ti, un beso, te amo mucho y espero verte pronto”, dijo a la cámara.
Pero después de la victoria, hubo incertidumbre en Venezuela. Rojas fichó con la selección de atletismo del Barcelona FC y la Federación Venezolana de Atletismo se pronunció en rechazo al contrato, exponiendo que la triplista no solicitó el permiso del ente local para concretar la negociación.
Incluso causó molestia las opiniones de Iván Pedroso al diario La Vanguardia, donde asegura que la preparación de la criolla en Venezuela era precaria. “Trabajaba la mitad. Algunos saltitos, algo de carrera y un poco de fuerza. En Venezuela hacía educación física, no atletismo”, se lee en la entrevista.
Pero el tiempo sanó las heridas, Yulimar fue electa como Atleta del Año en Venezuelay hoy, un después de su gesta en Río, vuelve a sonreír

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