jueves, 20 de julio de 2017

OIDO EN LA CHATA Esto está “desfaratado”




Víctor José López

Las formas en política, como en la vida, tienen su importancia.  Decir que Nicolás Maduro es un presidente de facto, y repetirlo en cada alocución es un error si de veras se considera el hecho que Maduro no es Presidente de la República por los motivos que han expuesto ad infinitum la Asamblea Nacional, la Alianza Nacional Constituyente y los partidos políticos de oposición: a.-  Abandono del Cargo b.- porque no nació en Venezuela.
Así que no debemos llamarle presidente al Sr. Nicolás Maduro.
Si la estrategia es proyectar la transición, hay que recrear al Poder Público Nacional: Poder Ejecutivo; Judicial, Legislativo, Popular, Electoral .Y debemos actuar en consecuencia como si estos, como en efecto, no existieran.
El 16J la nación confirmó que Nicolás Maduro ha sido revocado, aunque su Gabinete pretenda desconocer la ilegalidad de cada trágala a la que recurrieron Tibisay y sus rectoras. Es decir, el Poder Ejecutivo está vacante.
El Poder Legislativo es el único de los poderes que fue electo, incluso por mayoría con exagerada diferencia con los aspirantes del chavismo quienes pretendían representar a los ciudadanos en el Congreso y es, por lo tanto, el único en funciones según la Constitución vigente.
El Poder Electoral, integrado por Tibisay y su combo de corrupción ha demostrado hasta la saciedad su obediencia al destituido Ejecutivo, agregándole que los lapsos de sus funciones están vencidos. Algunos de sus miembros ha sido acusados de pertenecer al circo de Oberreich, el mismo que ha destronado a Lula y a Ollanta Humala, por ahora. El Poder Ciudadano es ejercido por el Consejo Mora Republicano (CMR) integrado por el Defensor del Pueblo, el Fiscal General de la República Bolivariana de Venezuela y el Contralor General de la República. Sabemos cómo se come el Defensor y el Contralor, y nos consta que la Fiscal ha despertado del sueño infinito que le impedía activar sus funciones.
Así pues, seamos justos con las formas y  hagamos uso de ellas al referirnos al clan del socialismo que, recurriendo al vocablo de Istúriz “se desbarata”: No debemos llamar Presidente a quien, según nuestro propio criterio dejó de serlo.





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