sábado, 22 de julio de 2017

LUIS BELTRÁN GUERRA Una gran reconciliación


No hay dudas que lo sucedido el 16 de julio es serio, por lo que el Presidente debería considerarlo si desea una reconciliación, sin distingo de creencias políticas, camino para poner término a la situación conflictiva. Así se explica en su Cátedra la socióloga Elvira Monteverde, apasionada de las páginas de Émile Durkheim.
Ha sido la decisión del pueblo en ejercicio de la sobe­ra­nía, que, no obstante, serle inherente lo reitera el artículo 5º de la Constitución, de la cual el Primer Magistrado es firman­te, plantea Héctor Salcedo, abogado Cum Laude, admirador de  Augusto Comte, cursando postgrado en sociología con­ven­ci­do de que para comprender la situación no basta con conocer leyes. Es, asimismo, consecuencia, conforme al artículo 2º de la Carta Magna, al tipificarnos como Estado demo­crático. Salcedo asiste también y por igual razón al seminario “Las dificultades de los acuerdos políticos en el subdesarrollo”.
Para Maruja Farías la crisis del sistema político está acentuada por graves problemas económicos a superar en lo relativo al gobierno, antes de diciembre del 18, fin del mandato presidencial. Una explosión social con fallecidos, presos y daños patrimoniales, bastante cercana a una rebelión popular, la cual proseguirá si el clamor de la gente no es reconocido. Para Roberto Pernía, alumno sobresaliente de la Cátedra, ingeniero, pero con la misma inquietud de Salcedo, el pueblo demanda pautas constitucionales, cuya aplicación se ha visto obstaculizada por providencias de poderes cons­ti­tui­dos, que forzando la Carta Magna a favor del régimen han desconocido la separación de poderes. Ello ha retroa­li­men­tando el malestar. La docente constata que Roberto tiene abierto el ensayo “Aristotle” en “History of Political Philo­sophy”, de Leo Strauss y Joseph Cropsey, por demás pres­tigioso.
En el Siglo XXI, prosigue la catedrática, obviando los planteamientos de Farías y Salcedo, es imposible que Nación alguna pueda desconocer la Comunidad Internacional y su régimen normativo, de observancia imperativa por los países miembros. Exhibe la obra “Organismos Internacionales”, del chileno Uldarico Figueroa. Al gobierno se censuran las res­tric­ciones a la democracia y los derechos humanos, la puesta al lado del Texto Constitucional y la crisis humanitaria con deplorables consecuencias, por lo que confronta un conflicto en el ámbito interno y el internacional. Marisela Tiberi, arqui­tec­ta con vocación a la lucha social y alumna de la Cátedra adiciona que el 16-7 se ha reclamado democracia, libertad y satisfacción de necesidades básicas. Salcedo, abogado al fin, agrega que mediante un hecho político, carácter del plebiscito o referendo del 16. En tal virtud, son irrelevantes argumentos del Gobierno para devaluar la consulta, relativos a cauces normativos para que ejerzamos el poder soberano, además, un deber del Texto Fundamental. Legitimidad constitucional tendrían, por tanto, providencias de la AN relativas a la reorganización de poderes públicos, incluyendo la desig­na­ción de sus integrantes, pues en ella ha quedado deferida la so­beranía popular.
La profesora Monteverde sumándose al giro de la clase, seña­la que es forzoso para el gobierno rectificar, pues ha de ser democrático, participativo, electivo, alternativo, responsa­ble y pluralista, Además, escúcheseme bien, de mandatos revo­cables (Artículo 6º). Pero además, para Farías, el pueblo apro­bó la Constitución de la ANC del 99, convocada, recor­de­mos, por H. Chávez.
Se impone analizar a otros países alega Rómulo Rincón, en el seminario como “fellow” de la Universidad de La La­gu­na. España y Chile, el 1º después de una dictadura y el 2º ante un plebiscito en lo substancial como el del 16-7, a raíz del gobierno de Pinochet. Ambos hoy con democracias consti­tu­cio­nales estables.
La catedrática pensando que la clase se le ha complicado, plantea que admitamos que los diagnósticos abundan, como se escucha en las reuniones, para favorecer acuerdos laxos, y adentrémonos en las opciones. Están en la calle responde con carácter Maruja Farías: 1. La renovación de los poderes públi­cos por vía electoral, 2.  Elección conjunta para la Presi­den­cia, la AN y los gobernadores de Estados, alcaldes y munícipes y 3. Constituyente democrática con igualdad de parti­cipación para un nuevo Pacto Social, pues el del 99 perdió por desuso su vigencia.  La propia profesora agrega que ha de andarse con cuidado en lo concerniente a las fór­mu­las volitivas de reconciliación, pues el pueblo requerirá su aquiescencia. Ha de ser así, pues la soberanía es irrenun­cia­ble, acota Salcedo.
La rebelión popular proseguirá con más intensidad y sus consecuencias. No sabemos si seguimos a los dirigentes o ellos a nosotros, por lo que la imaginería me lleva a pensar en líderes como Churchill, De Gaulle, Adenauer, Khrushchev y Zhou Enlay, que biógrafa Nixon en “Leaders”. Y Rómulo Betancourt dice Pernía.
La catedrática se excusa, convocando para la próxima clase.
@LuisBGuerra  

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