martes, 17 de enero de 2017

Mensaje a la Nación de la Alianza Nacional Constituyente





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Mensaje a la Nación



Llevo muchísimos años recorriendo Venezuela y siempre me han hecho las mismas preguntas recurrentemente: ¿Cuál es la diferencia de lo que usted está diciendo, de convocar a una Constituyente, con la promesa que siempre hacen los partidos políticos de arreglar al país? ¿Por qué tenemos que hacer una Constituyente, es que eso acaso va a solucionar nuestros problemas? 

Y mi respuesta es invariablemente la misma: La diferencia del discurso político tradicional con la propuesta que ahora le hacemos al país, es que nada hacemos con cambiar a un gobierno si dejamos las mismas estructuras institucionales que han sido la causa fundamental del desastre sin límites al que nos han llevado a todos los venezolanos. Una simple comparación para que todos comprendan: Venezuela es un barco que hace aguas por todos lados en el medio del mar, producto de innumerables errores de todos –los de antes y los de ahora-, y en lugar de ponernos todos de acuerdo para sacar el agua y llevar entre todos el barco a un puerto seguro para hacerle reparaciones mayores, los oficiales que lo dirigen se están matando entre sí para determinar quién será el capitán. Y yo me pregunto ¿de qué sirve ser el capitán de un barco que se va a  hundir, que no llegará a ningún puerto? ¿No sería mejor llevar entre todos a reparar el barco y luego, una vez reparado, decidir quién será el capitán? Esa reparación mayor se llama Asamblea Nacional Constituyente Originaria. Y se llama Originaria o sea una  rebeldía ciudadana, porque todos los que estamos montados en ese barco que se llama Venezuela, somos responsables de llevarlo a un puerto seguro porque en nosotros reside la Soberanía Nacional, que la Constitución nos determina en el artículo 347.

Los ciudadanos que se reunieron en 1811 y nos dieron nuestra primera Constitución decidieron la forma Federal del Estado para nuestro país. Fueron civiles y pueblo como todos nosotros. Desde nuestra fundación el carácter Federal del Estado de nuestras constituciones no ha sido puesto en la práctica nunca por ninguno de los gobiernos desde la Guerra de Independencia, imponiéndose un férreo centralismo que se ha consolidado en todos los gobiernos, y en especial este ultimo que comenzó hace 18 años, han controlado en desmedro de las regiones, los ingresos de todos los venezolanos, en contraposición al mandato descentralizado establecido en todas nuestras constituciones, provocando pobreza, desigualdad social, y una corrupción mas allá de todo limite concebible, es por lo que ahora le estamos planteando a los venezolanos la refundación de la República y la lucha por una segunda Independencia de Venezuela, basado en darle a todas las regiones del país, competencias constitucionales amplias e integrales en materia política, judicial, electoral, tributaria y educativa, con el fin de hacer llegar el Poder a los ciudadanos y sean estos los protagonistas de su propio desarrollo, Eso lo hemos llamado la Rebelión de las Regiones, y es lo que nos diferencia y distingue de cualquier otra propuesta política antes hecha al Pueblo de Venezuela.

No enumeraré todas las fallas estructurales a las que ha llegado ese barco que se hunde porque todos los venezolanos las conocen y las padecen en carne propia, en los mercados, en los hospitales, en las farmacias, en las calles y en los cementerios despidiendo a sus seres queridos producto de la delincuencia desatada. Ustedes están aquí para oír que es lo que planteamos para resolverlo. La profundidad de la crisis institucional provocada por la gravísima situación por la que atraviesan los venezolanos imponen un replanteamiento de todo el sistema de gobierno tal y como lo conocemos ahora, y que supone la discusión de cómo administrar el poder y los ingresos con el objetivo de llevar el desarrollo y el crecimiento económico a los más recónditos lugares de nuestra geografía nacional. Esa discusión, llevada a sus últimas, consecuencias resolverá la crisis política presente y nos llevara de nuevo al camino democrático.

Venezuela, producto de de una cadena interminable de errores históricos, nos presenta ahora un derrumbe institucional insostenible, al punto que nos encontramos en este momento con un país sin rumbo y sin Presidente, al ser este destituido por abandono del poder; y ahora también sin Asamblea Nacional al ser esta ignorada por un Tribunal Supremo de Justicia y un Presidente, ambos al margen de la ley. La Asamblea Nacional, ha sido inhabilitada por desacato, según sentencia de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia que se reservó inconstitucionalmente la facultad legislativa de la presentación de la Memoria y Cuenta anual del Presidente. La Asamblea Nacional no acata la inhabilitación producida por el TSJ por inconstitucional y no ser de su competencia, y  estar integrada por varios magistrados que no cumplen los requisitos exigidos, lo que anula sus decisiones, configurándose una situación  grave de  vacío de poder,  y un dramático cuadro de anomia institucional nunca vista. Es la hora de llamar al Constituyente. 

ES EL MOMENTO CONSTITUYENTE.

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