domingo, 6 de noviembre de 2016

EN POCAS PALABRAS Ramón Peña




Agonía sin éxtasis

Como esperando que sobrevenga un milagro, el régimen se vale de toda argucia para alargar los dias de su ya sentenciada existencia. Pero no va a ocurrir: el petróleo tiene sus santos de espalda y en estos 18 años no se ideó ninguna forma distinta de generar riqueza. Solo se las ingenian para prolongar la agonía de lo que ha debido desaparecer hace ya bastante tiempo para bienestar de esta tierra de gracia y hasta para la propia sobrevivencia del partido populista fundado por Chávez. Existe una relación inversa entre el alargamiento de la vida del régimen y el porvenir del PSUV. Eso pudiera traer un beneficio histórico para el país: mientras más se prolongue en el poder la camarilla gobernante y el desastre que siembra, más oscuro sera el futuro del llamado Socialismo del SXXI, o simplemente, del Chavismo como fenómeno politico.
    
Viéndolo en retrospectiva, si el actual régimen hubiera desaparecido con la muerte del caudillo, el PSUV sería probablemente hoy una fuerza temible, con fuertes aspiraciones de poder.  Pero sus herederos no contaron en sus filas con un cerebro politico como el de Rómulo Betancourt, que habría apreciado las virtudes de la alternancia en el gobierno. Eso sería mucho pedirle a estas mentes engendradoras de abuso y rapiña. La pretendida ideología socialista-bolivariana se redujo tempranamente al codicioso usufructo del poder. 


Hoy no tienen ni siquiera discurso. Hace meses que no hablan del mañana. Su indigente mantra se reduce a hostigar a la oposicion. El saldo positivo para los venezolanos es que el legado de este desastre populista se asemejará más a la huella miserable y mal recordada de Velasco Alvarado en el Perú, que a la perseverante memoria de Juan Domingo Perón en la Argentina. 

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