viernes, 18 de noviembre de 2016

© CARLOS M. MONTENEGRO ¿Por qué no usaban ruedas?

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Sin embargo, no tardó en sorprender algo a los ya asombrados europeos. Fue al constatar que ninguna de esas avanzadas civilizaciones del continente usaba carros, de ningún tipo, para transportar carga.


Cuando Colón y toda la ringlera de conquistadores que se trajo como consecuencia de aquel leve error de apreciación geográfica, camino de Asia, resultando que tropezó inesperadamente con un continente del que nadie sabía nada. Por no saber, europeos, asiáticos y africanos no sabían ni que existía.
Al llegar los primeros, notaron que los aborígenes de aquellas islas eran en el mejor de los casos, y desde el punto de vista europeo, muy primitivos, ignorantes, y bastante flojos para trabajar, según el padre De las Casas. Pero a medida que fueron avanzando ya en tierra firme los conquistadores de turno apreciaron que la cosa no era como cuando llegó el veneciano.
Si bien por mucho tiempo los pueblos prehispánicos fueron vistos como "salvajes”, hoy los estudios han determinado no sólo que las civilizaciones prehispánicas tenían tanto valor como cualquier otra del mundo, haciendo contribuciones fundamentales a la ciencia para el desarrollo de la humanidad. Quizás sea ese, y una vez más sin saberlo, el mayor aporte de Cristóbal Colón a la historia. Lo cierto es que cuando aquél par de ambiciosos extremeños, Hernán Cortes y Francisco Pizarro, se adentraron por aquellas intrincadas selvas, inaccesibles cordilleras y áridas llanuras, fueron descubriendo insólitas culturas, entre otras a:
Los Aztecas, en el valle de México, que crearon desde su capital, Tenochtitlán, un poderoso imperio que dominaría México y América Central, hasta la llegada de los españoles.
Los Incas, que en apenas dos siglos impusieron partiendo de Cuzco, El Imperio del Sol, por gran parte de la Cordillera de los Andes.
Y a Los Mayas, En el sur de México, Guatemala y Honduras, fue una civilización que creó grandes Ciudades Estado como Palenque, Tikal o Copán, con majestuosas pirámides.
Para sorpresa de los conquistadores aquellos pueblos distaban mucho culturalmente de los primitivos aborígenes isleños que encontraron a su llegada al Caribe. Eran pueblos muy avanzados en múltiples disciplinas como La astronomía. Los pueblos prehispánicos vivían fascinados con la observación del cosmos, resultando una buena cantidad de astrólogos, y también de indiscutibles astrónomos, lamentablemente anónimos, que desarrollaron sistemas perfectos para la medida del tiempo, como el calendario maya y la predicción de eclipses, fórmulas que se siguen tomando en cuenta.
Fueron grandes matemáticos. La América prehispánica, concretamente los Mayas dieron uno de los más importantes aportes a las ciencias exactas: “el descubrimiento del número Cero” que los europeos desconocían en sus números latinos.
Dominaban la orfebrería. Era una destreza esplendorosa en América, pero resultó al mismo tiempo el signo de su maldición, al abrir la ambición del oro de los primeros europeos llegados en los siglos XV y XVI. A lo largo y ancho del continente, la artesanía americana es exquisita, variada y perdura aún. A través de la artesanía, los arqueólogos han podido determinar muchos datos sobre los primeros pobladores del Nuevo Mundo.
La arquitectura. Una innumerable red de intrincados caminos, sobre todo en los Andes, demuestra la formidable capacidad que los ancestros de América tenían de la transformación de su entorno.  Muchos pueblos tenían una arquitectura basada en el uso de la madera por lo cual no quedaron rastros significativos, pero los templos y otros monumentos en piedra son testimonio de un avanzado conocimiento de la arquitectura y el diseño. Como testimonio hay lugares admirables a lo largo y ancho del continente como la ciudad del Cuzco, el Machu Picchu, Nazca, Tajín, Teotihuacán, Palenque, Tulum, Tikal, Chichen-Itzá o Monte Albán entre otros.
Sin embargo los primeros americanos no conocieron el arco y la bóveda. De allí se deduce el porqué sus templos carecían de cúpulas y todos los puentes eran colgantes. En muchos valles andinos se descubrieron puentes hechos con material vegetal que causaron admiración por su diseño. Sin embargo algo no tardó en sorprender a los ya asombrados europeos. Fue al constatar que ninguna de esas avanzadas civilizaciones del nuevo continente usaba carros, de ningún tipo, para transportar carga; el motivo era simple: no conocían la Rueda*.
¿Cómo pudieron levantar aquellos imperios? Todos hemos visto imágenes de indios americanos transportando voluminosas cargas sobre su espalda, sujetas por un cinturón de cuero con su frente. Parece imposible que con genios en tantas disciplinas a ninguno se le ocurrió inventarla  o aplicarla.
Este es un asunto que desde hace siglos se sigue debatiendo. Está documentado que movían grandes masas utilizando troncos de árbol como rodillos. Pareciera que de ahí a usar ruedas de algún tipo había un paso, pero no. Hay teorías de todo tipo para explicar por qué no usaban carros, una es que la rueda hubiera sido inútil para fines prácticos en cordilleras y selvas de difícil transitar. Otra socorrida hipótesis, es que probablemente no la hayan utilizado por carecer de animales de tiro como caballos, asnos, mulas o bueyes, que llegaron con los europeos en el siglo XVI, junto a las gallinas y perros domésticos. En el sur andino se domesticaron llamas para portar carga, pero insólitamente no para arrastrarla.
Hay teorías para todos los gustos, pero yo pienso, por qué no, que simplemente nunca se les ocurrió.
*  En algunas excavaciones arqueológicas se han encontrado juguetes con pequeñas ruedas de madera.


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