martes, 30 de agosto de 2016

Más allá del 1S por Luis Manuel Aguana




Un mes después del asesinato de Bassil Da Costa durante la marcha del Día de la Juventud del 12F-2014, hice referencia que Venezuela a partir del 12F-2014 entró sin darse cuenta en un operativo para recuperar el país de la misma manera como el 11 de abril de 2002 Caracas entró en un operativo para sacar a Chávez (ver El Operativo Libertad http://ticsddhh.blogspot.com/2014/03/el-operativo-libertad.html). Los operativos tienen “varias características estrechamente asociadas a los rasgos del venezolano” como lo sugería la investigación señalada en ese artículo.

Sin embargo, esta forma de organizarnos para enfrentar los problemas y que funciona en Venezuela en casi la totalidad de sus asuntos, en sustitución a una forma estructurada de actuar como ocurre en otras culturas, tiene la desventaja de que su éxito no se puede predecir con certeza dada su naturaleza inmediatista y puede por lo tanto funcionar como fracasar. Nada puede sustituir el trabajo persistente y tesonero, con aciertos y errores, y que por sucesivas progresiones solo da como resultado el éxito, tarde o temprano. Eso pasó con los japoneses después de la Segunda Guerra Mundial, quienes luego de ver destruido su país emprendieron el único camino que su cultura milenaria les indicó: trabajo, trabajo y más trabajo.

Los primeros productos que los japoneses manufacturaban fueron muy malos, en especial los de la electrónica de consumo masivo. Recuerdo que cuando llegaban aquí todos decían que eran desechables. Y efectivamente lo eran. Pero luego mejoraron, y mejoraron muchísimo. Ahora los productos japoneses son sinónimo de calidad mundial. Les ha costado mucho menos de un siglo y un país destruido, levantado literalmente desde sus cenizas.

Pero sería impropio comparar dos culturas tan diferentes. Y más que impropio, imposible.  Solo quiero resaltar aquí que esos niveles de progreso solo pudieron ser posibles con mucho esfuerzo persistente, aunque su particular cultura les ayudara en la consecución de ese estado impresionante de desarrollo.

Quise introducir el tema de nuestra propia forma de ser, entre cuyas múltiples facetas se encuentra esperar resultados exitosos de una sola vez sin tener una base sustentable para eso, en contraposición de trabajarlos de una manera organizada, persistente e ininterrumpida. Desde que se logró, al menos por algunas horas, la salida del régimen chavista en el 2002, continuamos pensando que esa es la única manera de lograr resultados exitosos. Eso está, como ya vimos, asociado estrechamente a los rasgos culturales del venezolano.

En efecto, demostramos en el 2002 que es posible que el régimen caiga en un solo día con una concurrencia masiva a las calles de manera pacífica. Verdaderamente deseo que eso sea así el próximo 1S y que esa demostración efectivamente le muestre al mundo que los venezolanos no queremos un régimen que ha conculcado nuestras libertades civiles y ha reducido al pueblo a una masa sin forma de hambrientos y enfermos.

La torpeza de estos delincuentes les ha conducido a detener opositores sembrando pruebas falsas, arreciar en contra de los dirigentes políticos ya presos, antes de la marcha del 1S, insistiendo en la famosa excusa de la desestabilización. Están aterrorizados y por lo tanto son más peligrosos. Es por eso que el uso de herramientas como la movilización de un país entero son los instrumentos de la Lucha No Violenta que se dejan de último en una estrategia global, no apostando Rosalinda en una única jugada, aunque en la copla de Ernesto Luis Rodríguez el lance haya resultado exitoso. Y esto es precisamente porque existe la posibilidad que el régimen no caiga en un solo día.

Pero bien o mal ya está hecho. Los venezolanos hemos sido convocados para el 1S a hacer presencia en las calles, no solo para exigir un Referendo Revocatorio este año, como es la aspiración de todos, sino que nosotros mismos nos hemos convocado en esa misma fecha para repudiar todo el desastre de 18 años de ruina y atraso. Estos delincuentes nos han arruinado nuestra calidad de vida y debemos expresar ese descontento pacíficamente en las calles en la primera oportunidad que tengamos.

Pero hay que tener algo claro. La marcha del 1S, independientemente de su resultado, bien puede ser la primera de muchas que se realicen. A partir de allí se deben incorporar otros elementos que coadyuven a conseguir ese cambio que buscamos, como la organización nacional para la recolección de las firmas para un proceso Constituyente de carácter Originario, tal y como lo propone la Alianza Nacional Constituyente en su Manifiesto “Tres Días, Dos Firmas para el Cambio” que ya está circulando en las redes (ver http://ancoficial.blogspot.com/2016/08/tres-dias-dos-firmas-para-el-cambio.html).

Algunos se han preguntado qué diferencia habría si el régimen igualmente rechaza estas manifestaciones de voluntad como lo está haciendo con el Referendo Revocatorio. La respuesta es bastante sencilla. Recoger el 20% de las firmas del Registro Civil y Electoral para un Revocatorio, está sujeto a la aprobación del régimen y las reglas de su CNE. Recoger el 15% de ese mismo Registro Civil y Electoral para convocar un Proceso Constituyente de carácter Originario depende solo de los ciudadanos y de las reglas que ellos mismos se den (ver documento “Bases Constituyentes, Propuesta de los Ciudadanos para la Reconciliación y el Cambio” en http://ancoficial.blogspot.com/p/documentos-fundamentales.html).  

Desde la Alianza Nacional Constituyente ofrecemos esta solución a todos los venezolanos, a los partidos políticos, a las Iglesias, a los trabajadores, a la Comunidad Internacional, pero en especial nuestras las Fuerzas Armadas, garantes últimos de la paz y la seguridad de los venezolanos. La garantía de la recolección del 15% -y más allá- que la Constitución establece para la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente de carácter Originario, le daría a nuestras Fuerzas Armadas institucionales la legitimidad necesaria para cambiar el curso de la historia de Venezuela, respaldando a quienes deseamos una solución constitucional, pacífica y electoral pero de las manos de las bases mismas del pueblo venezolano.

Puede ser que esta tragedia vaya más allá del 1S, por lo que no hay que frustrarse sino fortalecerse. Y de algo si estoy seguro: sin un trabajo consistente, permanente y organizado difícilmente veremos luz al final de este túnel. Y la rapidez vendrá en la medida que avancemos en la construcción de ciudadanía. De concientizar a la gente que esto no sale hasta que todos entendamos e internalicemos que el Poder verdadero de la Soberanía esta en todos y cada uno de nosotros, y no en los lideres políticos, ni en los partidos, ni en el régimen. Así que si no comenzamos desde ahora, nunca veremos cambios significativos a favor de una solución permanente. A eso nos hemos convocado, en este andar que ya hemos comenzado por toda Venezuela. Cuídense el 1S, los necesitamos a todos…

Caracas, 30 de Agosto de 2016

Twitter:@laguana

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