lunes, 25 de julio de 2016

MANUEL BARRETO HERNÁIZ Leopoldo López, un preso de conciencia



Un preso político, un preso de conciencia.                                   

"La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida" 
Miguel de Cervantes  


“Estoy preso por haber solicitado la renuncia o la sustitución por la vía constitucional de Nicolás Maduro como Presidente de Venezuela… estoy preso por haber hecho un llamado al pueblo venezolano a salir a la calle a protestar… estoy preso por haber expuesto ideas, opiniones y propuestas que hoy comparten la mayoría de los venezolanos… estoy preso físicamente, me tienen aislado y con restricción severa a visitas… soy, junto a cientos de compañeros, un preso político, un preso de conciencia”.                                                                         
 Leopoldo López


Esta prisión de Leopoldo refleja la opresión, el estrangulamiento y el encierro de pensamientos y sentimientos de centenas de miles de venezolanos, muchos de los cuales no entendieron porque razón esa especie de inmolación, de autoflagelación innecesaria y hasta inoportuna. Otros tantos, mudos ante tal arrojo, se limitaron a manifestar que la SALIDA como que no garantizaba la entrada… ¿Nos referimos a ese necesario e imperativo ingreso al Siglo XXI… o estos líderes se referían a otros espacios…?  Hoy más que en cualquier otro momento, tenemos que estar conscientes que el temor de un mal puede conducirnos a caer en otro peor. Con comprensible indignación hace pocos días apuntaba Antonio Sánchez García:…”A ese pecado original de la rebeldía, que para manifestarse requiere de la buena pro de unos liderazgos trasnochados y concupiscentes, más preocupados de mantener el cacicazgos sobre sus mesnadas que por responder a los desafíos históricos, se suma el argumento aristotélico con el que todos los fracasados han justificado sus acciones: las condiciones no estaban dadas…” Acusado de instigación pública, asociación para delinquir, daños a la propiedad e incendio, helo allí en la cárcel militar de Ramo Verde, pero no precisamente por la esperanza, o como apuntase aquel poeta uruguayo: es verde pero murmura, es verde pero habla, es verde pero interroga, es verde pero tortura…lanzándole, cuando cae la noche, orine y excremento; cortándole la luz y el agua, y en la verde envidia que mancilla sus uniformes  y realza la bajeza de su innoble, denigrante e inhumano comportamiento, le colocan, a todo volumen, las fascistas melodías de de «Chávez vive, la lucha sigue» hasta altas horas de la madrugada para que no pueda dormir. Se hace necesario recordar una vez más que en los tiempos de la infamia es cuando debe brotar con mayor fuerza y civismo, la solidaridad.Dejemos en las palabras de un ícono de la dignidad, el coraje y el pundonor, como lo fue Nelson Mandela, estas máximas que seguramente Leopoldo López, con un nivel de compromiso, valentía y determinación en estas horas tan aciagas de nuestra Nación, ha tomado para sí:…”Aprendí que el coraje no era la ausencia de miedo, sino el triunfo sobre él. El valiente no es quien no siente miedo, sino aquel que conquista ese miedo. La prisión es una tremenda educación en la paciencia y la perseverancia... Porque ser libre no es solamente desamarrarse las propias cadenas, sino vivir en una forma que respete y mejore la libertad de los demás. En mi país, primero vas a prisión y luego a la Presidencia...

MANUEL BARRETO HERNAIZ

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