sábado, 23 de abril de 2016

JOSÉ MANUEL PALLÍ El Séptimo al rescate del modelo



En los años sesenta de mi niñez, cada tarde, después de la escuela, veía en la TV argentina un espacio llamado “La Hora de los Pibes”.  Las imágenes y sonidos que nos dejó el VII Congreso del Partido Comunista Cubano me sugieren que esa hora todavía no ha llegado para mi tierra natal.

Para aquellos que ven, desde lejos, al “modelo” cubano como un barco sin rumbo que hace agua por todos lados, el compás de cinco años de espera que quedó abierto con el cierre del VII Congreso presagia aquello mismo que vienen presagiando desde hace décadas: ahora si llegó la Hora Final…

Pero para quienes ven a ese modelo de cerca y han podido constatar los muchos cambios ocurridos en estos últimos cinco años, la cautela, la falta de prisa y de pausa, solo presagian una renovación generacional menos generosa y mas prudente que la que algunos desearían y muchos esperábamos.

Que el presidente de Cuba diga publica e irónicamente que en la isla, al igual que en los EEUU, hay dos partidos políticos, el suyo y el de su hermano, es una verdad que grita diariamente la realidad cubana, y que explica, en gran medida, la velocidad de “school zone” a la que transitan los ajustes al modelo.

Y el presunto berrinche del canciller cubano contra el reciente discurso del presidente de los EEUU en La Habana no es sino una lectura clara y precisa de las intenciones que justifican el cambio dado por los EEUU en su política hacia la isla, anunciadas y reiteradas tanto por el presidente Obama como por su canciller: a confesión de parte relevo de prueba…

Mientras tanto y en nuestra orilla, quienes desde hace años discriminan contra los ciudadanos americanos sin raíces cubanas y avalaron distinciones arbitrarias y antinaturales de los alcances del concepto de familia, se rasgan las vestiduras porque no pueden pagar varios miles de dólares para viajar a Cuba en crucero.

Al canciller cubano le cabe aquel dicho paulistano que consagra una actitud anti-beligerante sembrada por los japoneses en la capital comercial de Brasil: “Usted tiene razón…; pero poca…; y la poca que tiene es irrelevante.”  El avance del sector privado en Cuba es un imperativo que impone la propia realidad cubana, y que no tiene marcha atrás como no sea a través de un nuevo ciclo de sin-razón. Y son las autoridades cubanas quienes debieran ser aliadas de ese crecimiento del sector privado, no “el imperio” que tantos recelos despierta en uno de los fraternales partidos cubanos, partido cuyo modelo pareciera pretender rescatar el VII Congreso del PCC a través de la retorica…

¿Pero que sorpresa puede haber en todo esto cuando en nuestro patio mayamero todavía hay muchos a la espera del rescate de su propio modelo –tan añejo como el cubano- que le siguen apostando al VII, pero al de caballería?...

Mientras no se les de curso a las ideas de los tan cacareados “pinos nuevos”, en una y otra orilla, y no cambiemos todos los cubanos los modelos vetustos y de comprobada ineficacia a los que tanto nos aferramos, seguiremos viviendo en el pasado, sumergidos en el mismo pozo de intransigencia e intolerancia que ha signado el ultimo medio siglo de nuestra historia, y encarnado en otro dicho: “Tu estas total y completamente equivocado…”

El futuro de Cuba depende de la capacidad y la vocación de todos los cubanos de ver nuestra realidad tal cual es, de concentrarnos en nuestro bosque y no en el anecdotario de arbolitos que puebla nuestro pasado, yermo como el de pocas otras naciones con las que compartimos un mundo cada vez mas cambiante.



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