martes, 20 de octubre de 2015

HÉCTOR MANRIQUE Recomienda a Maduro ver "La vida de otros"

FOTO OCTAVIO SASSO


Estimado señor Maduro: disculpe si no le digo presidente, pero mis amigos en Face son muy mal pensados y si pongo presidente pensarán que me estoy burlando.
 Así son ellos, yo no.
He leído que está molesto porque supuestamente Lorenzo Mendoza, se reunió ó se va a reunir con el FMI. Incluso leí que usted lo mandó a investigar por eso y prácticamente propone que lo pongan preso. 
Como yo soy un poco cobarde y no me gustaría estar tras las rejas, paso a informarle que haré el día de hoy.
No tengo agendada ninguna reunión presidente, ya se me salió lo de presidente. Llevé a mis hijas al colegio y regresé a casa. Saldré al mediodía a buscarlas y corriendito volveremos a refugiarnos entre estas cuatro paredes y a media tarde llevaré a mi hija mayor al flamenco. Cuando escribo flamenco es a bailar, eso no es malo verdad? De resto ocuparé el día leyendo, me gusta leer. Sé que eso es malo y por eso usted que es bueno no lo hace, pero es como una enfermedad, le juro que voy averiguar si existe Lectores Anónimos, para quitarme esta mala maña. Si necesita saber qué leo, no sea tímido, me manda a preguntar y yo gustosamente se lo informó.
Espero que no llame por teléfono algunos de mis amigos. Mis amigos son siempre de lo peorcito. Apenas terminamos de saludarnos nos da por quejarnos y decir tonterías, por ejemplo, que hay colas en los mercados, que la delincuencia nos tiene azotados y así se nos va la conversación, como mi hígado es muy caprichoso en ocasiones o para ser sincero, casi siempre, digo groserías y me arrecho y empiezo a mentar...ya, ya, calma, calma, que le escribes al presidente. Casi ni hablamos de lo que hacemos y nos gusta. Le juro que he intentado cambiar de amigos y no me sale. Se me nota en la cara y me pongo antipático. Razón tenía mi madre cuando decía que yo era un mal juntado.
Se me olvidaba presidente, tengo que hacer mercado. Iré al final del día. Le cuento esto porque allí me doy con todo cada vez que se me ocurre averiguar el precio en las maquinitas que están regadas para ello por los pasillos. Apenas aparece en la pantallita el precio me pongo rojo, me froto el cuello, aprieto los dientes, el otro día creo me partí un diente por culpa de una mermelada. Por favor presidente, le ruego mande a prohibir esas máquinas. Por la salud de todos, sólo por eso.
Bueno, no le quito más tiempo, debe estar ocupado, aunque son las 8 y 30 de la mañana y las malas lenguas dicen que usted se levanta a las 10 y 36.
Saludos
HM
PD: Para informarle y de puro confianzudo que soy le cuento que me dieron ganas de ver otra vez La Vida de los Otros, un película alemana que algunos de mis amiguetes suelen llamar La Vida de Nosotros. Vélala y me comenta.

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