sábado, 10 de octubre de 2015

CARLOS M.MONTENEGRO TalCual Las Hermanas Mirabal, "las mariposas"



El 14 de junio de 1959, miembros del Movimiento de Liberación Dominicana, desembarcaron en las costas septentrionales de la Republica Dominicana bajo el mando del Comandante Enrique Jiménez Moya. A pesar de identificarlo como "desembarco", realmente se trató de una expedición armada llevada a cabo por el grupo de patriotas dominicanos con el objetivo de terminar con casi 30 años de dictadura impuesta por Rafael Leónidas Trujillo. La incursión tuvo su inicio el 14 de Junio con el aterrizaje en Constanza de un avión C-46 Curtiss, dejando a 54 expedicionarios que se internaron en las montañas, y se completó seis días después con el desembarco en las playas de Maimón y Estero Hondo de 2 lanchas con 144 combatientes más. La gesta no logró su objetivo y la mayoría de los miembros fueron apresados, torturados y asesinados por Trujillo, pero sí logró plantar la semilla de la rebelión contra el dictador entre los dominicanos.
Muchos historiadores afirman que este hecho marcó el principio del fin de la dictadura, que culmina con la muerte del dictador 15 días antes de cumplirse el 2º aniversario de la llegada de los expedicionarios a tierras dominicanas. Esa fecha fue tomada para bautizar al Movimiento Revolucionario 14 de Junio (1J4), un grupo clandestino de izquierda, anti trujillista, fundado dentro del país por el  joven abogado Manuel Tavárez, alias “Manolo” (1931-1963),  que empezó a operar en la mayor parte del territorio nacional, con unos 300 implicados de todos los sectores sociales. Tavárez fue el líder indiscutido del 1J4 hasta el día de su asesinato.
Cuando estudiaba Derecho en la Universidad Autónoma de Santo Domingo conoció a una bella condiscípula, Minerva Mirabal, (1926- 1960) cinco años mayor, con la que inició un romance, que concluyó en boda el 30 de Noviembre de 1955. Minerva tenía buenas razones, familiares y personales, para detestar a Trujillo y ya desde su noviazgo se involucró en la causa contra la dictadura que dirigía Manolo, su esposo, en la clandestinidad convirtiéndose en una pieza importante del Movimiento 1J4 con el nombre clave de “Mariposa”, como la apodó Tavárez desde que la conoció. Pronto y por similares razones sus hermanas Patria y María Teresa se adhirieron al Movimiento activamente, y por extensión las hermanas fueron conocidas como “Las Mariposas” en la clandestinidad. En la reunión política donde quedó constituida la Agrupación Política 14 de Junio, Minerva deslumbró a los presentes con su capacidad de análisis y su visión de la manera en que había que sacar al tirano del Palacio Nacional.
La próspera familia Mirabal Reyes era oriunda de Ojo de Agua, un pueblito de Salcedo (actual provincia Hermanas Mirabal, desde 2007, en honor a las hermanas). En el año 1923, Enrique Mirabal era un hacendado y próspero comerciante, nacido en Tamboril un pueblo de Santiago. Fue dueño de varias propiedades, una finca, una tienda, y una factoría se casó con Mercedes Reyes (Chea) que procedía de una familia de clase media en Salcedo. Un año después nació Patria, luego vendrían tres hijas más: Bélgica (Dedé), Minerva, y María Teresa. De acuerdo con las costumbres locales las hermanas Mirabal fueron criadas no solamente por la familia directa, sino también por sus parientes.
Estudiaron como internas en el Colegio Inmaculada Concepción regido por monjas españolas Terciarias Franciscanas donde, tanto Minerva como María Teresa, se destacaron por su inteligencia e interés en aprender, a eso se unía que las hermanas Mirabal llamaban la atención por su gran belleza y refinada educación. Minerva decidió estudiar leyes y tras múltiples vicisitudes logró ingresar en la Universidad.
Las dificultades con la dictadura comenzaron en junio de 1949, cuando Minerva y sus padres, invitados por las máximas autoridades de su provincia, asistieron a una fiesta ofrecida en el Palacio de la Gobernación de Santiago de los Caballeros en honor al dictador Trujillo; ese evento marcaría el inicio del rumbo trágico para toda la familia. Trujillo se fijó en Minerva y se sintió atraído por su belleza. Pocos  después de que Trujillo hubiera puesto sus ojos en Minerva, la familia Mirabal a mediados de agosto recibió otra invitación del gobierno, esta vez para que asistieran a la fiesta de inauguración del Hotel Montaña, en Jarabacoa. En esa oportunidad el dictador y su hijo Ramfis bailaron con Minerva y el dictador aprovechó la ocasión para demostrar con galanterías su atracción hacia ella, conducta que no fue del agrado de la joven y por tal motivo dejó de bailar con él.
Hubo una tercera invitación, Trujillo tan pronto llegó al lugar, reinició con mayor brío su intento de atraer a la joven Mirabal. Bailó solo con ella desde el principio, conversó largamente en medio del salón entre pieza y pieza con la muchacha sin que nadie osara acercarse. Testigos presenciales en aquél baile declararon, tras el asesinato del dictador, que: “la estrechó mientras bailaban colocando su mano derecha sobre la nalga de la joven y ésta reaccionó bruscamente propinándole una bofetada”. Enrique, su padre, se acercó y tomando a su hija por un brazo abandonó la fiesta sin decir palabra. Este hecho, puso a Trujillo furioso humillado por la familia Mirabal.  
Al día siguiente, a instancias del Senador Juan Rojas, sugirió a Enrique Mirabal que para evitar las represalias enviara un telegrama al dictador en nombre de la familia por todo lo ocurrido, pues se había retirado de la fiesta por “motivos de salud”. Sin embargo el dictador, preso de una feroz inquina, ese mismo día mandó encarcelar a Enrique e inmediatamente a Minerva y su madre Chea.
Cuando se graduó de abogada fue la primera mujer egresada de la facultad de Derecho con honores, sin embargo Trujillo le prohibió ejercer. Enrique Tabares, por ordenes directas del dictador, tras arruinarlo económicamente, fue sometido a constantes humillaciones, maltratos, vejaciones y torturas, falleciendo a principios de 1953, poco después de ser excarcelado por segunda vez, de un derrame cerebral consecuencia de los golpes recibidos en la prisión Ozama de Santo Domingo. A partir de entonces Trujillo vigiló tenazmente a toda la familia, especialmente a Minerva y sus hermanas que fueron detenidas en múltiples ocasiones así como a sus esposos y compañeros del Movimiento 14 de Junio, valiéndose del Servicio de Inteligencia Militar (SIM), verdadera guardia pretoriana del tirano, especialmente comisionados para hostigar a las Mirabal sin tregua.
En una de las ocasiones Minerva, fue liberada por orden del dictador aparentando benevolencia, tras una visita de diplomáticos de la OEA que la entrevistaron en la cárcel, pero posteriormente fueron apresadas y liberadas varias veces, hasta que Las Mariposas, tras ser emboscadas, fueron descubiertas en plena acción guerrillera mientras ocultaban armas del 1J4. Trujillo ordenó entonces al Pupo Román, jefe del SIM, diseñar un plan para asesinarlas fingiendo un accidente. Una vez más las sacaron de la cárcel y les permitieron visitar a sus esposos presos en la fortaleza militar de Puerto Plata.
Hasta que el 25 de noviembre de 1960 al regreso de una de las visitas fueron interceptadas por efectivos del SIM y trasladadas a una casa en el campo junto a su amigo, Rufino de la Cruz que las llevaba conduciendo un jeep prestado. Allí los apalearon hasta darles muerte, y tras poner los cadáveres en el mismo jeep lo lanzaron por un barranco. El sucinto parte oficial fue: “los cuatro ocupantes perecieron en un desafortunado accidente de carretera”.
Las hermanas Minerva, Patria y María Teresa Mirabal fueron tres heroínas y mártires que, junto a sus esposos, formaron parte trascendental del movimiento clandestino contra la dictadura de Trujillo. Perdieron sus vidas luchando por la libertad. Su muerte, ordenada por Trujillo, fue el principal ingrediente que provocaría, seis meses más tarde el asesinato del dictador, al que los dominicanos prefieren referirse como “ajusticiamiento”.
La situación política de Trujillo se iba deteriorando paulatinamente: la OEA, la Iglesia Católica, incluso los EEUU denunciaban su tiranía y constante violación de los Derechos Humanos, encabezados por el presidente venezolano Rómulo Betancourt, declarado su enemigo personal después del fallido magnicidio financiado por Trujillo en 1960. Tras el asesinato de las hermanas Mirabal, el movimiento opositor fue fortalecido y la dictadura prácticamente quedó sentenciada.
Cada 25 de noviembre, se conmemora el Día Internacional de la No Violencia Contra la Mujer. Fue el día que murieron Las Mariposas.


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