Blog de Víctor José López /Periodista

sábado, 22 de marzo de 2014

De una venezolana en rebelión civil...

De una venezolana en rebelión civil…

Barricadas?

Estaré soñando? Esta agradable sensación...estos recuerdos! La sensación de seguridad, de goce interno... Qué bien me siento!

Días atrás fui al Circuito Judicial para acompañar en la Audiencia de unos jóvenes que habían sido retenidos por el solo hecho de manifestar! Ud. imagina que eso pueda suceder en cualquier país democrático? Pero vivo en Venezuela y aquí cualquier cosa puede suceder.

Lamentablemente, ese día no hubo audiencia. Cuando me retiraba, me llamó la atención una cantidad de objetos atravesados en la calle...era una barricada!

Sentí curiosidad y decidí atravesarla y ver qué era lo que sucedía en ese espacio que ha sido tan cuestionado por muchos. A medida que avanzaba se iba quedando atrás el ruido de los carros, de la gente hablando, de la ciudad. De repente me di cuenta que había silencio! Tanto tiempo sin silencio. Me dije a mi misma "me gusta, me gusta" y segui caminando disfrutando del silencio. A veces me topaba con una que otra persona caminando tranquilamente por el medio de la calle sin temor a ser atropellado por una moto o algún carro. Al principio iba temerosa, pero a medida que avanzaba me sentía mas cómoda hasta que también me atreví a caminar por toda la avenida e iba pensando "la calle es mía, me pertenece". Así, llegué al final o al comienzo de la próxima barricada. Habían. Papeles colgados a unos alambres atravesados, para que no tropezáramos con ellos y nos hiciéramos daño. "Me cuidan" pensé. Hacía tiempo que no experimentaba la sensación de sentirme protegida. Tuve que hacer varias maniobras para pasar por debajo de los alambres, pero era divertido. Me inclinaba, me agachaba, pasaba de lado. Tiempo sin ejercitar mis destrezas, como cuando era niña y me aventuraba en el campo. Había unos chicos en el lindero, con sus rostros tapados que cuidaban la salida-entrada a la barricada. Colgaba un potecito plástico con dinero dentro, asi que aproveché y dar mi colaboración a la causa.

Nos saludamos cortésmente y seguí mi camino.

Me iba adentrando, cada vez más en el mundo de las barricadas. Mis sentidos se agudizaban, podía apreciar la belleza de los árboles, las flores, sus colores; el aire era completamente limpio. Aproveché para respirar profundamente y llenar mis pulmones de luz.

Qué bien me sentía! Esta agradable sensación...estos recuerdos! La sensación de seguridad, de goce interno... Qué bien me sentí!
En ese momento comprendí el propósito de las barricadas: Estaba entre amigos! Me cuidaban de las personas violentas que están allá afuera, que quieren apoderarse de lo que no es suyo, a través de acciones vandálicas al mismo tiempo tratan de asustar a un pueblo que exige sus derechos ciudadanos.

Constaté que los jóvenes en las barricadas no están solos! Los acompañan sus padres, abuelos, apoyándolos y participando activamente en el resguardo de su comunidad. También pude observar disciplina, trabajo en equipo y por sobre todas las cosas, mucha responsabilidad, mucha mística y mucho compromiso para generar el cambio en nuestra sociedad.

Gracias a Dios que la Constitución de Venezuela nos ofrece las herramientas, como lo dicta en su artículo 350 en desconocer cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticas o menoscabe los derechos humanos.

Mari Sol Arreaza
Venezolana en Rebelión

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