Visita. La diputada opositora María Corina Machado (c) y el alcalde metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma, llegan a las afueras de la penitenciaría de Ramo Verde.
El retiro de los embajadores en Panamá y Venezuela después de que Caracas adujo una “injerencia” panameña en sus asuntos internos generó ayer polémica e incluso sorpresa entre analistas y representantes de sectores económicos del país centroamericano.

Caracas informó ayer que llamó a consultas a su embajadora en Panamá, Elena Salcedo, “por declaraciones injerencistas de la cancillería panameña” expresadas en un comunicado sobre la situación que vive Venezuela en la última semana con marchas a favor y en contra del Gobierno que han dejado seis muertos, además de múltiples heridos y detenidos.

El Ejecutivo panameño respondió de inmediato y llamó a consultas a su embajador en Caracas, Pedro Pereira, y el canciller de Panamá, Francisco Álvarez de Soto, aseveró que su país “no tiene por política la injerencia”.

En Guatemala la Federación de Entidades Privadas de Centro América, Panamá y República Dominicana (FEDEPRICAP) condenó “enérgicamente los hechos de represión acaecidos en la hermana República Bolivariana de Venezuela, en particular por la violación de los derechos civiles y políticos de la población”.