miércoles, 19 de febrero de 2014

CUANDO LOS ESTUDIANTES ESCRIBEN CON SANGRE LA HISTORIA DE LA DEMOCRACIA


Lo sucedido el pasado 12 de febrero en Caracas y el asesinato de 3 venezolanos en lucha por la democracia forma ya parte de la historia venezolana, siendo febrero un mes de anécdotas que han signado profundos cambios para bien o para mal  el destino nacional; en tal sentido  Mariano Picón Salas manifestó tras las  jornadas de febrero de 1936 que éstas marcaban el inicio del siglo XX venezolano, tras el efecto profundo de las movilizaciones civiles, obreras y estudiantiles que sacudieron al país en ese convulsivo año.
El  14 de febrero de 1936 recuenta Luis Cortes, hubo seis muertos y resultaron heridos unos 150 ciudadanos. Los manifestantes gritaban “no somos comunistas”, “queremos prensa libre”, “queremos garantías”. Sin embargo la manifestación no se disolvió. Algunos manifestantes llegaron a tomar sangre de los fallecidos y escribir con ella en las paredes de la odiada sede de la Gobernación, antiguo símbolo del gomecismo.

Por la tarde de ese mismo día salió a la calle otra manifestación, tan multitudinaria como la de la  mañana, apoyada esta vez por la Junta Patriótica, compuesta por Jorge Luciani, Miguel Acosta Saignes, Rolando Anzola, el poeta Manuel Felipe Rugeles, Ernesto Silva T., Hernani Portocarrero y Raúl Osuna, seguida por  organizaciones obreras y  estudiantes de la Universidad Central de Venezuela, encabezada por el eminente médico Dr. Francisco Antonio Rísquez, su Rector, y el estudiante Jóvito Villalba. Fue tal movilización un innegable triunfo de la llamada “Generación del 28”, la cual ocho años antes había insurgido contra la autocracia gomecista.


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