Blog de Víctor José López /Periodista

martes, 10 de diciembre de 2013

Oswaldo Álvarez Paz

 GRANDE ENTRE LOS GRANDES
Oswaldo Álvarez Paz

Ayer se votó en Venezuela para elegir alcaldes e integrantes de los concejos municipales de trescientos treinta y cinco municipalidades del país. Para el momento de escribir desconozco los resultados. Ya habrá oportunidad para analizarlos. Por ahora sumaremos nuestra voz a la de quienes han dedicado muchas cuartillas a la obra de ese gran hombre que fue Nelson Mandela. Un ser humano integral. No un extraterrestre, ni alguien ubicado tan encima de la realidad que la ignoraba o no la percibía. Todo lo contrario. Fue un luchador insigne, con altas y bajas, derrotas y victorias existenciales, pero de una integridad a toda prueba.

Mandela recibió el Premio Nobel de la Paz en 1993. Casi un año antes de asumir la Presidencia de Sudáfrica. A pesar de lo devaluado que en ocasiones pareciera esta distinción, adquiere especial significación al compartirla junto al titular de entonces, F. W. de Klerk, líder del conocido Afrikáner, quien hizo posible la transferencia del mando luego de elecciones democráticas celebradas por primera vez. Para los grandes entendimientos que concretaron la paz, participaron todos los sectores, especialmente los históricamente más antagónicos. Pero de singular importancia, la generosidad, desprendimiento y visión de quien era la cabeza visible del sector marginado, social y políticamente injuriado y sometido.

27 años de prisión, es mucho tiempo. Salir de la cárcel “a lo Mandela” es propio de seres superiores. Paro no todo ha sido amor y flores. Él se empeñó en nombrar la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, para que la historia quedara escrita como sucedieron los hechos y no como un recuento de las partes. Lo hizo en nombre de la justicia, que nunca debe estar ausente para que las cosas adquieran la debida trascendencia.

Sin embargo, llama la atención que la inmensa mayoría de los análisis sobre la vida y obra de Madiba, se limitan a los años posteriores a su prisión. Muy poco sobre el período carcelario y prácticamente nada, con relación a la primera parte de su vida. Se trataba de un luchador insigne e incansable, hasta el punto de integrarse como abogado a la resistencia armada contra el apartheid. Esa estructura no fue cualquier cosa, ni los 27 años de cárcel, justa o injustamente padecidos, fueron por simple capricho de los gobernantes. Se trataba de una batalla existencial exigente al extremo, en la cual Mandela se jugó completo presente y futuro. De allí el enorme éxito alcanzado a costa de sacrificios con lo convierten en el héroe contemporáneo más importante de la humanidad.

Después, en la cárcel, en libertad, como presidente de su país y como ciudadano del mundo, se convirtió en punto de referencia obligado para todas las causas que se libran por la libertad y la justicia.


oalvarezpas@gmail.com  Sábado, 7 de diciembre de 2013

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