VÍCTOR JOSÉ LÓPEZ
El féretro donde reposan los restos de Hugo Chávez se ha
convertido en la urna electoral más potente en la historia de Venezuela.
Sobran
las encuestas, para saber que el triunfo del régimen el 14 de abril próximo ya está
cantado.
Chávez deja una herencia a lo Jalisco, "si no gana, empata".
Está escrito que cuando no ganó una elección, lo hizo con leyes inventadas en
su Tribunal Supremo de Justicia, con las leyes electorales que él mismo
redactó, o con movimientos írritos en el catastro electoral, cedulación fraudulenta, registros electorales adulterados, impidiendo la verificación del registro de los electores...En fin, con muchas mañas de los perores políticos dejando pálido a un imaginagtivo Berlusconi. Para nadie es
un secreto que en el proceso electoral de 2010, habiendo
Venezuela votado en su mayoría contra Hugo Chávez, la Asamblea Nacional quedó conformada con más representantes del Partido Socialista Unido de Venezuela, gracias a una compleja Ley Electoral con la que el chavismo gana con cara y con sello.
Muerto Chávez, Venezuela también está embalsamada.
Nicolás Maduro es el retrato que el chavismo está vivo. Un partido que se ha
convertido en un Cid Campeador, que seguirá ganando elecciones después de muerto.
Sin embargo, y es algo que lo sabe todo el mundo, lo conocen nacionales y
extranjeros, es que Venezuela agoniza y camina tambaleante hacia su colapso
macroeconómico. Una muerte anunciada, por más petróleo que siga brotando del subsuelo.
Maduro tiene que "negociar" con otras fuerzas, como son los militares
corruptos y hambrientos de poder y riqueza. Esos demoeñadfos por dos gritos de una mujer indígena, o los que hamn sido acusados por narcotraficantes, los mismos que le abrieron caminos seguros para cruzar al paìs de punta a punta a Makled
¿Cómo podrá Nicolás someter a esta jauría que le ladra, gruñe y
aterroriza sin el carisma, la sagacidad y el temple de Chávez.
Nicolás Maduro tratará de
imitarle a Chávez con sus discursos vacíos y antiimperialistas, desas palabras agresivas y ofensivas que tantos réditos le dio a Hugo Chávez ante sus focas; pero, no lo olviden
"imítame y tuyos serán mis defectos". Son, como lo hemos escuchado a Maduro,
discursos llenos de anécdotas anodinas, salpicados de mentiras y que en muy
corto tiempo su usurpación será entendida como una traición.
El chavismo, por ahora, no tiene amenazas por fuera, sino
dentro.
La "petrodependencia" de Venezuela si algo obliga
de entrada al nuevo gobierno es cerrar el gruifo delos pozos petroleros, que Chávez mantuvo
abiertos como parte de su estrategia de comprar adeptos e influir en países latinoamericanos y del Caribe, que ahora lo lloran, sin duda, por cariño,
pero sobre todo por conveniencia.
La desinstitucionalización de Venezuela se le debe
exclusivamente a Chávez, pero lejos estará Nicolás Maduro de querer revertirla.
Esa sería la más grave traición a la Revolución Bolivariana.

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