Una lucha de todos
Leopoldo López
22 de febrero 2013 -
Miedo. Eso es lo que sienten quienes hoy
gobiernan y se esconden detrás de las instituciones para ejecutar una
persecución que sólo pretende sacarme del juego político. Un ataque que
hemos resistido desde hace más de 15 años con la vocación intacta por el
servicio público, y la certeza de que la verdad prevalecerá sobre el
engaño y la manipulación.
Esta batalla no es nueva.
Me he enfrentado a más de 20 procesos sancionatorios de distinto tipo,
desde investigaciones penales hasta expedientes administrativos, todos
ellos arbitrarios. Los hemos afrontado con mucha convicción y la razón
de nuestro lado, en una lucha permanente tanto dentro como fuera de
nuestro país. Así pudimos alcanzar aquella histórica victoria en la
Corte Interamericana de Derechos Humanos, en septiembre de 2011, cuando
logramos obtener la primera sentencia de condena a un Estado por
violación de derechos políticos.
Esa lucha no ha
terminado y ahora ordenan ejecutar una nueva imputación, basada en la
misma vieja mentira repetida cien veces. Un atropello que sólo demuestra
la cobardía de quienes manejan los hilos del poder en Venezuela; esos
que en lugar de honrar su responsabilidad y luchar contra la
delincuencia para garantizar el derecho a la vida de cualquiera,
concentran todos sus recursos en una agresiva persecución contra los que
proponen un país distinto, los que piensan distinto.
Se
los digo alto y claro a quienes están detrás de esta nueva maniobra, a
esos que revolotean el poder como zamuros: Señores, no sean cobardes.
Vamos a vernos democráticamente en la calle, no se escondan detrás de
los poderes públicos. Le tienen miedo a la democracia verdadera y sólo
pueden mantenerse en el poder con intimidación y represión. No aguantan
un debate y viven montando un circo permanente para distraer al país de
los graves problemas que afectan a nuestro pueblo, en especial la
inseguridad y la situación económica cada vez más asfixiante.
Los
enfrentaremos, como lo hemos hecho en el pasado. Aquí estamos
convencidos, además, de que no estamos solos en esta lucha. Porque
nuestra batalla es la misma que libran desde hace años los valientes
estudiantes universitarios para defender su autonomía y alcanzar una
mejor educación. Es la misma batalla que libran todos los días los
trabajadores que han perdido sus empleos por razones políticas, y los
sindicalistas perseguidos, asesinados, por defender los derechos y la
dignidad de los trabajadores. La misma que dan los presos políticos
exigiendo humanidad y el respeto a sus derechos. Es la misma batalla que
libran los familiares de las víctimas de la violencia, que sufren la
extorsión de jueces y fiscales corruptos que juegan con la justicia.
Libramos
esta batalla por esos miles de venezolanos que cada día ven vulnerados
sus derechos por parte del Estado, y han pensado en luchar, pero han
bajado los brazos porque están cansados, porque se han rendido. A ellos
les digo que el camino es duro, no es fácil; pero sí se puede. Porque
quienes gobiernan tienen mucho miedo. Le temen al futuro, a la
democracia verdadera, a darles voz a los ciudadanos para que se expresen
en unas elecciones libres y democráticas.
Estamos
preparados para afrontar este nuevo capítulo de abusos y agresiones.
Hagan lo que hagan, no podrán sacarnos del juego, porque hace mucho
tiempo decidimos entregar la vida al servicio público, para resolver los
problemas de la gente y construir, cada día, una democracia donde todos
los derechos sean para todas las personas.
Nuestra
victoria será la de la perseverancia, una convicción que compartimos con
miles de venezolanos que todos los días batallan por reivindicar sus
derechos: estudiantes, trabajadores, médicos, enfermeros, campesinos,
productores, sindicalistas, madres y padres de familia. Nuestra lucha es
de todos, y sabemos que la razón está de nuestro lado. No podrán
doblegarnos. Fuerza y fe, Venezuela.
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