
VÍCTOR JOSÉ LÓPEZ
Vividos los dos primeros capítulos del drama de las postemporada, por los títulos de Liga en las Mayores, nos damos cuenta que el beisbol le pertenece al pueblo venezolano.
No porque cuatro soberbios equipos diriman la batalla en la que sendas victorias conducirán a la Serie Mundial a representantes de la Nacional y de la Americana, sino porque a pesar de las excelencias de la competencia mayor, aquí entre nostros se vive con muy especial intensidad nuestra pelota.
Al inicio de la campaña las derrotas sufridas por Navegantes del Magallanes retumbaron en el ambor de la opinión. Especie de Calandas de Teruel, ya que el primer traspie fue ante Caribes de Anzoátegui, una novena a la que los pronósticos de los entendidos, los estudios realizados por los concienzudos no le dan mucha vida en el campeonato y de una vez lo han cuadrado en la gatera de los no clasificados. Es decir, para el que sabe de pelota, Caribes no tendrá vida.
Y lo peor es que al día siguiente agarraron al Campeón, a Leones del Caracas y también le dieron una pela. Por ahí escuchamos explicaciones de los sabios, no enderezando entuertos, sino más bien recordándole a quienes sienten el placer de criticar a quien es experto, que la temporada apenas comienza.
La alegría, el llenazo en Los Chaguaramos, las muy buenas entradas en Maracay Valencia, Guatamare y Maracaibo se manifiestan como línea de termómetro para marcar la temperatura con la que se inicia el campeonato. Más allá de la marca febril, los grados delatan entusiasmo, ilusión, volver a estar en lo que somos y no es otra cosa que una nación de beisbol.
Ahora bien, mantenerla dependerá de nosotros mismos, de la actuación de los peloteros, el respaldo que le den las autoridades al espectáculo y hacernos felices hasta que tengamos en nuestras manos, allá en el no lejano febrero del 2011, la carta cartográfica del beisbol del Caribe.
No hay comentarios:
Publicar un comentario