viernes, 28 de agosto de 2009

EDUARDO MENDOZA, EJEMPLO DE DIGNIDAD

EJEMPLO DE LA DIGNIDAD

Cuando Eduardo Mendoza Goiticoa se opuso al proyecto del Ejecutivo en 1947, de importar carne de Argentina, rompía esquemas y sembraba un ejemplo aún no entendido por una sociedad genuflexa ante el poder. . Consideraba aquel joven el Ministro de Agricultura, el más joven en la historia de Venezuela, que podría introducirse en Venezuela la fiebre aftosa. El gobierno de Rómulo Betancourt, y los políticos involucrados en la importación de aquella carne argentina, ignoraron la advertencia fundamentada del joven ministro. Se importó la carne, y Eduardo Mendoza renunció al gabinete de la Junta Revolucionaria de Gobierno. Años más tarde Betancourt, reconociendo el error y admitiendo la razón del doctor Eduardo Mendoza, le invitó formar parte de su segundo período presidencial, obteniendo el rechazo de quien había sido un honesto funcionario y digno venezolano. Mendoza tampoco le aceptaría el cargo a Raúl Leoni.
Es muy posible que el ejemplo de Eduardo Mendoza Goiticoa no haya sido entendido, mucho menos comprendido en su integridad. Amplio historial el de los “ministros focas”, que desde hace 10 años se rotan en enroques en una mesa de áulicos del Poder Ejecutivo, que aplauden cuanto absurdo propone el régimen, dejando de lado honestidad y dignidad.
Tuvimos el privilegio de conocer a este gran venezolano, quien fue el ministro de Agricultura más joven de Venezuela y el primer profesional de Ingeniería Agronómica que tuvo el despacho de Agricultura .Hombre grato, jovial, serio con gran sentido del humor y muy respetuoso de sus semejantes. Forado en la Universidad de la Plata, Mendoza Goiticoa, en el cargo que ejerció hasta julio de 1947, dirigió el Instituto Venezolano para la Inmigración y apoyó a la creación de la Organización Internacional de Refugiados en 1946. A pesar de una fuerte oposición, se atrevió a responsabilizarse por la protección legal y reubicación de cientos de miles de ciudadanos del mundo que emigraron a Venezuela desde diferentes confines del mundo, por las más diversas razones y motivos, después de la Segunda Guerra Mundial. Su generosidad no ha sido debidamente reconocida, aunque más por la sinceridad de su gesto que jamás tuvo propósitos populistas y sí recto sentido humanitario.
Cuando Pérez Jiménez, aquella dictadura militar en los años 50, Mendoza formó parte de la red de dirigencia que planeó la huelga general que derrocó al dictador y restauró la democracia en Venezuela.
Junto a su hermano Eugenio Mendoza Goiticoa, padre de quien fuera nuestro muy recordado amigo Eugenio Andrés Mendoza, fundó Protinal, la compañía de alimentos concentrados más grande de Venezuela. Además, fue director de Parque del Este en su momento de esplendor y miembro fundador de la Universidad de Oriente.
Don Eduardo fue padre de Lope Miguel, compañero de nuestros primeros días de aula en el Colegio de La Salle en La Colina y más tarde en las aulas del doctor Rafael Vegas en el Santiago de León de Caracas. Hoy Lope iza con orgullosa dignidad la enseña del ejemplo de don Eduardo, y como su nieto, Leopoldo López, nos llena de orgullo considerarnos su amigo.
Paz a los resto de un venezolano ejemplar.