Blog de Víctor José López /Periodista

lunes, 14 de febrero de 2022

BOGOTÁ ROJA, ROJITA POR Isabel Pereira Pizani

 

Bogotá roja, rojita

Opinión | febrero 14, 2022 | 6:26 am.

El alcohol liberó la lengua de Gustavo Petro y la empujó a delatar su gran sueño: fundar la Bogotá roja. Un anuncio que guardaba entre pecho y espalda. Alentado por más de 40 grados del miche bogotano, cual absenta, petro adelantó una sorpresa a los bogotanos: “esta ciudad será roja”.

Podemos imaginar las brigadas rojas recorriendo la bella y amable Bogotá, señalando a los enemigos del nuevo orden escribiendo en las vidrieras “este es un enemigo de nuestro presidente, aquel otro votó por la derecha” una reminiscencia cruel de otras brigadas, negras o pardas que recorrían Berlín o Roma identificando los comerciantes judíos y a cualquier persona o entidad que hubiese mostrado su rechazo al poder del nuevo régimen.

No es una escena de película la que estamos imaginando, es una premonición que va a ser realidad si los bogotanos no escuchan, si les parece que un desliz etílico no tan grave, que es perdonable, cuando sabemos que la mayor virtud de los borrachos es que no mienten, siempre confiesan los secretos que esconden en el fondo de su alma. Petro no solo anunció el destino que espera a la ciudad sino que también formuló un reclamo: bogotanos ustedes que se atrevieron a votar por Uribe, por Duque, les ofrezco la salvación, convertir esta ciudad en un territorio rojo, solo de un color, no se convivirá con aquellos que se oponen al dominio rojo, exterminaremos la disidencia como sucede en todos los sitios donde alcanzamos el poder, nada de dialogo, pactos o acuerdos, está será una ciudad comunista como lo fue Moscú, como la que mantiene Lukashenko en Minsk capital de Bielorusia o como PolPot recreó en Camboya con sus Jemeres rojos. Tendremos un amanecer rojo, saldremos a la calle cantando la “Faccetta nera” con ritmo de cumbia, lanzando piedras a los frentes de los enemigos”.

Sabemos que esta medida de Petro dividirá la ciudad, separará a los ciudadanos, aquellos reconocidos como oposición serán denunciados y sentenciados, conminados a huir de la ciudad que tanto aman, donde nacieron y en cuyas calles crecieron. Y no, no es una visión exagerada lo que estamos tratando de describir. Cuando un gobernante realiza un anuncio de este calibre y obtiene trágicamente el respaldo popular, podemos esperar lo peor, la fuerza de las masas enardecidas con el triunfo sobre el territorio, actuaran sin misericordia contra todo aquel que se niegue a rendirse, a cambiar sus ideas. El anuncio de Bogotá roja es el más grave desafío que han recibido los colombianos, no se trata de crear un ejército guerrillero en la selva que opere con total impunidad, se trata de convertir la cabeza de la república en un territorio de un solo color, un solo pensamiento, donde sera un delito creer en algo o alguien distinto al que se aposenta en la casa de Nariño, porque no será una Bogotá roja, la aspiración es mucho más trascendente, una Colombia roja.

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