Hace exactamente 103 años, a finales del mes de octubre de 1918 Valencia fue azotada por la terrible gripe española.
Para 1918 era Presidente del Estado el general Emilio Fernández, quien con mano de hierro tenía sometidos los destinos de los carabobeños con una brutal represión y las cárceles llenas. La peste se presenta a finales de octubre. Rápidamente se disemina por toda la ciudad. Casi todos los presos y muchos soldados caen en cama; los pobres presos que eran sacados a las haciendas de los tiranos para trabajar como esclavos no pueden ni siquiera levantarse de sus míseros catres. De la misma manera centenares de particulares caen enfermos, primero en Valencia y Puerto Cabello y días después hasta los más recónditos confines del estado Carabobo.
El general Fernández, que tenía fama de hombre valiente a la hora de la batalla, al igual que su jefe Juan Vicente Gómez, entró en pánico al diseminarse la peste en Valencia, abandonando apresuradamente su cargo y sin ni siquiera dejar un encargado de la gobernación fue a refugiarse en una casa de campo en las afueras de Los Teques.
Ante tal falta de autoridad en una ciudad asolada por la epidemia reinó la desesperación ya que no había quien tomara decisiones y obtuviera recursos. Sería tal la crisis que se presentó, que en aquellos tiempos de miedo y sumisión, el propio secretario general del gobierno de Carabobo, Luis Eladio Contreras, en una muestra de angustia y valor, le escribe el siguiente telegrama al Gral. Gómez planteándole la desesperante situación de Carabobo:
De Valencia a Maracay el 8 de noviembre de 1918
General J. V. Gómez
…mi deber me obliga a decirle la verdad …Valencia se considera abandonada moral y materialmente por su presidente en estos momentos conflictivos para ella, y su indignación puede estallar en una manifestación del pueblo a quién sabe, pues carece de recursos para atender necesidades de la actual epidemia y él ha marchado sin resolver nada en concreto y dejándome sin acción, pues ni siquiera me avisó que se iba.
El pueblo en masa prorrumpe en una sola queja…según opinión médica tenemos aquí para hoy 5.000 atacados de gripe.
Al día siguiente, Gómez, en un perentorio telegrama le ordena al Fernández, refugiado en Los Teques:
…hay como 5.000 casos de gripe en Valencia y la ciudad se encuentra justamente alarmada…es justo que usted salga inmediatamente para allá …para dictar todas las medidas necesarias para combatir el mal y aliviar a la clase proletaria que sufre y está expuesta a perecer. Avíseme salida
Evidentemente que ante tal exigencia Fernández abandonó su madriguera en Los Teques y tomó de nuevo sus funciones en Valencia. Poco tiempo después el general Emilio Fernández destituyó al valiente Contreras, por su actitud en defensa de los ciudadanos carabobeños.
Ante la crisis de la epidemia se constituyeron en cada parroquia de Valencia unas “Juntas de Socorro” para tomar las medidas necesarias de salubridad pública y combatir la peste formadas por profesionales de la salud y otros miembros de la sociedad. Entre los miembros de las juntas recuerdo a mis antepasados los doctores Heraclio Medina López, Temístocles López, Luis Ravelo Pérez, quienes junto a otros notables carabobeños como Emiliano Azcúnes, Simón Marrero, Ricardo Montenegro, Vicente Roversi, Francisco Branger, Carlos Sanda, Atilano Vizcarrondo, Jesús María Arcay y Pablo Osío, entre muchos otros ampararon a la colectividad valenciana en la crisis.
Mi abuela, que para esos tiempos no llegaba todavía a los 20 años me contaba que en muchas cuadras estaban enfermas todas las personas; y en muchas casas murió toda la familia. Se dio más de una vez el caso de que después de varios días de no ver a nadie de la familia tal o cual, los vecinos abrían la puerta de la casa y entraban a ver y encontraban a todos muertos.
Para fines de noviembre el general Fernández telegrafía a Gómez informándole que “la gripe ha disminuido gradualmente en este estado” y que en los campos hay “muchos enfermos pero pocos muertos”. Ya la peste estaba terminando.
La gripe española es la peor catástrofe ocurrida en Venezuela, mató desde el hijo y el hermano del dictador hasta a miles de los venezolanos más pobres. Cientos de médicos, militares y políticos murieron por este virus; produjo en unos pocos meses más muertos que toda la guerra de independencia, que toda la guerra federal o que cualquier terremoto o deslave ocurrido en nuestro país. Lamentablemente un hecho que marcó la vida de tantos venezolanos casi está olvidada para la mayoría de los venezolanos. Casi no aparece en los libros de historia, es un episodio que no se debe olvidar.
Luis Heraclio Medina Canelón
Miembro Correspondiente de la Academia de Historia del Estado Carabobo.
@luishmedinac

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