Blog de Víctor José López /Periodista

miércoles, 20 de mayo de 2020

REFLEXIONES EN LA PANDEMIA. Marzo 2020 Por Rosa Elena L. De Maldonado



De unos años para acá he descubierto con agradecimiento, que escribir lo que se siente es : sanador, excelente catarsis y eleva la autoestima.
 Se me ha hecho fácil, porque situaciones puntuales de la vida me han ido presentando la oportunidad de hacerlo.
En estos momentos me encuentro en un dilema diferente. Me ha costado como nunca, me he sentido, si se quiere: paralizada.
 Meditando mucho en estas largas y angustiantes horas de cuarentena, conseguí la palabra que buscaba : el MIEDO.
Pienso que me costó  aceptarlo porque el "miedo conocido", ya se ha instalado entre nosotros desde hace más de 20 años. Es un miedo puntual, endógeno, que ha atrapado a los venezolanos  y nos ha hecho ir acostumbrándonos a un deterioro absoluto de nuestra calidad de vida, con todo lo que eso implica.
Este miedo es diferente: es aterrador, se acerca al pánico; porque es "global". Miedo a lo desconocido, a lo imponderable, a lo que no solemos ver sino en las películas de ficción; pero lo peor de todo es que nos ha hecho aceptar, de golpe y porrazo, una fuerte realidad que la palabra "global", implica concientizar  que nuestros hijos , y nietos, nuestras familias y amigos, forman parte de ese mundo amenazado.
Un miedo muy difícil de controlar, ahora entiendo porque es paralizante, nos ha hecho sacar fuerzas para aparentar estar tranquilos y ecuánimes, ante nuestros hijos. Reinventarnos para darles consejos, aún teniendo la certeza de que ellos están mucho más solos que nosotros. Impotencia y pánico ante la dificultad de manejar la situación de aislamiento, especialmente cuando tenemos nuestros ancianos confinados en manos de "Ángeles de la guarda" que los cuidan por nosotros.
- Luchar como nunca antes por mantener y conservar esa "salud mental" tan frágil para los que tenemos años viviendo esta dictadura, la separación de las familias , el desabastecimiento al principio y ahora la carestía de los insumos, el horror de los hospitales, la migración de tantísima gente buscando sobrevivir.

Vivir en primera plana la situación de nuestros empleados,  oír a los niños de nuestra catequesis,  su visión de sufrimiento......y un largo etc.....
 Creíamos que lo habíamos visto todo, nos acostumbramos en los noticiarios que Venezuela está en la primera plana de la noticia trágica e incomprensibles para el mundo.
Pero esto es diferente, nos obligan a ser más creyentes de los que somos, aferrarnos a nuestra Fe para animarnos y fortalecernos.  No podemos perder la voluntad. Reflexionamos y cambiamos  las perspectivas para ver lo que verdaderamente tiene sentido en la vida.
Esa es la razón y esos los motivos de mi decisión a  aferrarme al bien más preciado que todos tenemos. Nuestras vivencias. Nuestros afectos. Lo bello y positivo que tenemos. Ponerlo todo en palabras, para combatir al miedo paralizante, convirtiéndolo en fuerza de vida, no decaer y seguir adelante.


Rosa Elena L. de Maldonado

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