Blog de Víctor José López /Periodista

miércoles, 14 de noviembre de 2012

JOSE MANUEL PALLI: El dilema entre dos lemas


 
Concluido el escrutinio –hasta en nuestro triste estado de la Florida– seguimos tan polarizados como siempre, de la mano de un Karl Rove que acaba de recibir el premio “Cachicamo Diciéndole a Morrocoy Conchudo”, otorgado por la Academia Venezolana del Folklore a quienes hacen gala de su cinismo (don Karl lo ganó como si fuera Messi compitiendo por el Balón de Oro, publicando una columna en un periódico nacional en la que argumenta que el Presidente fue reelecto gracias a una campaña negativa y descalificadora de su oponente…), tenemos que hacer algo para combatir esa polarización que tiene a nuestro sistema político anclado en la disfuncionalidad.
Y yo empezaría por reconocer el daño que nos hace el sucumbir a las tentaciones del single issue voting o voto en función de una sola cuestión (trátese del aborto, del matrimonio homosexual, o de una serie de promesas “incumplibles”, como las de liberar a Cuba, no aumentar los impuestos, o expulsar a todos los “ilegales”).
Hace un año, en una de las rarísimas instancias en las que hubo acuerdo entre los dos extremos de nuestro democracia, nuestros dos partidos se pusieron de acuerdo en el Congreso –la votación fue de 396 a 9– para reafirmar el que ha sido nuestro lema nacional desde 1956: “Confiamos en Dios” ( In God We Trust).
La votación puede haber parecido algo banal en su momento, habiendo tantas otras medidas más urgentes sobre las cuales era imperativo votar y dado que ya el Congreso había reafirmado el lema nacional en el 2002 y en el 2006, pero a mí me permitió revalidar mi optimismo y mi esperanza en que no todo esté perdido en nuestro híper-monetizado y cada vez mas cínico ambiente político.
Para quienes creemos en Dios, nuestra confianza en El con frecuencia nos lleva a buscar Su guía. Yo lo consulto con frecuencia, incluso con respecto a temas tan mundanos como a cuál de los candidatos debo darle mi voto. Y cuando lo hago no pretendo una respuesta clara y directa de Su parte –me imagino que El debe de estar harto de quienes reclaman su intercesión para desviar tormentas y otros menesteres similares, como uno de los “expertos” en esta materia, recientemente reaparecido en los actos de campaña del candidato republicano a la presidencia– sino que busco Su guía a través de las bases doctrinales que sustentan mi fe y mi confianza en El.
A veces se hace difícil buscar Su guía, porque y a pesar del muro que separa a las iglesias del estado en nuestro modelo constitucional, uno de nuestros partidos prácticamente ha secuestrado a Dios y lo ha hecho parte de su “marca”. Y esto se hace evidente en la forma en que algunas iglesias sugieren abiertamente a sus feligreses cuál debe ser su preferencia política, llegando incluso a publicar guías para que estos sepan exactamente cómo votar en las elecciones. Ante ese estado de cosas, mi único remedio es buscar la guía divina a través de una indagación aún más profunda de las bases doctrinales a las que hacía referencia más arriba.
Y esas bases doctrinales me dicen, por ejemplo, que mi Dios jamás pudiera estar a favor del single issue voting. No tengo dudas de que El preferiría que yo mantuviera mi mente y mi corazón abiertos a un sinnúmero de cuestiones que definen la complejidad de la sociedad en la que vivimos, tratando de balancear todas esas cuestiones para beneficio de esa sociedad. Mi propia iglesia ha desarrollado, durante siglos, una doctrina social que ha quedado reflejada en muchos de sus documentos y yo no creo que uno debe ser selectivo a la hora de interpretar y valorar alguno de esos documentos poniéndolo por encima de todos los demás, y mucho menos hacer eso por conveniencia política. Francamente, me resulta difícil ver inspiración divina alguna detrás de ese tipo de actitudes.
Pero a veces Dios nos induce a actuar sin tener que decirnos de plano lo que debemos hacer, como aparentemente sucedió en esta última elección. Sandy parece haber abierto nuestros ojos a una cuestión que define como pocas la importancia de una elección presidencial (¿un guiño celestial a los abanderados del single issue voting?). La elección resultó ser, para muchos, una decisión entre la vocación por reafirmar colectivamente el que es hasta la fecha nuestro lema nacional, cimentado en nuestra solidaridad, en nuestra vocación por compartir las cargas que pesan sobre nuestros vecinos, y en la implementación de los postulados de la doctrina social de mi iglesia, o bien modificar ese lema nacional remplazándolo con otro que refleje abiertamente la especie de darwinismo social que propone uno del partido perdedor: “Primero Yo” ( Looking out for Number One). 

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