Formato del Futuro…
Dicen que
a los pueblos se les puede engañar una y hasta dos veces, más no
siempre. Y si te descubren engañándoles, huye, porque su cobranza será
inclemente. Hay otro que dice: " tanto va el agua al cántaro, hasta
que éste se llena y revienta".
En Venezuela,
pareciera que abunda el daltonismo ante los engaños. Pero no todo es igual ante
los cántaros, porque no son de barro. Por momentos, parecieran ser de acero. En
el argot popular, dicen que "ya llevamos 20 años con esta pepa y no
pasa más nada".
A los que
supuestamente manejan alguna información, cuando les hacen la
pregunta de rigor, es decir, "¿cómo ves tú la vaina?", la verdad es
que da vergüenza insinuar o contestar algo. Y sucede así porque todo lo que
acontece es impredecible e ilógico, y el deterioro es obvio y
permanente. Pero, además, cada día es más difícil dar esperanzas, porque no
sólo hay que enfrentarse a un permanente depredador, sino que, además, se
percibe que en las propias trincheras opositoras se disparan a quemarropa unos
a otros.
Ya el
País no tiene hueso sano. Todo está destruido o gravemente deteriorado. Los
partidarios del oficialismo, al hacerles las mismas preguntas, responden
invariablemente, como disco rayado, culpando de todo a otros: al imperio; a las
Iguanas; a los que han brincado la talanquera y/o a los empresarios
hambreadores del pueblo. Sí. A esos mismos que, en su mayoría, han quebrado o
están a punto de hacerlo. A los terratenientes, que ya no son ni
“rasotenientes”.
Y es como
se perciben, debido a que la agricultura da lástima: reducida al extremo.
Mientras que la ganadería está menguada y es pura pérdida. La industria
nacional se fue del país o quebró, y lo que queda son rastrojos industriales.
Lo que llamaban Zonas Industriales, hoy son cementerios de galpones
abandonados, donde sólo encuentran alimañas y uno que otro chivo comiendo
pedazos de trapos o cartón. Y dicen uno que otro, porque hasta en el Estado
Falcón, donde los chivos abundaban, hoy quedan pocos. Ellos fueron perseguidos
y comidos para mitigar el hambre que aqueja a los locales, tan
venezolanos como los que más.
En fin,
todo sigue siendo la misma cantaleta: la culpa es del Imperio; de los
Escuálidos y/o de los “hambreadores del pueblo”. Pero jamás admitiendo que todo
es producto de la ineficiencia, de la irresponsabilidad, del robo
y de la corrupción.
En el
campo agrícola y pecuario, se desconocieron los derechos y títulos de propiedad
de unos 6 millones de hectáreas productivas, que hoy no pasan de ser
simples rastrojos, o monte y culebra. En el campo industrial,
incautaron centenares de empresas que quedaron en manos del Gobierno y de sus
adulantes de ocasión, además de las que ya tenían y que hoy están abandonadas y
quebradas. En el mejor de los casos, son focos de corruptelas y de grandes
pérdidas o han mermado su producción significativamente. Ejemplos hay muchos:
Electricidad de Caracas, Cadafe, Hidrocapital, CANTV, las Cementeras, las
Siderúrgicas, Venalum, PDVSA, Centrales Azucareros, Agroisleña, etc, etc.
Lo cierto
es que en cuanto a la parte eléctrica, los apagones son cosas comunes. También
tener agua permanente es cosa del pasado. Las redes telefónicas no funcionan
eficientemente. Las redes celulares cada día están peor y sobrecargadas, además
de obsoletas. El servicio de internet es el más lento e ineficiente
de toda la América. Los combustibles vehiculares racionados, como es el caso de
dos litros de aceite de carro, cuestan más que un salario mínimo.
Asimismo, un neumático cuesta más que 24 salarios mínimos. Y así,
cantidades de ejemplos. Y todos haciendo la vida imposible y ocasionando
grandes pérdidas. Pero los adláteres gubernamentales insisten en que
la culpa es de las iguanas o de los eternos activistas de la guerra económica.
Hay un
culpable favorito. Se trata del Dólar Today. Este no es más que una
página Web que nadie puede entender cuál puede ser su fortaleza en el país. No
obstante, desde el Gobierno han anunciado su derrota muchas veces con planes y
estrategias de todo tipo. Hoy prometen acabarlo con el “Petro”, la nueva moneda
venezolana salvadora. Actualmente, a nivel mundial es observada con mucha
preocupación. Y sucede así por sus posibles consecuencias, toda vez que este
tipo de moneda imaginaria funciona únicamente bajo el factor
"confianza". Esto no lo tiene el “Petro”. Pero pretenden
sustituir la confianza por un petróleo que nadie ve y que reposa en el
subsuelo.
Ni esa ni
ningunas de las decisiones anunciadas anteriormente, serán la solución para el
país. Venezuela tiene una hiperinflación brutal única. Es el efecto
de una multiplicidad de devaluaciones del signo monetario que está
ahogando a todo el pueblo. Gracias a ella, la producción nacional
está totalmente deprimida; los salarios no alcanzan para nada ni disfrazados
con aumentos compulsivos; cada día, el ciudadano come menos, al extremo de que
ya el hambre y la hambruna conforman una gran calamidad. De ahí que la
diáspora crezca día a día, junto a la desesperación ciudadana.
¿Y
la solución?. Sólo hay una: cambiar al Gobierno y al sistema. Los
oficialistas que también son venezolanos, tienen que entender que esto no
funcionó. Hoy el país está acabado y tienen que salir del serio y
grave problema en el que está metido. Es un problema de los venezolanos;
cierto. Pero también se convirtió en un problema continental y con alcances
mundiales. “Y antes de que nos corten la compra del poco petróleo que
producimos, o que ocurra algo drástico, hay que actuar”, afirman algunos
seguidores de lo que está sucediendo.
Habría
que posponer las ya cuestionadas y no reconocidas elecciones a nivel
nacional ni a nivel internacional. Se hace impostergable la consulta al pueblo.
Y debería darse apoyándose en un acuerdo entre las partes. También nombrarse
a un Gobierno de transición. De igual manera, convocar para elegir una legítima
Asamblea Nacional Constituyente Originaria con sus respectivas bases comiciales
y energéticas.
Una vez
instalada, habría que elaborar y aprobar, vía Soberano,
un nuevo Proyecto País. Y, finalmente, la ciudadanía debería ir a unas
elecciones generales, como al nombramiento democrático de las autoridades
responsables de conducir el país en su reconstrucción y con camino
del éxito.
Eso
tendría que producirse acompañado de la segura gran ayuda humanitaria y
económica ofrecida por los países y organismos internacionales. Asimismo, a la
reestructuración y al refinanciamiento de la deuda externa. Hacerlo
de esa manera se traduciría en la posibilidad de recibir
capital fresco para reiniciar operaciones, estabilizando el signo monetario.
De lo que
se trata, en fin, es de que, a partir de lo expuesto, haya una verdadera
dedicación a producir, etc. Como una disposición a olvidar odios,
rencores y venganzas, todos por Venezuela.
Egildo
Luján Nava
Coordinador
Nacional de Independientes Por el Progreso (IPP
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