Blog de Víctor José López /Periodista

lunes, 5 de marzo de 2018

LOS RÍOS NO FLUYEN CUESTA ARRIBA Egildo Luján Nava





Formato del Futuro…


Dicen que a los pueblos se les puede engañar una y hasta  dos veces, más no siempre. Y si te descubren engañándoles, huye, porque su cobranza será inclemente. Hay otro que dice: " tanto va el agua al cántaro, hasta que éste se llena y revienta".

En Venezuela, pareciera que abunda el daltonismo ante los engaños. Pero no todo es igual ante los cántaros, porque no son de barro. Por momentos, parecieran ser de acero. En el argot popular, dicen que "ya llevamos 20 años con esta pepa y no pasa más nada". 

A los que supuestamente manejan alguna  información, cuando les hacen la pregunta de rigor, es decir, "¿cómo ves tú la vaina?", la verdad es que da vergüenza insinuar o contestar algo. Y sucede así porque todo lo que acontece es  impredecible e ilógico, y el deterioro es obvio y permanente. Pero, además, cada día es más difícil dar esperanzas, porque no sólo hay que enfrentarse a un permanente depredador, sino que, además, se percibe que en las propias trincheras opositoras se disparan a quemarropa unos a otros. 

Ya el País no tiene hueso sano. Todo está destruido o gravemente deteriorado. Los partidarios del oficialismo, al hacerles las mismas preguntas, responden invariablemente, como disco rayado, culpando de todo a otros: al imperio; a las Iguanas; a los que han brincado la talanquera y/o a los empresarios hambreadores del pueblo. Sí. A esos mismos que, en su mayoría, han quebrado o están a punto de hacerlo. A los terratenientes, que ya no son ni “rasotenientes”.

Y es como se perciben, debido a que la agricultura da lástima: reducida al extremo. Mientras que la ganadería está menguada y es pura pérdida. La industria nacional se fue del país o quebró, y lo que queda son rastrojos industriales. Lo que llamaban Zonas Industriales, hoy son cementerios de galpones abandonados, donde sólo encuentran alimañas y uno que otro chivo comiendo pedazos de trapos o cartón. Y dicen uno que otro, porque hasta en el Estado Falcón, donde los chivos abundaban, hoy quedan pocos. Ellos fueron perseguidos y comidos  para mitigar el hambre que aqueja a los locales, tan venezolanos como los que más.

En fin, todo sigue siendo la misma cantaleta: la culpa es del Imperio; de los Escuálidos y/o de los “hambreadores del pueblo”. Pero jamás admitiendo que todo es producto de la ineficiencia, de la irresponsabilidad, del robo y  de la corrupción.

En el campo agrícola y pecuario, se desconocieron los derechos y títulos de propiedad de unos 6 millones de hectáreas productivas, que hoy no pasan de ser simples  rastrojos, o monte y culebra. En el campo industrial, incautaron centenares de empresas que quedaron en manos del Gobierno y de sus adulantes de ocasión, además de las que ya tenían y que hoy están abandonadas y quebradas. En el mejor de los casos, son focos de corruptelas y de grandes pérdidas o han mermado su producción significativamente. Ejemplos hay muchos: Electricidad de Caracas, Cadafe, Hidrocapital, CANTV, las Cementeras, las Siderúrgicas, Venalum, PDVSA, Centrales Azucareros, Agroisleña, etc, etc. 

Lo cierto es que en cuanto a la parte eléctrica, los apagones son cosas comunes. También tener agua permanente es cosa del pasado. Las redes telefónicas no funcionan eficientemente. Las redes celulares cada día están peor y sobrecargadas, además de obsoletas. El servicio de  internet es el más lento e ineficiente de toda la América. Los combustibles vehiculares racionados, como es el caso de dos litros de aceite de carro, cuestan más que un salario mínimo. Asimismo,  un neumático cuesta más que 24 salarios mínimos. Y así, cantidades de ejemplos. Y todos haciendo la vida imposible y ocasionando grandes pérdidas. Pero los adláteres gubernamentales  insisten en que la culpa es de las iguanas o de los eternos activistas de la guerra económica.

Hay un culpable favorito. Se trata del  Dólar Today. Este no es más que una página Web que nadie puede entender cuál puede ser su fortaleza en el país. No obstante, desde el Gobierno han anunciado su derrota muchas veces con planes y estrategias de todo tipo. Hoy prometen acabarlo con el “Petro”, la nueva moneda venezolana salvadora. Actualmente, a nivel mundial es observada con mucha preocupación. Y sucede así por sus posibles consecuencias, toda vez que este tipo de moneda imaginaria  funciona únicamente bajo el factor "confianza". Esto no lo tiene el “Petro”.  Pero pretenden sustituir la confianza por un petróleo que nadie ve y que reposa en el subsuelo.

Ni esa ni ningunas de las decisiones anunciadas anteriormente, serán la solución para el país. Venezuela tiene una hiperinflación brutal única. Es el efecto de  una multiplicidad de devaluaciones del signo monetario que está ahogando a todo el pueblo. Gracias a ella,  la producción nacional está totalmente deprimida; los salarios no alcanzan para nada ni disfrazados con aumentos compulsivos; cada día, el ciudadano come menos, al extremo de que ya el hambre y la hambruna conforman una gran calamidad. De ahí que  la diáspora crezca día a día, junto a la desesperación ciudadana.

 ¿Y la solución?. Sólo hay una: cambiar al Gobierno y al sistema. Los oficialistas que también son venezolanos, tienen que entender que esto no funcionó. Hoy  el país está acabado y tienen que salir del serio y grave problema en el que está metido. Es un problema de los venezolanos; cierto. Pero también se convirtió en un problema continental y con alcances mundiales.  “Y antes de que nos corten la compra del poco petróleo que producimos, o que ocurra algo drástico, hay que actuar”, afirman algunos seguidores de lo que está sucediendo.

Habría que  posponer las ya cuestionadas y no reconocidas elecciones a nivel nacional ni a nivel internacional. Se hace impostergable la consulta al pueblo. Y debería darse apoyándose en un acuerdo entre las partes.  También nombrarse a un Gobierno de transición. De igual manera, convocar para elegir una legítima Asamblea Nacional Constituyente Originaria con sus respectivas bases comiciales y energéticas.

Una vez instalada,  habría que elaborar y aprobar,  vía Soberano, un nuevo Proyecto País. Y, finalmente, la ciudadanía debería ir a unas elecciones generales, como al nombramiento democrático de las autoridades responsables de conducir el país en su reconstrucción y con  camino del éxito.

Eso tendría que producirse acompañado de la segura gran ayuda humanitaria y económica ofrecida por los países y organismos internacionales. Asimismo, a la reestructuración y al refinanciamiento de  la deuda externa. Hacerlo de esa manera se traduciría  en la posibilidad de  recibir capital fresco para reiniciar operaciones, estabilizando el signo monetario.

De lo que se trata, en fin, es de que, a partir de lo expuesto, haya una verdadera dedicación a producir, etc. Como una disposición a  olvidar odios, rencores y venganzas, todos por Venezuela.

Egildo Luján Nava
Coordinador Nacional de Independientes Por el Progreso (IPP


No hay comentarios: