Blog de Víctor José López /Periodista

domingo, 1 de octubre de 2017

El Mirador Redondo ©Carlos M. Montenegro


                                                                                                                        
Contribución de los Chinos a la Humanidad



China revolucionó el mundo en su momento y trazó la pauta de actividades definitorias de las historia de la humanidad, para bien y para mal, como son la guerra, la navegación y la transmisión cultural a través del papel impreso


Hace dos semanas fue cuando supe de Wu Zetian la única mujer emperador de China y quise escribir algo sobre tan fascinante personaje pero al adentrarme en ese mundo oriental del que había oído sonar algunas campanas,  y poco más, resultó ser un universo fabuloso repleto de demasiadas cosas importantes que yo desconocía, así que sin darme cuenta aquel artículo ya va por una trilogía que pienso terminar hoy. Para mí será un gusto reseñar, por fuerza brevemente, el montón de cosas que ese montón de personas, porque son un montón, han legado desde la antigüedad a sus semejantes.
Esa civilización que conocemos como el imperio chino desde la antigüedad se consideró el centro del mundo; fue capaz de construir un extenso Estado que, a pesar de su voluntario aislamiento, aportó importantes invenciones y tejió una red comercial y cultural que abarcó todo el mundo conocido. Sus orígenes se remontan al tercer milenio antes de Cristo, pero fue en la tercera década del siglo II a.C. cuando el poderoso reino Qin sojuzgó a sus seis vecinos para fundar un Estado soberano que perduró hasta principios del siglo XX. China no sólo es la única gran civilización antigua que se mantiene hoy compitiendo por la hegemonía global.
Tras el largo bache de gobiernos comunistas en el siglo XX que frenó todo progreso en el país, hoy está de regreso en los primeros lugares en territorio, población, producción, economía, comercio mundial y consumo; aportó un sinfín de inventos como es el caso del papel.
En la antigüedad, se usaba todo tipo de materiales para escribir: placas de barro, hojas de palmera, o de papiro, piel de oveja, o de carnero, madera, bambú y cáñamo. Pero Cai Lun, un oficial gubernamental de la Dinastía Han Occidental,  en el año 105 d.C., elaboró una mezcla de corteza de madera y fibras de bambú con agua, que tras escurrirla la aplano con un rodillo la dejó secar y eso era el papel, que fomentó la difusión cultural y pasó a ser de uso cotidiano para escribir, pintar, imprimir libros, papel moneda  y hasta envolver regalos. La invención del papel llevó a idear un nuevo medio para escribir conocido como tinta china. Este material era una mezcla de hollín o carbonilla, con una goma soluble en agua.
Y hacia el año 520 de nuestra era, se  desarrolló en china la primera imprenta y el linotipo. Debieron transcurrir muchos intentos posteriores hasta que Johannes Gutenberg fabricara la suya en el siglo XV. Bi Sheng (990-1051) fue el primer humano en inventar la imprenta con tipos móviles. Entre los años 1041 y 1048; basándose en otro invento chino, la Xilografía, se le ocurrió tallar letras chinas en trozos de madera muy pequeños. Cuando tuvo 3000 de los caracteres más comúnmente utilizados. Sheng decidió poner las letras en docenas de placas de madera de acuerdo a la primera sílaba de su pronunciación y después hizo los caracteres con porcelana, que era indeformable y más durable.
Una cosa llevó a la otra, así que el papel, la tinta y la imprenta pueden ser considerados como una maravillosa trinidad, que ha contribuido en gran medida al desarrollo y la acumulación de los logros de la civilización humana, la propagación de los conocimientos culturales y la intensificación de los lazos de amistad entre distintas naciones y etnias del mundo.
Entre los grandes inventos que los chinos han dado a la humanidad esta nada menos que la pólvora negra. Fue inventada por un alquimista taoísta alrededor del siglo IV; era una mezcla granulada deflagrante utilizada para propulsar proyectiles en las armas de fuego y, con fines acústicos y luminosos en los juegos pirotécnicos. Está compuesta por una mezcla de carbón, azufre y nitrato de potasio (salitre) en determinadas proporciones. Cuando su uso llegó a occidente a finales del siglo XII, hacía siglos que los chinos la habían utilizado en fuegos artificiales para las celebraciones imperiales. Lamentablemente, este fue uno de los inventos chinos, que con más rapidez e ingenio fue asumido por occidente, sobre todo con fines bélicos.
En el siglo II d.C. Chang Heng un científico y matemático chino inventó el sismógrafo (en foto de entrada). Su dispositivo ornamentado con ranas y dragones, era un jarrón de bronce con un péndulo en su interior. Las cabezas de los dragones estaban espaciadas de manera uniforme y cada una sostenía una pequeña esfera en la boca apuntando a los 8 puntos cardinales. Cuando sucedía un terremoto, el péndulo golpeaba una barra al interior del jarrón, lo que causaba que una de las esferas cayera en la boca de una de las ranas que marcaba con gran exactitud la dirección del seísmo, aunque no medía su intensidad.
La brújula. En china se empezó hacer uso de la brújula para predecir hechos futuros. No la empleaban los navegantes, sino geománticos o encargados de dirigir la orientación de edificios o la elección de lugares para vivir, un arte llamado feng shui. Las primeras brújulas chinas consistían en un plato metálico con una cuchara también metálica en su interior, cuyo mango señalaba el sur. Esta brújula china tiene una aguja central cuyo extremo señala el sur en vez del norte (foto siguiente).
El Timón. Las primeras embarcaciones empleadas en el mundo antiguo se movían a través de remos. Esta situación hacía que la navegación fuera una labor ardua y riesgosa. En china se inventó el timón hace 1800 años; siglos después comerciantes árabes viajaron a China  y observaron  que las naves que ellos usaban estaban dotadas de timón. Analizaron las ventajas de este instrumento, y lo adaptaron a sus embarcaciones. Este conocimiento llegó Europa en el siglo XIII.
 Más de 1.000 años hace que en China se construyeron unas  maquinas accionadas con pedal para extraer el hilado de los capullos de seda. Con el esfuerzo de una sola acción se generada dos movimientos diferentes, uno el de los capullos de seda y otro para desplazar las guías por las que pasaba el hilado o sea inventaron la máquina devanadora de seda.
Su Song (1020-1101) fue un ingeniero, poeta, naturalista, anticuario y embajador de la dinastía Song, que desarrolló en  la Baja Edad Media el reloj de torre, que funcionaba por medio de un sistema hidráulico. El reloj de la torre de Su Song, construido en 1088, es un ejemplo del avanzado arte relojero chino que se adelantó en unos 200 años a la técnica de la relojería europea Era totalmente mecánico, se movía gracias a una rueda hidráulica con una transmisión por cadenas; un mecanismo de escape regulaba las ruedas para marcar los movimientos astronómicos con gran precisión. El sistema de escape que Song utilizó había sido diseñado el año 725 por el monje budista Yi Xing. Se desarrolló para satisfacer 2 necesidades básicas: por un lado, era indispensable tener un artefacto que sirviera para marcar las horas y regular el trabajo y los rituales religiosos. Por otro, los astrónomos necesitaban un instrumento para orientar sus astrolabios y estudiar las posiciones del sol la luna y los planetas.
Hasta el año 200 a.C. era difícil para los ejércitos atravesar las montañas con carromatos debido a la estrechez de los senderos, que impedían el paso de dos ruedas. Era necesario crear un vehículo que hiciera bascular todo su peso sobre una sola rueda, y se halló la fórmula, que supuso un extraordinario hallazgo estratégico: la modesta carretilla. Se cree que el inventor fue un general llamado Chuco Liang; en su día fue una máquina secreta, celosamente oculta al conocimiento de otros pueblos. Servía para el transporte de pertrechos y armas a través de los caminos y vericuetos de la alta montaña y para retirar los cadáveres de los campos de batalla.
Quedan en el tintero aún nada despreciables inventos chinos para los humanos que solamente mencionaré algunos como la porcelana, el suan-pan o ábacoel carrete de pescarel puente colganteel paraguas, los naipes, los papagayos (cometas, empleados con propósitos militares), el hierro fundido; y entre las ciencias: la acupuntura para uso médico, por ejemplo.
China, reitero, revolucionó el mundo en su momento y trazó la pauta de actividades definitorias de las historia de la humanidad, para bien y para mal, como son la guerra, la navegación y la transmisión cultural a través del papel impreso.
En Grecia, hasta hoy mi cultura favorita, pensaron en todo pero es que los chinos, por su parte, inventaron casi todo. 

Así, que adopto a los dos.

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