AYN RAND (1905-1982)
Cuando adviertas que para
producir necesitas obtener autorización de quienes no producen nada. Cuando compruebes
que el dinero fluye hacia quienes no trafican con bienes sino con favores,
cuando percibas que muchos se hacen ricos por el soborno y las influencias más
que por su trabajo, y que las leyes no te protegen contra ellos sino, por el contrario, son ellos los que
están protegidos contra ti; cuando descubras que la corrupción es recompensada y
la honradez se convierte en un auto-sacrificio, entonces podrás afirmar, sin
temor a equivocarte, que tu sociedad está condenada.
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