La
historia narra que frecuentemente los pleitos entre grupos afines son más
encarnizados que entre los disímiles. Así, los cristianos seguidores del
papado se enfrentaron con otros cristianos considerados “herejes”. Judíos
y musulmanes tienen raíces comunes y sin embargo no logran convivir. Sunitas y chiitas
se matan entre ellos. En Venezuela, para salir de la dictadura de Maduro,
los demócratas estamos encasillados en cuatro grupos que parecieran aferrados a
dogmas religiosos : los partidarios de la intervención armada, los
promotores de las protestas cívicas, los defensores a
ultranza del voto y los que insisten en la negociación.
Por
principio pensamos que una intervención de nuestra Fuerza Armada no es lo más
deseable, pero se justificaría ante una dictadura con apoyo de Cuba, Rusia,
China, de la izquierda del Foro de Sao Paulo e infiltrada por el
narcotráfico y favorecedora del terrorismo internacional. Sin embargo, esta
opción tiene rechazo en la esfera política que teme se cambie una
dictadura por otra, lo cual pensamos no sería probable También por cierto
prurito de que el problema lo debemos resolver los civiles.
Este
rechazo quizá impidió una deseable unión cívico-militar y explica la
poca solidaridad con los militares presos. Hoy, con un alto mando servil es
poco probable una intervención militar exitosa y aspirar que sea una
fuerza foránea no solo es poco realista, sino ser ciegos ante sus indeseables
consecuencias.
En el grupo
de promotores de las protestas cívicas incluimos no solo a los que
predican las manifestaciones de calle, sino también a quienes promovieron
paros y una actitud más frontal desde los inicios del régimen. Se logró
desnudar a la dictadura. Lamentablemente, no conseguimos el cambio y, por
ahora, la represión ha obligado a suspender las acciones de calle. Quienes
critican esta salida han llegado al colmo de afirmar que la dictadura se
impuso como reacción defensiva ante estos hechos e incluso que Maduro aprobó la
constituyente cubana porque algunos dirigentes democráticos se opusieron
al diálogo con Rodríguez Zapatero de intermediario.
Los
electoralistas están convencidos de que el voto es la única vía válida para
salir del régimen. Algunos llegan a sostener la necedad de que la lucha
democrática y efectiva solo se inició en el 2006. Desde luego que votando hemos
logrado importantes resultados, al evidenciar que somos mayoría y
despertar la atención y apoyo internacional. Sí debemos reclamar a nuestra
dirigencia que tardó mucho en calificar de dictadura al régimen actual, que
durante los primeros años prefirió la vía del apaciguamiento y que no
actuó unida.
Sin
embargo, es injusto criticar a la MUD por no lograr lo que aprobamos en
el referendo del 16 de julio, así como aseverar que por aceptar ir a la
elección de gobernadores esa organización se apartó del mandato del pueblo.
La MUD rechazó y desconoció la constituyente cubana y
gracias a su trabajo los principales países democráticos también lo
hicieron. Ha demandado
reiteradamente
a la Fuerza Armada y a los funcionarios públicos que deben obedecer y defender
la Constitución de 1999 y respaldar las decisiones de la Asamblea Nacional. En
cumplimiento de lo exigido, procedió a designar nuevos magistrados del TSJ.
¿Qué hizo la dictadura? Puso presos a quienes capturó y obligó al resto a auto
exiliarse. Aprobamos la realización de elecciones libres y transparentes y la
MUD lo ha estado requiriendo.
Cuando
ninguna de las partes tiene la fuerza para imponerse, la negociación no
es una entrega, sino una necesidad. El objetivo no puede ser una rendición
incondicional de alguna de las partes. Ambas tienen que ceder algo. La
Constitución de 1999 tiene que ser el punto de referencia. La presión nacional
e internacional son imprescindibles y tiene que ser conducida por expertos en
el tema, con avances graduales y sin micrófonos¿Es difícil una salida
negociada? Claro que lo es.
La
dirigencia democrática ha intentado salir del régimen por las vías mencionadas.
Si no se ha logrado es porque estamos ante gente sin escrúpulos, con un
proyecto político perverso gestado durante años, apoyado en las armas y en
jueces corruptos. De nuestro lado ha faltado cohesión. Los dirigentes de
los cuatro grupos mencionados, los articulistas y usuarios de las redes
sociales tenemos que cesar las descalificarnos mutuas, muchas de ellas sin
fundamento. La votación para gobernadores es un escenario más de lucha,
enfatizando las necesidades de la población y las promesas gubernamentales
incumplidas. Ojalá elijamos nuevas caras. Claro que harán trampas,
inhabilitarán a algunos y les quitarán atribuciones, pero no podemos
doblegarnos.
Como
(había) en botica: Gente el Petróleo no apoyará ningún candidato en
las primarias, pero sí a quienes sean designados abanderados de la unidad.
Atención médica y libertad para los estudiantes Kevi Rojas, Alex González y
José Dávila, presos políticos en la ergástula de El Dorado. ¡No más prisioneros
políticos, ni exiliados!
5/9/17 Noticiero Digital,
Runrunes y Digaloahi digital
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