Blog de Víctor José López /Periodista

lunes, 4 de septiembre de 2017

CARLOS MONTENEGRO Qué mala onda

 El Mirador Redondo
 Descripción: C:\Users\Carlos Montenegro\Desktop\Fotos\Nenena fotos\Nenena fotos\Carlos por Gladys.jpg                carlosmmontenegro22@gmail.com                                                                                                                        
                                                                                                      
Qué Mala Onda

                           
Cómo les divierte poner contra la pared a los que no comulgan en su altar, sin considerar el mal que sus acciones acarrean

En esta especie de maratón de: “a ver quien comete la mejor iniquidad”, los que gobiernan andan como locos yendo a toda prisa a ningún sitio para nada, bueno, corrijo, excepto una cosa, porque lo que si hacen bien es el mal. El último evento de hace unos días  ya es conocido por todos; literalmente se ensañaron apagando dos importantes emisoras caraqueñas, la fm 99.1 Mágica y la 92.9 Tu Radio, hermana menor de RCR 750 am, decana de la radio comercial en este país, igual que apagaron en su dia  Ondas Populares y Radio Caracas Televisión. ¿La forma en que lo hicieron? Pues en el más puro estilo oficial, sin papeles, con premeditación, nocturnidad y avasallamiento: “me apagas la radio y te callas”, o sea, a traición. Estaba todo tan premeditado que apenas minutos después la frecuencia estaba al aire bajo un nombre demagógico y hortera hasta más no poder, cuyo nombre y contenido ni recuerdo, ni quiero acordarme.
La estupidez de la medida solo se explica viendo cómo les divierte poner contra la pared a los que no comulgan en su altar, sin considerar el mal que su acción acarrea. Y no será la última, pues solo en unas semanas se han echado al  pico unas 30 emisoras del interior de la Republica y han obligado a las empresas de cable a retirar de su programación los dos principales canales de noticias colombianos: Caracol y RCN Noticias, tres hacer lo mismo poco antes con CNN en español. Y así sucesivamente. Están tan ofuscados que en su estrepitosa huida hacia adelante no notan que el letrero “aquí hay una dictadura” cada día es más grande, refulgente y visible y que el mundo entero los tiene pillados.
Para esta gente la radio no ha sido más que un medio, como la televisión, para intoxicar a las mentes débiles con frases hechas, consignas y vivas a cualquier cosa salida de sus fatuos cerebros con los preceptos “goebbelianos” pasados por el  tamiz castrista. De algún dictadorzuelo han debido aprender el truco de “al pueblo pan y circo”, porque de la vieja Roma no creo, sin embargo ni eso hacen bien, pues el pan no aparece y el circo que ofrecen es simplemente patético, con ese patetismo de los payasos torpes que tan bien emulaba el gran Charlie Rivel.
 Jamás los medios de difusión habían sido tan maltratados y desaprovechados como con estos personajes, lástima porque la radio es otra cosa; sin embargo el vínculo entre los que hacen radio y el oyente se mantiene imperturbable, sin distingo de edades, en el campo como en la ciudad,  por el sistema que sea.
Cuando Marconi o Tesla, los inventores de la radio, qué más da cual, lograron hacer funcionar esa maravilla, tengo la convicción de que no pretendían machacar la cabeza de la gente a base de mentiras, y estupideces que solo conducen a que terminen por apagar el aparato para no escuchar incoherencias fatuas y mal dichas repetidas una y otra vez, y que por supuesto suelen ser mentiras. Esos geniales inventores y todos los que les siguieron, seguro que pretendían ser escuchados aunque solo fuera para hacer negocios, que también hicieron, no que los silenciaran.
Lo grande de la radio es que desde los albores del siglo XX, en unos pocos años, la radio se filtró en todas partes y más de un siglo después aún sigue firme generando cultura,  informando de lo que pasa, dando a conocer a los compositores de la mejor música, sonando las canciones que nos hacen bailar o soñar, narrando eventos deportivos, relatando cosas que nos hacen reír y hasta llorar con los dramas que escriben los autores de los mejores libros.
Es cierto que han pasado muchas cosas bajo el puente de la radio: nuevos medios, nuevas tecnologías, nuevas formas de ver y de escuchar. En un mundo hoy dominado por las redes que trenza internet, ¿cómo ha hecho la radio para sobrevivir? tal vez los protagonistas del dial tengan la palabra: la inmediatez, la imaginación, la cercanía con la gente; el lenguaje propio de cada voz componen “la magia” de la radio, esa fiel compinche que no le teme a los cambios.
Para un agricultor de la Edad Media, la radio hubiera sido un milagro, sin embargo hoy decir que la radio es mágica es un tópico; la radio tiene la prodigiosa facilidad de meterse en las casas de la gente, en sus habitaciones en la sala o en la cocina, compartiendo intimidad y soledades en sus dormitorios; es el medio de comunicación en el que no existe la distancia entre el que habla y el que escucha, es  directo, inmediato y privado. La gente que escucha la radio siente de verdad que está a su lado, en su sofá o en el asiento de al lado mientras va manejando. La radio está contigo mientras te duchas, mientras te afeitas, te cuenta lo que ha pasado mientras desayunas, y te acompaña para llevar o traer a los niños del colegio.
La radio no molesta, está ahí para captar la atención en determinados momentos y luego pasar desapercibida, pero permaneciendo inseparable, al lado de aquel que la ha escogido y sintonizado. La radio tiene un hechizo que no tiene ningún otro medio, ni el gráfico ni la TV, y es lograr que quien te escucha imagine todo lo que le dices y hasta cómo eres; te acerca de otro modo a la gente, por eso es bueno saber decirlo bien. Más allá de la competencia que implican las nuevas tecnologías, la radio no va a pasar jamás de moda: se conservan los oyentes tradicionales y además, de a poco, se ganan nuevos.
Según los estudiosos del asunto, en menos de 50 años todas las radios se habrán mudado a internet, eso no es malo, no importa qué sistema se emplee para su difusión, siempre se necesitarán los creativos que ideen los contenidos, los productores de programas, musicalizadores, guionistas y todo ese tren de profesionales con talento que requiere hacer buena radio. Pasará como con la música que no importa el sistema para hacerla sonar, pues al final siempre harán falta los compositores, productores, arreglistas, instrumentistas e intérpretes.
La radio como casi todo en Venezuela tendrá que renacer. Yo echo en falta a los que me enseñaron a apreciarla: desde mi padre con aquella estupenda radio Siemens multibanda en la que escuchaba Radio España Independiente la clandestina emisora antifranquista que emitía desde el sur de Francia, y en la que yo escuchaba maravillado en Radio Rioja EAJ-18 las canciones dedicadas, también a los legendarios disk jockeys venezolanos, Clemente Vargas Jr., Eduardo Morell, Fidias Danilo Escalona, los hermanos Mena, o El Chepe Perez Meléndez, casi todos, por cierto, pertenecientes al grupo de Radio Caracas 750 AM, radio de radios, la misma que los del gobierno actual no dejan en paz.
Qué mala onda.

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