sábado, 1 de abril de 2017

LUIS BELTRÁN GUERRA Víctor Mendel, el Magistrado


Nace en Heidelberg presenciando a los 16 años la marcha de “los camisas pardas” del Partido Nacionalsocialista, pero presagiando lo que se avecina se traslada a Roma, encontrándose con “los camisas negras de Mussolini, en virtud de lo cual viaja a Madrid, no favoreciéndole tampoco el destino, pues la península está cayendo en manos de Franco, quien la mandaría como Jefe de Estado y líder de “la Falange Española Tradicionalista”.
Para dónde agarro, pregunta en la sinagoga a su abuelo Abraham, de 90 años, quien le habla de Cuba donde gobierna Batista, a cuyo mundo cercano tenía acceso. Sin pensarlo acepta los pasajes del abuelo, esperanzado con la carta que éste dirige al rabino en la Habana. Para la fecha piensa que el Creador decidió que no sea feliz. El párpado izquierdo le tiembla, pierde cabello y muecas en el labio superior, síntomas que inducen a mirarlo. Presagia el derrocamiento del gobierno cubano, lo cual admite el propio rabino, cuando Venezuela es gobernada por Carlos Andrés Pérez, quien adelanta un programa para convertirla en la más próspera de América Latina. El gabinete, de primera, liderado por Miguel Rodríguez. A Víctor le parece haber encontrado un bello país, pero en el 92 un alzamiento militar por oficiales que lo único que querían era tomar el poder, por incapacidad después que lo agarran terminan destruyendo hasta el retrato de Bolívar con lo que denominan, sin saber por qué, “el socialismo del Siglo XXI”. Agotado de mudanzas hace de Venezuela su patria por no tenerle miedo a “los camisas rojas”.
Para la fecha ha validado asignaturas aprobadas en Alemania, Italia y España y con seminarios en la Universidad Santa María se le otorgan en un mismo acto los títulos de abogado y doctor en ciencias jurídicas. La tesis aprobada es “La Constitución Bolivariana Recitada de Memoria en 15 Minutos”, cuyo artículo más comentado es el 273 (El Poder Ciudadano se ejerce por el Consejo Moral Republicano integrado por el Defensor del Pueblo, el Fiscal General y el Contralor General…), camino a una democracia participativa imaginaria, aplicado conforme a las reglas de la hermenéutica muy particularmente en lo relativo al TSJ, por lo que dada la lucidez en la exposición el Presidente del jurado, Prof. Julián Catalá, lo conmina a postularse como magistrado de la Sala Constitucional, sitial que a los 3 días el Dr. Víctor Mendel ocupa con toga y birrete.
Se destaca como juez, pues sus ponencias son tan determinantes en el contexto de la interpretación de la teoría general del derecho, de la concepción más moderna del Estado y del proceso “pueblo, nación y república”, lo cual con el Socialismo del XXI está a punto de alcanzarse con aproximadamente 60 fallos fundamentados en que la soberanía está condicionada a la apreciación que la autoridad tenga acerca de lo que manda y lo cual pasa por aquello que el autócrata considere como pueblo, estando el régimen político condicionado a ello. Por lo que sensato es afirmar que pretendemos modernizar una democracia en grave deterioro y rescataremos como sentenciadores. En mis ponencias he afirmado que la democracia depende del nivel cultural y de la fuente histórica que alimentan a las subsociedades. A superar tales circunstancias están dirigidas las decisiones judiciales. Y hasta el extremo que la autoridad del TSJ, con excepción de algunos abogaduchos, cuentan con la aquiescencia popular. Ni un disturbio han generado.
En el vuelo a Maracaibo, donde Víctor enseña leyes en LUZ, acompaña al magistrado Patricio Lameda, ocasión que aprovechan para felicitarse por la sentencia 155, que deroga la inmunidad parlamentaria (Art. 200). Patricio con picardía acota “en un solo fallo has acabado genialmente con el fuero parlamentario y con la propia AN”. Me siento orgulloso de haber votado por ti para la Presidencia de la Sala, que ha de ser vitalicia. El rubor en Víctor lo observan pasajeros de los asientos cercanos.
El fundamento de este histórico fallo encuentra, inclusive, asidero en la filosofía del derecho, por lo que permíteme este párrafo del Individuo de Número de la Academia de Ciencias Políticas y Sociales, Profesor Julio Rodríguez: “la legitimidad de una autoridad práctica se deriva solo si es probable que sus sujetos acepten las razones para lo que se le aplica”. Y los venezolanos las han aceptado. También afirma “que el juez deba o no tomar en cuenta la intención del legislador es una necesidad derivada del propio ordenamiento jurídico”, pero yo agregaría “como lo interprete el juez”. Pauta que alimenta tus ponencias, así como lo concerniente a “que el conflicto entre los magistrados y los legisladores han de resolverlo los primeros”. El TSJ sin duda ha observado esa interpretación.
En el restaurant Mi Vaquita, a las 9 pm, Mendel, Lameda y el profesor Catalá celebran con vino tinto y buena carne. Invitación del docente con su típico traje oscuro.
Rupertina Malavé, sentada cerca dice “la narrativa sarcástica no tiene límite”.
@LuisBGuerra

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