domingo, 18 de diciembre de 2016

DESDE EL PUENTE Oswaldo Álvarez Paz



PELIGROSA INCERTIDUMBRE
Lo que está viviendo el ciudadano común de Venezuela trasciende todas las predicciones hechas hasta ahora. Sabíamos que estábamos mal y, por obra exclusiva y excluyente del régimen gobernante, caminamos aceleradamente hacia peor. Existe en la nación una mezcla extraña de rabia con resentimiento, de resignación pesimista con relación a lo que puede venir ahora y también de expectativa vigilante sobre la conducta del liderazgo político del país.
Una vez más la Iglesia, en reciente comunicado de la Conferencia Episcopal, marca la pauta a seguir por todos los que queremos un cambio definitivo y profundo. Especialmente dirigido a la dirección política que pareciera vivir en otro planeta y no sabe, no puede o no quiere actuar decididamente frente a la dictadura. Todo está a la vista y los problemas sobre diagnosticados. También las soluciones. Pero nada será resuelto mientras el señor Maduro y sus cada día más reducidos alabarderos, civiles y militares, se mantengan en el poder.
Hay que dejar de lado las pretensiones personales y los intereses de grupos específicos que luchan por cuotas de poder abiertas y encubiertas. Otros sueñan con el protagonismo de una transición que no será obra del Espíritu Santo, sino de un pueblo que reclama la presencia a su lado de verdaderos dirigentes que estén en la política para servir y no para servirse. El aparatoso fracaso del mal llamado “diálogo”, dejó enterrados en el lodo los sueños de una salida electoral a corto plazo. El referendo revocatorio o el adelanto de unas elecciones generales eran alternativas válidas. Resultaron fallidas. El gobierno ha dado explicaciones variadas dejando claramente establecido que su único interés es ganar tiempo y permanecer en el poder por tiempo indefinido. La oposición ha sido muy pobre explicando el fracaso del revocatorio y el diferimiento inexplicable de las elecciones de gobernadores y legisladores regionales. ¿Por qué?
Lo importante ahora es no abandonar a un pueblo estafado con las recientes medidas monetarias y cambiarias. Torpes, mal implementadas y, por supuesto ideologizadas. Buscan en definitiva, lavar dinero sucio robando la plata del pueblo limitando sus derechos, acorralar a la banca y liquidar lo poco que queda del comercio formal e informal. Algún día se sabrá la verdadera motivación de la mayor estafa sufrida por este pueblo en toda su historia. Será más temprano que tarde, pero ocurrirá.
Invito a todos mis compañeros y amigos, a toda la dirección política del país y a quienes quieran escuchar en las fuerzas armadas, a leer con detenimiento la posición de la CEV y, de compartirla, a tomar el rumbo que corajudamente señalan nuestros prelados.
Lunes, 19 de diciembre de 2016

@osalpaz

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