domingo, 27 de noviembre de 2016

COLUMNA SIN PARALELO Víctor José López





LA MUERTE eliminó la barrera sicológica, esa muralla que mantuvo atada y con pinzas una  relación caliente, entre Cuba y los Estados Unidos, la que se rompió con la muerte de Fidel Castro. Ahora a esta asociación internacional se le agrega la incertidumbre.  

Se trata de unas relaciones peligrosas entre vecinos. En especial cuando el Presidente  Donald Trump ha expresado su opinión sobre  Fidel: “Fue un dictador brutal”.

El paso de los años será inexorable. Destruirá el mejor recuerdo del tirano, bombardeándolo con denuncias de sus propios  horrores. Aquellas mentiras, aquellas manifestaciones ególatras que algunos tomaban como veleidades cuando en realidad fueron mentiras, engaños, acciones populistas. Castro mintió al declararse “demócrata” para luego ser un marxista leninista público. Mintió cuando prometió sentarse a dialogar con los Estados Unidos  “…cuando tengan un presidente de raza negra, y cuando el mundo tenga un Papa Latinoamericano”. Ahora serán los fantasmas de sus víctimas quienes pondrán en el patíbulo la memoria de Castro, estas víctimas fueron sobre las que Fidel construyó su revolución, sobre la sangre derramada de Raúl Chibás y Felipe Pazos,  los Comandantes Camilo Cienfuegos, Pedro Luis Díaz Lanz, Huber Matos , Humberto Sorí Marín,  Alberto Mora, Gutiérrez Menoyo, William Morgan, Arnaldo Ochoa y el propio Ernesto “El Che” Guevara, todos estos fantasmas enmudecidos por el terror, tendrán quienes escriban la verdad sobre sus muertes. La verdad de los falsos acercamientos a  la humanidad, seas mentiras que arroparon camino de La Habana a tres Papas,  Sumo Pontífices que visitaron al barbudo tirano en busca de indulgencia ante los pecados que por omisión han cometido en contra de la grey cristiana; o los viajes de  cientos de jefes de Estado, que se acercaban en busca de su unción como si de un escapulario, un detente ante los demonios del  se tratara la complacencia del tirano.

La Muerte de Fidel, su desaparición de la faz de la tierra, aliviana con su descarga el pesado fardo que pesa cobre los hombros de la humanidad, fardo que siempre han significado los tiranos como Hitler, Stalin, Mussolini, Idi Amin,  Kim Ill Sung, Duvalier, Chapita Trujillo, Juan Manuel Rosas.A todos ellos, mientras sus mortajas estuvieron frescas, sus pueblos les lloraron. Llanto de quejidos histéricos; pero, al colocar sobre sus tumbas las pesadas lápidas del tiempo convirtieron el miedo y el terror en odio y chascarrillo la referencia histórica.

La Historia no absolverá a Fidel, como ha sentenciado Vargas Llosa, la Historia humillará a los militares venezolanos cuando se estudie en  profundidad la destrucción de la nación venezolana. La referencia no será la historieta oficial, inventada por el chavismo, será la Historia auténtica de la Fuerza Armada Nacional. La sus triunfos contra militares cubanos invasores, aquellos que pisotearon nuestro suelo animados por Fidel Castro fracasando en sus sueños imperialistas. Los mismos que aunque derrotados más tarde serían coronados, gracias a la traición de Hugo Chávez animado por el fardo de resentimiento y complejos que fue su vida.

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FIDEL CASTRO con la típica retrechechería retaba a que demostraran que en Cuba se violaban los derechos humanos, lo que estaba a la vista del universo, y que le señalaran un hecho de corrupción. Cuando Mario Vargas Llosa recibió el Premio Rómulo Gallegos,  la revolución pidió a Vargas Llosa que donara el importe del Premio obtenido por La casa verde, y le prometió que se lo reembolsaría en privado. Ahí se vio la capacidad de corrupción de la política. Con Vargas Llosa no les funcionó . Para la escritora brasileña Nélida Piñón, Fidel “Impuso el terror, persiguió a los gays, llenó las prisiones”. ¿Y lo bueno? “Que fue un constructor de utopías, de sueños. Pero hace mucho que esa historia suya se terminó. Eso le pasa a todos los héroes: no resisten a su propio heroísmo”.***VARGAS LLOSA  fue uno de los intelectuales latinoamericanos que vio en la revolución cubana una luz democratizadora. Llegó a formar parte del grupo de escritores que visitaban a Castro, pero pronto se decepcionó. La persecución a los disidentes le horrorizó. No sólo se represaliaba, recuerda el Nobel, por las ideas políticas, sino también por la orientación sexual: incluso si eran partidarios del régimen: “A los homosexuales, Fidel Castro los llamaba enfermitos”.***ENRIQUE KRAUZE, historiador mexicano, 69 años, no lamenta para nada la muerte de Fidel. “Ahora el mundo será menos malo. Fue el dictador más longevo de la historia latinoamericana y nunca tuve sentimientos hacia él”, dice. Para el autor de Siglo de caudillos, el fallecimiento abre la posibilidad de una apertura, sobre todo en el área económica, el gran talón de Aquiles del régimen. “Donald Trump verá con buenos ojos que Cuba camine hacia el capitalismo, pero le dará igual que siga siendo una dictadura”, concluye.*** SERGIO RAMÍREZ,  escritor y ex vicepresidente de la Nicaragua sandinista, la intolerancia de Fidel se destapó cuando decidió obligar al poeta Heberto Padilla a hacer una autocrítica estalinista por un libro que el régimen había señalado como indeseable. “Luego el terror se mantuvo, vino la persecución de los intelectuales, de los homosexuales. Acabó en seguida con la primavera cultural cubana, instauró la idea de que se estaba con él o contra él”, afirma Ramírez, de 74 años. *** JUAN VILLORO, para  el escritor y pensador mexicano recuerda que Fidel llegó a adquirir la condición de líder eterno. “Lo considerábamos inmortal, pero al final hemos visto que era humano”. Para Villoro, de 60 años, la muerte de Castro cierra un ciclo que hacía mucho tiempo que ya se había agotado. “Tengo la edad de la revolución cubana y hemos envejecido juntos. Fue la depositaria de muchos ideales de justicia social, pero ella misma los fue traicionando. Los motivos son variados, pero fueron decisivos sus propios errores y la persecución de disidentes. Mi decepción mayor fue el fusilamiento del general Arnaldo Ochoa”.
(El País/ Madrid)

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@vjlopez7  




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