lunes, 31 de octubre de 2016

OIDO EN LA CHATA Víctor José López ¿DIÁLOGO?


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Las interpretaciones que en Venezuela le damos al diálogo han sido diversas, y en esta época de miseria económica y de terror político son más bien contradictorias.

Mientras la nación espera resultados de convivencia, seguridad, estímulo a la producción en los generosos campos de nuestra geografía y en la industria a la que la persecución y expropiación indebida ha castrado, mientras tanto en el gobierno se habla un lenguaje distinto.

Está el caso de Maduro, que, enconchado en un patio interior del Palacio de Miraflores, le menta la madre al presidente de la Asamblea Nacional. Esta bravuconada obscena es la más grave y dolorosa de las ofensas entre venezolanos. La intención al pronunciarla está muy lejos de la paz.

Maduro es ofensor reincidente, su estruendoso e invertebrado discurso diario es una inconexa catarata de ofensas a los venezolanos que pensamos distinto, que somos la mayoría, a los gobiernos extranjeros fuera del radio castro comunista, ofende a dirigentes políticos y personajes que nada tienen que ver con su horrible gobierno.
 Todo lo grita  en cadena de radio y televisión, amparado en un patio interno de Miraflores.

Aristóbulo Istúriz, gerifalte y capitoste y heraldo de la revolución, ha amenazado públicamente con una “Guerra a Muerte” a los ciudadanos que pretendan ejercer el derecho  constitucional de manifestar, protestar y expresarse. El ilustre profesor amenaza con milicias y colectivos, ambos armados. Amenaza Aristóbulo al pueblo de Caracas, mientras le permite a oscuros personajes de la guerrilla colombiana  hospedarse en el Palacio Presidencial de los venezolanos.
  
Difícil dialogar, es muy duro conversar con tan atrabiliarias amenazas. Más aún cuando los que no creen o adversan al régimen son sentenciados por las recurrentes agresiones  de Diosdado Cabello en sus nefastas funciones de  caporal del Psuv,  a quien obedecen activistas con supina obediencia, integrantes de la gobernante oclocracia. Numerosas son las acciones deleznables que realizan como funcionarios, acciones que se llevan a cabo sin el cumplimiento del debido proceso, sometiendo a la nación con órdenes fabricadas por la mente gris de los tiranos.

Se ha hecho frecuente que la policía  política en Venezuela, el Sebin, se arrope en la oscuridad de la noche para allanar hogares de disidentes y opositores al régimen. Lo hace contrariando lo que ordenan las Leyes en Venezuela. Su actitud es copia de la histórica Gestapo, de aquella horrible Seguridad Nacional, o lo mismo que de la Stasi o de su madre putativa, el G2 de Cuba, la Madre Patria del gobierno venezolano que asaltan la Asamblea, las fabricas de alimentos, los hogares, cualquier cosa que denuncie los abusos del gobierno. 

¿Qué diálogo se puede entablar con Maduro, quien conduce y ordena torturas y agresiones jurídicas que se han convertido en reincidentes farsas judiciales a Leopoldo López, preso de conciencia, escándalo universal?

No se puede dialogar donde se sientan Maduro, Jorge Rodríguez, Elías Jaua, Aristóbulo Istúriz  patoteros activos de permanentes tormentos a los estudiantes, los presos y sus familiares, a los médicos perseguidos, a los universitarios acorralados, a los estudiantes torturados.

¿Cómo hablar con quien  ha condenado a prisión a Antonio Ledezma sin siquiera ejercer una denuncia como exige la Ley? ¿Cómo conversar con un hombre que no es capaz de poder explicar el porqué se intenta enloquecer a Daniel Ceballos? ¿Cómo dialogar con los carceleros de centenares de estudiantes que respondiendo al hervor provocado por la injusticia en el volcán de  su juventud protestan lo injusto, lo corrupto, y lo criminal como históricamente han respondido los jóvenes que reclaman paz y justicia en el mundo?

La lista de tropelías es intensa. Larga, demasiado larga para que sea ignorada por los mediadores en esta farsa que se eterniza y desespera.

 Es imposible dialogar con los secuestradores del Revocatorio, los Asaltantes de la Asamblea Legislativa, los conductores de los violentos colectivos que siembran terror embadurnado de heces fecales, orina, torturas, los ergástulos donde en Venezuela guardan a quien piense distinto … Cómo dialogar con unos esbirros que, como anuncia Aristóbulo están esperando como rabiosos mastines al pueblo para someterle por la fuerza y con las armas s los ciudadanos intenta ejercer el derecho que le dan la Constitución y las Leyes de la República.


Sentarse en una mesa con estos farsantes Su Santidad, es simplemente una distracción política en la que usted, el Vaticano, la Iglesia Católica serán cómplices …

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