sábado, 22 de octubre de 2016

JOSÉ MANUEL PALLI En busca del menos peor

JOSÉ MANUEL PALLÍ
CORAL GABLES

Me parece muy completa, centrada y convincente la argumentación que hace la Junta Editorial a la hora de apoyar a Hillary Clinton en su aspiración de convertirse en la primera mujer Presidente de los EEUU. Su contrincante, Donald Trump, es un ser humano con muchísimas deficiencias (con una alexitimia narcisista de magnitudes épicas) que lo descalifican por completo para cualquier cargo público, no ya la presidencia de la Nación.
Pero no por eso esta elección deja de ser –como lo percibe un porcentaje altísimo de nuestros conciudadanos– una elección en busca de “el menos pior” de dos candidatos... Y eso se debe no a los candidatos mismos (Hillary es evidentemente mejor si la tomamos individualmente) sino a lo que cada uno de ellos representa. 
La primera dama y futura primera mujer presidente representa la continuidad de un sistema político y electoral con una enfermedad medular e inocultable, prisionero de intereses sectoriales que lo controlan a punta de billete y que, con frecuencia, se paraliza a extremos que no nos permiten seguir diciendo sin sonrojarnos que somos “La Gran Democracia” admirada por otros pueblos. De ahí la frustración de quienes, al votar por Hillary, sienten que votan por más de lo mismo.
El depredador sexual confeso que se autopercibe como brillante hombre de negocios y artista de las negociaciones representa la ignorancia, la mediocridad y el simplismo que aquejan a muchos de nuestros vecinos, que arrullados durante largos años por invitaciones a endeudarse sin freno, a consumir sin freno, y a tenerle miedo a todo lo que los rodea, se sienten infantilmente complacidos por una sensación de superioridad (sobre otros pueblos) que no es tal, por mucho que agiten banderitas y se autocelebren como de costumbre.
Y seguiremos teniendo opciones difíciles como la presente en tanto no encontremos la valentía y el coraje para cuestionar la viabilidad de ese sistema político electoral (y socio económico también) que nos lleva a los tumbos desde hace rato... 

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