domingo, 18 de septiembre de 2016

PEDRO PABLO FERNÁNDEZ Agua y sal



Este es el país del mundo en el que más ha subido el salario mínimo y a la gente no le alcanza el dinero para comprar la comida de la familia




Lo que estamos viviendo los venezolanos es una tragedia. La pobreza se está incrementando a niveles alarmantes.

Este viernes 12 de agosto el presidente de la República decretó un nuevo aumento salarial y se mostró orgulloso porque, durante su gobierno, el incremento acumulado llegó a 297%.

Este es el país del mundo en el que más ha subido el salario mínimo y a la gente no le alcanza el dinero para comprar la comida de la familia. 

No importa cuánto ganamos, lo que importa es cuánto podemos comprar con eso. Si el salario nominal aumenta 297%, pero los precios de los bienes que consumimos aumentan mucho más, el salario real termina no alcanzando para nada. 

Los aumentos salariales que hubo durante la reciente bonanza petrolera permitieron un incremento del salario real, pero eso dejó de ser así una vez que los precios del petróleo bajaron y se acabó el financiamiento ilimitado de este modelo socialista.

La inflación es una desgracia porque la gente se empobrece y no tiene como defenderse. Los estudios hechos por las instituciones más serias hablan de un incremento de la pobreza como nunca lo habíamos visto. No son índices, no son porcentajes, son seres humanos que no pueden alimentar a sus familias, son niños desnutridos.

La inflación se produce porque el gobierno gasta más de lo que tiene. Cuando el barril de petróleo estaba en $100 regalaba casas, gasolina, luz eléctrica, servicios públicos y un sinfín de misiones. ¿Cómo se financia eso hoy? Muy fácil. Prende la maquinita que hace billetes en el BCV y paga. Ese dinero inorgánico puesto a circular, es el que genera inflación. Es decir, somos nosotros los que pagamos el gasto público a través de la inflación. 

La inflación es una fuerza en combustión y un aumento salarial compulsivo de 50% es un poco más de gasolina. Vamos por un barranco sin frenos hacia un proceso de hiperinflación y con esta, a un proceso de hiperpobreza.

Enfrentar esto no es fácil. Si desde la alternativa se juega a la demagogia se podrán obtener éxitos en el corto plazo, pero en el mediano plazo la demagogia se paga caro. No puede ser que la crítica que hacen nuestros líderes se limite a decir que es muy poquito, que el aumento tiene que ser mayor y que hay que dolarizar el salario (propuesta formal que viene adelantando un importante diputado a la AN desde que era candidato).

Es urgente enseriar el debate económico y político. 

Cuatro cosas hay que hacer para enfrentar la crisis económica.

1 Reactivar la industria petrolera. El país necesita divisas y es con el petróleo como podemos generarlas más rápidamente. Revertir la caída en la producción de los últimos dos años se puede lograr en un período relativamente corto si se implementan las políticas de rectificación que el propio Presidente de Pdvsa, Eulogio Del Pino, viene proponiendo.
2 Es indispensable una estrategia inteligente de financiamiento internacional para obtener de inmediato las divisas que hacen falta para importar comida, medicinas y la materia prima que necesita la industria para producir. 

3 Hace falta ir progresivamente hacia un sistema de control de cambio más transparente, flexible y regido por el mercado que le garantice a los productores el acceso libre y seguro a divisas para poder importar los insumos que necesitan para producir.

4 Un programa de rectificación económica que genere confianza y estimule la producción nacional y desestimule las importaciones 

Este gobierno no está en capacidad de hacer los cambios porque significaría comerse la flecha de toda su prédica y porque ya no tiene la fuerza para hacerlo.

Un próximo gobierno va a tener que enfrentar una crisis económica y social muy compleja y un ajuste económico en medio de una fuerte demanda de recursos por parte de las universidades, los médicos, enfermeras, pensionados, transportistas, etc. Tendrá que enfrentar todo un sistema corroído de corrupción, bachaqueo, pranes, delincuencia organizada y contrabando. ¿Con qué poder judicial y con qué órganos de seguridad del Estado vamos a enfrentar esto?

Es urgente enseriar la discusión, dejar de lado la demagogia y constituir un gobierno de emergencia nacional que tenga una base de sustentación muy grande. 

Pedro Pablo Fernández
PFernandez@ifedec.com
PedroPabloFR@
Especialización en Economía. Universidad de Colorado
Maestría en Políticas Públicas. Georgetown University

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