lunes, 26 de septiembre de 2016

HIBRIS Leonardo Silva Beauregard

Hibris

 
Hibris, del Griego Antiguo Hybris, es una palabra con la que los griegos se referían a esos tipos de conductas desmesuradas que violentaban las leyes de los dioses. A esos procederes propios de personalidades egoístas que desprecian totalmente los sentimientos y derechos ajenos. A esas conductas que deshumanizan al prójimo y que lo dañan en aras de los intereses particulares del agente. La Hibris está presente en actos tan dañinos que ningún dios dejará de castigarlos.
Aunque la Hibris no corresponde con el concepto de pecado, sin duda tiene similitudes con este con respecto al castigo divino, y en ese sentido, se relaciona con los Pecados Capitales desde una óptica cristiana.
Puede decirse que la Hibris es una de las características propias de las mentes psicopáticas y delincuentes. El psicópata deshumaniza totalmente a sus víctimas e inmerso en satisfacer sus propios intereses las daña sin culpas ni remordimientos, sin contemplaciones legales ni morales, aun sin admitir conscientemente ese daño.
Cuando escuché el infame chiste de Nicolás Maduro: “La dieta de Maduro te pone duro sin necesidad de Viagra”, no pude evitar pensar en la Hibris de ese bosquejo de hombre. De la misma manera que se me hizo patente la Hibris del Comandante Galáctico cuando sentenció durante la tragedia de Amuay “el show debe continuar” o cuando le cantó a la madre del joven fallecido en la misma tragedia que lo recibía transida de dolor e invadida por el llanto “Ay, ay, ay , ay, canta y no llores”; hoy me espantó la Hibris de Jaqueline Farías cuando celebraba ante las cámaras de VTV (PSUVTV) que los venezolanos ya no pudiéramos comer azúcar.
Si se tratara nada más de azúcar quizá el desalmado y ultrajante chiste sería tolerable. Pero es que la ausencia del azúcar en la dieta venezolana es apenas emblemática de la escasez de muchos productos necesarios en la dieta básica y de los altos precios que hacen incomprables otros que son indispensables para satisfacer un mínimo de los requerimientos nutricionales de la población. Y también lo es de la escasez de medicinas –si no hay ni azúcar, ¿cómo puede haber medicinas?- y otros recursos médicos que está contribuyendo con el genocidio chavista que avanza a pasos de vencedores.
Somos testigos y víctimas de algo inédito que jamás soñamos ver durante la era democrática. Compatriotas macilentos –escuálidos- escarbando en la basura buscando sobras para mitigar el hambre, niños muriendo de inanición, bebés falleciendo por cifras astronómicas como consecuencia de la falta de comida y medicamentos en los hospitales públicos, pérdida de peso general en la población. Nada más que en el hospital Universitario de Barcelona murieron 46 neonatos el mes pasado, cifra muchas veces superior a las de años anteriores. Esta mortandad se repite en todos los hospoitales a lo largo y ancho del país. Según el doctor Rafael Muci Mendoza (citando cifras emanadas del propio Ministerio de Salud), la cifra de mortalidad neonatal se ha multiplicado por 100 en un año.
Burlarse de la tragedia humana que sufre el venezolano gracias a las políticas socialistas malintencionadas y a la corrupción chavista, pone de manifiesto la Hibris que domina al chavismo. Es un exceso, una desmesura que ningún dios perdonará. Además, de que es delito de lesa humanidad que será juzgado por tribunales del hombre, es también un pecado capital que ni Dios ni Alá ni Yahvé perdonarán.
Leonardo Silva Beauregard
@LeoSilvaBe
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