martes, 20 de septiembre de 2016

CÉSAR MIGUEL RONDÓN Una estatua en Margarita


Como en los mejores tiempos de la Guerra Fría, cuando tras la Cortina de Hierro se levantaban estatuas de próceres sanguinarios al estilo de Stalin, por ejemplo; estatuas donde el líder alzaba su diestra o su siniestra señalando al cielo, pues de la misma manera se inauguró una estatua del fallecido Hugo Chávez en la isla de Margarita en las cercanías donde se llevó a cabo la Cumbre de los No Alineados. La estatua y la cumbre no son más que piezas fracasadas de un anacronismo, piezas de un pasado al cual se aferra el gobierno moribundo que padecemos los venezolanos.
Finalizó la cumbre y el gobierno la presenta como un gran éxito. El Correo del Orinoco, la Artillería del Pensamiento, titula: “Éxito de la cumbre consolida apoyo mundial para Venezuela”. O El Universal: “No alineados buscarán un sistema equilibrado en Naciones Unidas”. Como si se tratase, en efecto, de un movimiento poderoso, consolidado y de peso trascendental en el concierto de las naciones. Mas no es así. Lejos de evidenciarse el apoyo mundial para Venezuela, la cumbre lo que dejó en claro fue el aislamiento del gobierno. Así lo ha declarado la MUD en documento que reseña hoy El Nacional en su primera página: “La cumbre de Margarita ratificó el aislamiento de Nicolás Maduro. Para la oposición, con la reunión del Movimiento de los No Alineados quedó evidente ‘el rechazo del mundo a un régimen que es símbolo mundial de corrupción”.
Pero no nos detengamos en el documento de la MUD porque se puede alegar que, en definitiva, es la oposición y esta siempre hablará mal de cualquier iniciativa del gobierno. Veamos, por ejemplo, lo que dice la agencia Al Jazzera, que, por sus características, no es precisamente una agencia imperialista ni de extrema derecha. Dice: “Solo un puñado de líderes viajaron para encontrase en la reunión de este bloque que viene desde la Guerra Fría, en Venezuela, en lo que fue un evento bastante penoso para el gobierno socialista que está en crisis. El presidente de Venezuela dijo que esta decimoséptima reunión de los No Alineados será recordada durante siglos. Eso mientras el presidente izquierdista trata de ganarse algo de legitimidad internacional”. Sin embargo, destaca esta nota de Al Jazzera: “Apenas Robert Mugabe de Zimbabue, de Irán, Hassan Rouhani, y de Palestina, Mahmoud Abbas, más los aliados regionales de Cuba, Ecuador y Bolivia, estuvieron entre los pocos jefes de Estado que han aterrizado en la isla caribeña de Margarita”. Y acotan que la última reunión del grupo de los No Alineados, en 2012, tuvo la asistencia de 35 presidentes. A esta no vino prácticamente nadie.
El cronista de Al Jazzera da cuenta de otros detalles: “Los delegados se quejaron en privado de la pésima organización de la cumbre. Retrasos, hoteles en mal estado, y esto a pesar de todos los esfuerzos del gobierno por hacer que la isla brillara, pintando los caminos, dándole abastecimiento a los supermercados para que se viera abundancia, y después de haber militarizado la isla que está azotada por el crimen”. Hacen mención de la estatua de Chávez, pero recuerdan que en la isla el propio Nicolás Maduro fue víctima de un potente cacerolazo en un barrio muy humilde.
Esto lo dice Al Jazzera, no el imperio. Lo dice la agencia árabe dándonos una visión bastante acertada de lo que en efecto ocurrió. La diplomacia venezolana es cualquier cosa menos diplomacia. Como ocurre con el actual gobierno, que es cualquier cosa menos un gobierno. Este es un fracaso más para sumar a la lista.
De la cumbre solo quedó la estatua que, seguramente, correrá la misma suerte de las estatuas de Lenin, Mao y Stalin, derribadas por la furia del pueblo.

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