martes, 24 de mayo de 2016

Fundamentos para una Asamblea Nacional Constituyente

Fundamentos para una Asamblea Nacional Constituyente Originaria
Por Luis Manuel Aguana

Así como en 1998, Venezuela está a las puertas de un cambio político de profundas consecuencias. El cuándo y el cómo se realizará ese cambio dependerá de muchos factores que en este momento corren como agua subterránea, y más temprano que tarde, sabremos cual dirección llevará. Lo cierto es que los protagonistas saldrán a la luz y los conoceremos en ese momento, si es que no están ya a la vista de todos.

En 1998, a las cercanías de un siguiente proceso electoral, Venezuela se encontraba en una gran desesperanza. No como la de ahora, que esta matizada con la carestía y los niveles de pobreza en grado superlativo, pero ciertamente en desesperanza. El llamado puntofijismo había hecho aguas y los venezolanos corrieron hacia un salvador que resultó nuestra peor pesadilla. ¿Qué íbamos a pensar en 1998 que extrañaríamos las cosas más elementales como el jabón para bañarnos, la harina pan o el papel higiénico? Y lo peor es que los personajes que en la actualidad se dicen nuestros salvadores no planean nada mejor que regresar a esa desesperanza de 1998, sin plan y sin propuestas mas allá de decir que son mejores que el chavismo, cuando ellos son los padres de la criatura. 

Chávez se dedicó en 1998 a vender la constituyente como el remedio para todos nuestros males y el venezolano lo compró sin saber de qué se trataba en realidad. Un tema del cual nadie de esas generaciones había oído hablar sino en los textos de historia. Habían pasado 40 años desde 1958 y casi el mismo tiempo de la Constitución de 1961.

Sin embargo, lo que estaba en realidad intentando era introducir un cambio que tenía que pasar Venezuela para su reconstrucción, no solo institucional sino política y moral dado lo “bajo” que se había caído en la conducción política y administrativa de la República. Y en eso tenía razón. Un país que ya había perdido toda esperanza, con partidos políticos en su nivel más bajo de credibilidad, le dio a este golpista la oportunidad de la conducción de su destino ¡Quien se hubiera imaginado que después de 17 años estaríamos peor!

Pero así son las cosas de la historia. La promesa electoral se cumplió a cabalidad a pesar que constitucionalmente “la moribunda” –como así llamara Chávez a la Constitución de 1961-, no contemplara la figura de convocatoria  al Constituyente para redactar una nueva Constitución, que de acuerdo al golpista, era la madre de todos los males del país.

Sin embargo, lo logró. El Presidente cambió el curso de la historia constitucional de Venezuela como ya había sucedido en el pasado con otros gobiernos, que también cambiaron la constitución a su antojo. Solo que en este caso el gobierno del nuevo Presidente utilizó el expediente de manipular las bases comiciales ignorando la representación proporcional establecida históricamente en nuestro ordenamiento jurídico, haciéndose con 125 constituyentes de 131 con solo el 52% de los votos. El 48% restante fue representado solo por 6 constituyentes. Así se trató en Venezuela el cambio de la Constitución. Sin Pacto Social, y la imposición de una mayoría sobre una minoría. Y eso no puede durar porque las constituciones son la resultante del Pacto Social que se formula en el seno de una Constituyente.

Por eso ultimo es que siempre he afirmado que la Constitución de 1999, “la mejor del mundo”, nació con un pecado original. Más allá de eso y del hecho de haberse construido una nueva Carta Magna en 1999, Chávez perfeccionó el Golpe de Estado que no triunfó en 1992, imponiendo el Poder Originario sobre el Poder Constituido que se encontraba fundamentado en la Constitución de 1961. Pasó por encima de todos los poderes, torciendo el brazo de la Corte Suprema de Justicia, que en una sentencia histórica le dio paso al Poder Originario. Los Magistrados de entonces, que efectivamente le justificaron a Chávez su Constituyente, nos la están fundamentando ahora a nosotros.

Algunos piensan que la Constitución de 1961 aun sigue vigente. Pero de que la Constitución de 1999 se impuso porque se le dio paso al Poder Originario por encima del Poder Constituido es un hecho real, legal e histórico en este país. Y Chávez es el responsable de eso.

Ahora bien, la Constitución de 1999 dejó la puerta abierta a la convocatoria del Poder Originario (Art. 347, 348 y 349). Ningún Poder Constituido, desde 1999, puede, de acuerdo a la lógica que impuso la actual Constitución, estar por encima de ese Poder Originario que invocó Chávez para realizarla. Ningún chavista podría estar en desacuerdo con eso.

¿A dónde nos lleva esta discusión? Al punto fundamental, que en el fondo es el mismo que estableció el difunto Presidente Chávez: en un país donde la lógica que se impuso desde 1999 estableció que el Poder Originario estaba sobre el Poder Constituido, mal podría un CNE, o Poder Electoral Constituido, decirnos como contar los votos para elegir a los representantes del Poder Originario y menos aún establecer las bases para su elección. El Poder Originario se impone.

Una convocatoria del pueblo venezolano, constituida constitucionalmente por al menos 15% de los electores del Registro Electoral, y que indique cómo se deben contar los votos de quienes habrán de elegirse como sus representantes, no puede, basado siempre en la lógica del Poder Originario, ser rebatido por un CNE o Poder Electoral Constituido. Este no podría decirle, por ejemplo a 3 millones de electores o pueblo convocante, que sus firmas son planas o que no valen, o que se contarán los votos de una manera diferente a la dispuesta por la convocatoria del mismo SOBERANO. En 1999 ese soberano le dio la autorización al Presidente mediante un Referendo Consultivo para imponer las reglas de convocatoria. En esta oportunidad el Soberano se reservará esa potestad.

Y si el Poder Constituido ignora o desobedece, no solo estará ignorando al pueblo que justifica su propia existencia, sino que estará dejando la puerta abierta a que cualquiera intente-justificadamente, a mi modo de ver-, restituir por la fuerza el derecho que les asistiría a esos millones de venezolanos a pedir democráticamente la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente para reconstruir, no solo institucional sino política y moralmente al país, por las mismas razones por las cuales Chávez justificó su Golpe de Estado en 1992, ganó las elecciones en 1998 y cambió la Constitución en 1999.

Estaríamos utilizando exactamente los mismos argumentos que usó Chávez para convencer a Zelaya para que cambiara la Constitución de Honduras –cosa que no logró-, pasando por encima del Poder Constituido, y los mismos razonamientos que él mismo usó para pasar por encima de ese Poder Constituido en la Venezuela de 1999, haciendo letra muerta la Constitución de 1961, convocando al Poder Originario. Sin dudas creo que ese fue su mejor invento y que nuestra oposición oficial no ha querido ver ni aprovechar. 

A través de un Movimiento de Movimientos designado como Alianza Nacional Constituyente, cuyo lanzamiento oficial se realizó el pasado 17 de Marzo, un grupo de venezolanos nos hemos constituido en promotores de una Asamblea Nacional Constituyente, en esos mismos términos que Chávez utilizó, para hacer lo que no se hizo en 1999 y organizarnos como ciudadanos para convocarla. ¿Y por qué? Porque los civiles no sabemos hacer otra cosa, en el entendido que la soberanía reside en el pueblo. 

¿Y qué no se hizo en 1999? Respetar el derecho de las minorías a ser representadas para realizar una Constitución basada en un Proyecto País viable e incluyente, y que nos garantizara la calidad de vida que los venezolanos esperábamos en ese entonces. Este Proyecto lo hemos publicado y está disponible para todo el que lo desee discutir, con el nombre Proyecto País Venezuela Reconciliada Vía Constituyente (ver http://proyectopaisviaconstituyente.blogspot.com/). Hemos propuesto asimismo unas Bases Constituyentes que evitarán la aberración del Kino de Chávez de 1999 e impedirán que un CNE corrupto nos robe unas elecciones constituyentes. Esta propuesta esta publicada en el blog de la Alianza Nacional Constituyente con el nombre de “Bases Constituyentes, Propuesta de los Ciudadanos para la Reconciliación y el Cambio” (ver http://ancoficial.blogspot.com/p/documentos-fundamentales.html). 

Lo que definirá esta solución como una opción real será el entendimiento preciso que el tema constituyente no es un problema jurídico, sino político. Chávez lo entendió así y con la inercia de su mayoría de diciembre de 1998 le torció el brazo a todo el mundo en 1999, convocando al Poder Originario a pesar del Poder Constituido. Y si los venezolanos, como lo han demostrado, no le temen a la democracia, podremos mejorar significativamente ese resultado. De lo contrario, Chávez nos ganó la partida después de muerto. 

Caracas, 23 de Mayo de 2016

Twitter:@laguana

Nota: Este artículo es una revisión actualizada de la nota titulada “Del Poder Originario, Constituciones y Constituyentes” publicado el 30 de Junio de 2013 en http://ticsddhh.blogspot.com/2013/06/del-poder-originario-constituciones-y.html


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