martes, 29 de marzo de 2016

Oswaldo Álvarez Paz EXPRESO, Lima

 LA GUERRA AVANZA


Desde hace algunos años a esta parte, observamos el desarrollo de una creciente confrontación mundial. En todas partes están de moda tanto la corrupción como el terrorismo. Los escándalos estallan en todos los rincones del planeta. Nadie está a salvo de las consecuencias de esta guerra del siglo XXI. Tiene características propias, diferentes a las anteriores y está alimentada por factores que no hemos querido tomar en serio. Los recientes sucesos de Bruselas hablan por sí solos, a poca distancia de lo sucedido en París y el estado de alerta general existente en el viejo continente y Estados Unidos.
El terrorismo y la corrupción no perteneces a  ninguna ideología. Tampoco son patrimonio exclusivo de alguna organización. Son herramientas criminales que existen en Estados tenidos como respetables. También por grupos políticos de diferente signo y variada naturaleza. También se hacen indispensables como instrumentos operativos de organizaciones delictivas. Las dedicadas al narcotráfico en cualquiera de sus manifestaciones hasta las tradicionalmente mafiosas, son ejemplos a considerar.
Esta guerra contra el terrorismo y la corrupción, no puede agotarse en las palabras. Tenemos la obligación de asumirla con todas sus consecuencias. Atacan a las naciones y a sociedades enteras por el simple hecho de existir, de creer en los principios y valores fundamentales de la vida en libertad y democracia. La debilidad de muchos de nuestros gobiernos es aliada muy importante del terrorismo y la impunidad consolida la corrupción que relaja a las instituciones públicas y hasta a la vida privada de la gente. Por eso y mucho más, los dirigentes tienen que concertar acciones rápidas, decididas y corajudas. Lo peor es lo que pareciera suceder. Ignorar el peligro, mirar hacia otra parte o esperar a que otros resuelvan y actúen por nosotros. Esto sucede en buena parte de Latinoamérica. El mal avanza en nuestras narices.
No he podido seguir de cerca la campaña electoral que se desarrolla en Perú. Ignoro si estos temas están en el debate candidatural. Ojalá y las distintas opciones tengan claridad para ver el problema y disposición personal y política para enfrentarlo. Este país no escapa a los peligros que hemos señalado. Significa demasiado para el vecindario y buena parte del mundo.
El legendario David Ben Gurion dijo en alguna oportunidad: “Todos los expertos lo son en lo que fue, pero no hay expertos en lo que será”. Para convertirse en un experto del futuro hay que tener más visión que experiencia.
@osalpaz

Viernes, 25 de marzo de 2016

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