lunes, 22 de febrero de 2016

Pedro Pablo Fernández Medidas de Maduro no son 90 60 90

 El Presidente propuso corregir el rentismo y diversificar la economía. Eso es exactamente lo contrario a lo que se viene haciendo en los últimos 17 años. Acabar con ese modelo es una excelente idea




Las medidas anunciadas están lejos de ser perfectas. No resuelve el empobrecimiento que la crisis económica está produciéndole a los 30 millones de venezolanos.

Tenemos meses esperando que el gobierno tome decisiones para enfrentar la inflación y el desabastecimiento de alimentos y medicinas. El miércoles pasado el presidente Maduro, por primera vez, le entró al tema con alguna profundidad. Algunas medidas van orientadas por el camino correcto, pero en general atacan las consecuencias y no las causas y otras son la reiteración de las ya intentadas y fracasadas.

El Presidente empezó con el tema alimentario, principal preocupación de los venezolanos junto con el de los insumos médicos. Reconoció errores y llegó a decir: “La red de Bicentenario se pudrió”, bravo. Reconocer fallas y perseguir a los responsables de la corrupción es positivo. El problema es que esta se genera a partir de los incentivos que produce la distorsión de los precios y el desabastecimiento. Uno conseguía el cartón de huevos en 900 Bs. en cualquier supermercado hasta que el gobierno dijo: “A partir de ahora nadie puede vender el cartón a más de 420”. Desaparecieron los huevos de los establecimientos y ahora lo pagamos en la calle a 1.400 Bs.

Es increíble la cantidad de gente que se rebusca con el bachaqueo porque la inflación destruyó el salario y ganan más comprando cualquier cosa a precio regulado y vendiéndolo por fuera.

El Presidente dijo que Mercal y Pdval funcionaron bien por un tiempo y propuso una restructuración. El problema no es de gerencia, es el modelo. Con los incentivos que existen así pongas a la beata Teresa de Calcuta, al poco tiempo la corrupción se la traga.

La única forma de acabar con la especulación y la corrupción es estimulando al sector privado para que haya inversión, aumente la producción, haya suficiente para todos y se acabe la distorsión de precios.

El problema de las divisas fue otro de los temas abordados. Somos un país patológicamente dependiente del petróleo. El mal manejo que se hizo de la economía desde el primer boom petrolero en 1973 y el pésimo manejo del extraordinario boom de los últimos años nos dejó un país que sólo produce petróleo e importa todo lo demás. Los gráficos que mostró el presidente son dramáticos. No tenemos divisas para comprar comida, medicinas, ni materia prima para que la industria venezolana pueda producir.

El Presidente propuso corregir el rentismo y diversificar la economía, en este momento grité Bingo. Eso es exactamente lo contrario a lo que se viene haciendo en los últimos 17 años. Acabar con ese modelo es una excelente idea, pero buena parte de las medidas que se anunciaron van en otra dirección.

Para reactivar la industria, dejar de importar las cosas que podemos producir aquí y pasar a exportar productos, necesitamos dólares porque casi todo lo que se hace en Venezuela requiere materia prima importada.

Ni con el viejo, ni con el nuevo sistema cambiario la industria se puede reactivar. Pedir a alguien que agarre dólares propios y compre materia prima para producir en Venezuela, con la Ley de Ilícitos Cambiarios y la Ley de Precios Justos, es pedirle que bote su dinero. Mientras no vayamos a un sistema transparente y confiable de intercambio de divisas regido por el mercado no va a haber dólares para la producción nacional. Eso no es neoliberalismo, es sentido común.

El Presidente dijo que desarrollarán estrategias para atraer inversiones -excelente- y puso el ejemplo de China, mejor todavía. Ahí está la clave de la recuperación y China es un buen ejemplo. Ellos hicieron exactamente lo que le pedimos a Maduro: que abandone los dogmas fracasados y adopte pragmáticamente medidas que pongan a producir a Venezuela.

China superó la depresión económica que sufrió por años a partir de las reformas orientadas a estimular la inversión privada que introdujo Deng Xiaoping. Cuando le reclamaron que sus políticas no eran comunistas, contesto: No importa si el gato es negro o blanco, lo que interesa es que case ratones”.

Ya está bueno de derecha, de izquierda, de revolución, de burguesía y de neoliberalismo. Urgen medidas concretas, inteligentes y prácticas para que haya inversión, se reactive la industria, se generen empleos y tomemos el camino del crecimiento económico.

Pedro Pablo Fernández
@PedropabloFR





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